Sánchez abre la vía Arrimadas y dinamita las alianzas del PP

Presentan una moción de censura en Murcia dentro de un plan para ocupar el centro y rebajar el peso de Podemos. Desde los Presupuestos ha habido contactos al «más alto nivel» pero se intensificaron tras las catalanas

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El tablero político ha saltado por los aires con un golpe de mano que tiene detrás la sombra del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de su gurú de cabecera, el director del Gabinete de la Presidencia, Iván Redondo.

La moción de censura en Murcia, que une al PSOE y a Ciudadanos, y que deja al PP sin una de sus principales baronías territoriales, es un misil dentro de la política nacional porque detrás de las maniobras socialistas, con continuidad en Castilla y León, hay una inspiración superior con raíz en Moncloa. Los socialistas regionales no se mueven sin la autorización de Ferraz, y en Ferraz están pensando en el interés de Moncloa.

La líder de Ciudadanos (Cs), Inés Arrimadas, también se cobra su parte en el golpe que ha sacudido la mesa política, en una decisión de alto riesgo y que deja un aviso a su derecha: está dispuesta a utilizar su poder territorial para profundizar en su decisión estratégica de salir de las «faldas» del PP a fin de tener una posición propia y diferenciada. Después del desastre en Cataluña, este nuevo gesto de autoridad agita aún más a Cs por dentro. De su acierto depende la supervivencia política de los naranjas porque, después de lo que ayer sucedió, el análisis que hacen en el centro derecha es que de este pulso, ya sólo puede quedar uno.

En la actualidad, a Sánchez le viene bien alejarse de Podemos. Su socio aprieta y aprieta, sin voluntad de romper y sí de desgastar y sacar rentabilidad partidista de esta táctica de diferenciación permanente y de activismo dentro del Consejo de Ministros. Y en el socialismo saben que les toca aguantar, pero que a medio plazo tendrán que ser ellos los que rompan la cuerda por motivos electorales y por mera estrategia de supervivencia. Con un partido morado en situación de desahucio en el ámbito territorial, por su acumulación de malos resultados en las urnas, la moción de censura que arrebatará al PP uno de sus feudos , y el amago en Castilla y León, es también un aviso de Sánchez a los socios de que su precio se abarata en la medida en que hay opciones alternativas, como la formación naranja, compatible con el PNV.

De momento, el único que gana es Sánchez, y, posiblemente, Vox. El desenlace para los demás partidos está por decidirse y dependerá en muy buena medida de lo que suceda en las elecciones en Madrid. La presidenta de la Comunidad madrileña, Isabel Díaz Ayuso, respondió ayer a la censura en Murcia con una rápida convocatoria de elecciones. En la dirección nacional de Cs dicen que la iniciativa de romper la coalición en Murcia, y sacar al PP de la Presidencia, viene de «los compañeros de Murcia», y que han tomado la decisión de apoyarla por dos razones fundamentales: «vacunación continuada y sin dar explicación, al margen de los protocolos sanitarios, y la corrupción». «Y se circunscribe únicamente a Murcia».

Pero por mucho que insistan en esa idea de limitar a esta comunidad el cambio de alianzas, lo cierto es que Murcia vuela por los aires la colaboración entre PP y Ciudadanos y la posibilidad de fusión implícita o explícita ante las próximas convocatorias electorales. La respuesta de Arrimadas a esa operación de absorción es «la pelea». El golpe en Murcia también ha facilitado a Díaz Ayuso ejecutar su plan de adelanto electoral, en el que venía trabajando desde septiembre. Aunque Casado siempre lo ha frenado por vértigo al riesgo de perder el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y las consecuencias sobre su liderazgo nacional.

«Puede resultar increíble, pero estos movimientos confirman que la oposición sigue sin conocer a Sánchez, que es capaz de jugar con todos al mismo tiempo», comentaban ayer, con ironía, en una baronía del PSOE. En el circuito político ha empezado a hacerse correr el nombre de la ministra de Defensa, Margarita Robles, como posible candidata a la Comunidad de Madrid en las elecciones de mayo. Una figura moderada y respetada para combatir el subidón de Ayuso a costa de su gestión de la pandemia.

En el PSOE se vanaglorian de que su estrategia frente a Podemos es mucho más inteligente que la que ha impuesto el PP con respecto a Ciudadanos. «Nosotros hemos optado por el camino de comérnoslos desde dentro. La derecha no sabe convivir. Casado debería haber buscado la complicidad con Arrimadas, en vez de jugar con ella a la zancadilla, como se ha visto en las últimas elecciones autonómicas catalanas». El interlocutor, ex ministro del PP, alude a la decisión de Génova de rectificar su apuesta por la coalición con Cs en el País Vasco, que resultó un desastre electoral, e imponer en Cataluña la concurrencia en solitario, lo que también llevó a confirmar el fracaso por partida doble, el de Ciudadanos y el del PP.