Blindaje ante un fin de semana de «violencia callejera»

Amparados por la cobertura política, buscan demostrar su poder de presión

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La cobertura política que han obtenido, principalmente de Podemos, los organizadores de las manifestaciones violentas de estos días, convocadas con la excusa dele encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, les han animado a organizar otra, que pretende ser masiva, hoy en Madrid.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes solventes, los organizadores de estos actos, algunos de los cuales estuvieron en su origen próximos a la formación de Pablo Iglesias, están satisfechos por haber logrado su objetivo prioritario: escenificar que la extrema izquierda puede «incendiar» la calle cuando sus intereses así lo aconsejen.

En este caso, con la disculpa de la entrada en prisión del «artista», han movilizado los grupos afines, a los que, como suele ocurrir siempre que están previstos disturbios, se han sumado los anarquistas y los antisistema.

Se trata de transmitir, en un momento especialmente delicado por la pandemia, que la aparente normalidad ciudadana depende de ellos y que los derroteros políticos transcurran en función de sus intereses.

Movilizaciones violentas

Además, en este caso, han confluido dos situaciones que se han convertido en la pista de despegue de estas movilizaciones violentas. Por un lado, la formación de un Gobierno en Cataluña, que los extremistas pretenden que sea secesionista con el objetivo de una nueva declaración de independencia-referéndum: Y, por el otro, la delicada situación de Podemos dentro del Ejecutivo central, tras los intentos, fallidos hasta el momento, de radicalización por parte del vicepresidente Iglesias y su partido.

En ambos casos, las movilizaciones en las calles se convierten en elementos de presión, cuya continuidad e intensidad dependerá de si se logran los objetivos perseguidos.

Frente a esta estrategia se encuentran las Fuerzas de Seguridad, que deben mantener el orden público y que deben estar respaldadas en todo momento por sus responsables políticos, algo que se ha echado en falta estos días hasta la intervención ayer del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.

Por lo que respecta a la manifestación de Madrid, ayer hubo otras nueve en distintos puntos de la geografía española, los expertos estiman que se pueden volver a producir incidentes similares a los del miércoles.

La extrema violencia con la actuaron algunos manifestantes, que iban provistos de piedras, elementos incendiarios e instrumentos para romper las aceras y tirar los trozos contra los agentes, obliga a tomar precauciones.

Asimismo, los especialistas trabajan contra reloj para identificar, por medio de filmaciones, a los que protagonizaron los ataques contra los policías en los que varios resultaron heridos, entre ellos una agente femenina a la que se le dio una brutal paliza.

En la Policía no ha sorprendido que se denuncien malos tratos a los arrestados, en especial a los menores de edad, ya que se trata de una estrategia preestablecida con el fin de desprestigiar a las Fuerzas de Seguridad. Incluso tenían abogados antes de empezar las concentraciones.

En cualquier caso, se subraya que el trato que se ha dado a todos los arrestados ha sido en todo momento correcto pese a la resistencia que pudieron oponer en el momento de su captura.