Sánchez se arroga el fin de ETA: “Quien entrega las armas, acepta la derrota”

El presidente del Gobierno asegura, en el acto simbólico de destrucción de armas, que “los ecos de los disparos representan la memoria de la sociedad que luchó por la paz”

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El colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada ha sido testigo del acto simbólico de destrucción de armas en el que, una apisonadora pasó por encima de las 1.377 armas de ETA y GRAPO y 19 piezas fundamentales repartidas en tres hileras a lo largo del patio central. El acto comenzó con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del terrorismo. Una representación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, policía local e instituciones penitenciarias, los que lucharon contra el terrorismo, fueron los encargados de retirar la lona que tapaba las armas.

Recordaron que, fue en septiembre de 2016 cuando se acordó encomendar a la Guardia Civil la destrucción definitiva de distintas armas de ETA y GRAPO sujeta a sumarios de la Audiencia Nacional entre 1977 y 2005. Se trata de armas de fuego intervenidas a comandos terroristas en operaciones policiales desarrolladas en España, sujetas a sumarios instruidos por los distintos juzgados centrales de la Audiencia Nacional. La destrucción definitiva de las armas será encomendada a la intervención de armas de la Guardia Civil.

La apisonadora con la que se ha procedido a la destrucción de varios centenares de armas incautadas en décadas pasadas a las bandas terroristas ETA y GRAPO durante un acto celebrado en la Academia de la Guardia Civil de Valdemoro (Madrid)
La apisonadora con la que se ha procedido a la destrucción de varios centenares de armas incautadas en décadas pasadas a las bandas terroristas ETA y GRAPO durante un acto celebrado en la Academia de la Guardia Civil de Valdemoro (Madrid)Chema MoyaEFE

El presidente del Gobierno ha intervenido en lo que ha calificado de “un acto con gran simbolismo” que representa la “lucha contra ETA tan dura que ha librado nuestro país” y el “significado que tiene para la democracia española”. Pedro Sánchez ha señalado que “quien entrega las armas, acepta la derrota” y que este aplastamiento “levanta acta de la derrota de ETA”, de la derrota de la violencia frente a la razón. Otras bandas terroristas han entregado sus arsenales, pero no se ha “escenificado con rotundidad” la destrucción como símbolo de su derrota.

Esto no es óbice para que, destruidas las armas, se mantengan “los ecos de los disparos”, unos ecos que “no representan a los terroristas, sino a la sociedad que luchó por la paz” y que “paralizaron a la sociedad durante años”. Sánchez ha señalado que el pasado no se puede cambiar, pero sí repararlo y ha tenido un emotivo recuerdo para las víctimas. “Vamos a seguir defendiendo la memoria de quienes fueron asesinados”. “Recordar es más que respeto, es dignidad, humanidad, justicia y un deber moral”. El presidente ha señalado su compromiso para “dignificar la memoria”, porque aún hay que “arrojar luz sobre algunos crímenes”. “ETA está acabada, pero queda una tarea de esclarecimiento”, ha señalado.

Un Guardia Civil observa la hilera de armas incautadas en décadas pasadas a las bandas terroristas ETA y GRAPO antes de ser destruidas de manera simbólica
Un Guardia Civil observa la hilera de armas incautadas en décadas pasadas a las bandas terroristas ETA y GRAPO antes de ser destruidas de manera simbólica Chema MoyaEFE

Las armas del dolor

El Director Fundación del Centro Memorial, Florencio Domínguez recordó la historia de dolor que representan esas más de 1.400 armas porque “con ellas se ha asesinado, herido, combatido contra la Constitución y el Estado de derecho en los último 40 años”. Subrayó que “gran parte del dolor se construyó con armas como éstas; detrás de estas pistolas, fusiles y subfusiles hay muchas familias rotas, y a las que queremos dedicar este acto”.

Once comandos

Se han destruído 697 pistolas, 172 revólveres, 274 subfusiles. El resto son fusiles de asalto, rifles de precisión y escopetas de ánima lisa. El 90 por ciento corresponde a la banda terrorista ETA, incautadas a diferentes comandos. Entre las operaciones y comandos destacan los Comandos Motrico (1978), Donibane (1981), Pepe Barrios (1984), Olloki (1986), Txalupa (1987), Lambroa (1994), Sugoy (1996), Galizia (1996), Andalucía (1998) y Bakartxo (2002).

Domínguez recalcó que “la entrega de las armas es la imagen de la derrota, la que quieren evitar -los terroristas- a cualquier precio, y la que dota al acto de hoy de su carga simbólica”. Finalmente reivindico como asignatura pendiente “la obligación moral” de seguir trabajando “por la deslegitimación del crimen”, que se reconozca el sacrificio de las víctimas y también su ejemplo. Porque, dijo “éstas constituyen una referencia ética para nuestro sistema democrático. Simbolizan la libertad del Estado democrático. El recuerdo es un acto de justicia”.

Algunas asociaciones de víctimas como Covite, Dignidad y Justicia o ACVOT no acudieron al acto simbólico al considerar que era “propagandístico” y recuerdan que esas armas, tal vez, podrían esclarecer crímenes sin resolver.