Alivio en Moncloa por la salida de Iglesias

Tras meses de discrepancias, la marcha del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, da entrada a Ione Belarra, ariete contra Margarita Robles

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En Moncloa no preveían cambios en el Gobierno, por lo menos, hasta después del verano. Con la campaña de vacunación ya encauzada y ante la eventualidad de tener que dar un impulso electoral al Gabinete se valoraría una remodelación. Sin embargo, el movimiento de Pablo Iglesias ha hecho saltar todo por los aires.

El vicepresidente segundo, ya de salida, ha impuesto a Pedro Sánchez una nueva crisis de Gobierno, apenas dos meses después de que la “operación Illa” forzara al presidente a hacer un “ajuste mínimo” para cubrir la vacante del ministro de Sanidad y dar entrada a Miquel Iceta en la cartera de Política Territorial. Ahora, también por cuestiones electorales y sin que haya sido decisión de Sánchez, se producirán cambios en el Gabinete. Sin embargo, en Moncloa han parado el balón.

Será el presidente quien gestione los tiempos. En su comparecencia desde París evitó dar por hecho que vaya a ser Yolanda Díaz quien asuma la Vicepresidencia segunda, aunque sea el relevo natural y esté en pie el acuerdo para mantener el equilibrio de fuerzas con la cuota morada como hasta ahora.

En un primer momento los socialistas no ocultaban su sorpresa por un movimiento que desconocían, sin embargo, esta reacción ha ido virando del asombro al alivio. Después de meses de tensiones y profundas discrepancias, la salida de Iglesias del Consejo de Ministros supone acabar con un elemento desestabilizador. En el Ejecutivo aseguran que al vicepresidente “no le gusta la gestión” y durante meses ha hecho “oposición dentro del Gobierno” sin asumir que ahora representaba al Estado.

El perfil de Yolanda Díaz

La salida de Iglesias coloca a Díaz como vicepresidenta, un perfil, el de la ministra de Trabajo, que tiene mejor predicamento dentro de Moncloa. Díaz tiene su estilo propio y ha conseguido un hito clave durante estos meses de pandemia y de confrontación: cerrar ocho acuerdos con patronal y sindicatos en la mesa del diálogo social. Esto hace que también desde el ámbito económico se salude el cambio en la cúpula del Consejo de Ministros.

Las vicepresidencias serán cuatro y para cuatro mujeres. Si se cumplen los planes de Iglesias, también entrará otra mujer en la cartera de Derechos Sociales y Agenda 2030, un ministerio con escasas competencias que pasaría a la actual secretaria de Estado, Ione Belarra. El perfil de Belarra es más beligerante que el de Díaz, no en vano, se ha enfrentado en varias ocasiones con otra colega de Gabinete, la ministra de Defensa, Margarita Robles, a quien consideró la “favorita de la derecha”.

Sin embargo, fuentes socialistas creen que ganan con el cambio porque, aunque Belarra pueda polemizar, no tiene el capital político del líder de Podemos, ni su capacidad para marcar impronta en el Consejo de Ministros. En Moncloa, no obstante, asumen que un nuevo horizonte electoral supone nuevas discrepancias.

La última, se produjo a cuenta del suplicatorio de Puigdemont en Europa, como un movimiento que iba contra la estrategia europea del Gobierno. Pero ha habido muchas más y vivas quedan aún las polémicas por la “Ley Trans” y la Ley de Vivienda, que Iglesias se ha comprometido a desencallar antes de abandonar el Gabinete.