Los rastreadores militares han contactado ya con más de tres millones de ciudadanos

Ya hay más de 14.000 uniformados vacunados, 6.000 de ellos con las dosis de AstraZeneca

Rastreadores militares realizan su trabajo en el Hospital Militar de Zaragoza
Rastreadores militares realizan su trabajo en el Hospital Militar de ZaragozaJavier CebolladaEFE

En los casi seis meses que los militares españoles llevan ejerciendo como rastreadores han contactado ya con más de tres millones de ciudadanos, entre contagiados por coronavirus y sus contactos directos. Así lo ha confirmado esta mañana la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien ha destacado que, al día, han llegado a realizar más de 19.000 llamadas.

Unas declaraciones que ha hecho la ministra durante su visita al Cuartel General de la Fuerza Terrestre (FUTER), en Sevilla, donde se ubica uno de los centros de coordinación de la “Operación Baluarte”, la misión de las Fuerzas Armadas frente a la Covid que siguió a “Balmis”. Allí ha señalado que el trabajo de los uniformados es “excepcional y de máxima eficacia”, haciendo hincapié, de nuevo, en que “esta crisis sanitaria ha servido para redescubrir a las Fuerzas Armadas, porque han demostrado su eficacia y empatizado mucho con la ciudadanía y con su dolor”.

En la actualidad hay cerca de 7.500 militares formados como rastreadores, de los que unos 5.000 están en disposición de ser movilizados inmediatamente. Y activados contactando con personas infectadas hay ya más de 2.300, ha señalado Robles, quien ha destacado que la colaboración con las comunidades autónomas que solicitan su ayuda es “máxima”.

1.300 intervenciones

Pero además de esta tarea de rastreo, las Fuerzas Armadas continúan llevando a cabo otras misiones, como son las desinfecciones en puntos críticos o la instalación de campamentos o de hospitales de campaña, además del apoyo para transportar las vacunas hasta las islas o las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. En total, más de 1.300 intervenciones diferentes desde que arrancó “Baluarte”.

“Mientras las comunidades sigan necesitando las labores de rastreo, las labores de desinfección o las labores que consideren necesarias, ahí estaremos trabajando”, ha apuntado la titular de Defensa, remarcando que “tenemos una estructura bien formada para el tema del rastreo”. De hecho, los rastreadores militares son los encargados de controlar y hacer el seguimiento de los pasajeros que llegan a nuestro país desde Brasil o Sudáfrica para tratar de frenar la expansión de las nuevas cepas del virus.

“Hay que poner en valor el trabajo realizado y, sobre todo, la humanidad que han demostrado los militares con las personas mayores, muchas de las cuales están solas”, ha asegurado Robles en un acto en el que ha estado acompañada por la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro. Ambas han charlado con algunos de esos rastreadores militares, quienes les han contado cómo es su día a día y las múltiples anécdotas “de índole humana” vividas durante estos meses.

14.000 vacunados

Pero la ministra también se ha referido al proceso de vacunación en las Fuerzas Armadas, confirmando que, a día de hoy, son ya más de 14.000 los militares que han sido vacunados, de los que unos 6.000 han recibido la vacuna de AstraZeneca (los menores de 55 años) y el resto, las de Pfizer y Moderna. En total, los Ejércitos y la Armada han recibido cerca de 36.000 dosis, tal y como confirmó la propia ministra hace menos de dos semanas en el Congreso de los Diputados.

Además, ha señalado que a partir del miércoles, una vez tengan las autorizaciones correspondientes, reanudarán el proceso de vacunación con AstraZeneca, siempre siguiendo las instrucciones del Ministerio de Sanidad, ha hecho hincapié.

Por último, ha confirmado lo que ya anunció hace unos días en la Cámara Baja: que tras la Semana Santa se celebrará en Madrid un acto para homenajear a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y de los órganos centrales del Ministerio de Defensa que han fallecido como consecuencia del coronavirus. Ayer confirmó que son 16 los que han perdido la vida por culpa de la pandemia.