El líder de la comunidad islámica en España encubría las ayudas a Al Qaeda como donaciones a los huérfanos de Siria

La organización que financiaba a los terroristas se dirigía desde un templo de Madrid. El presidente de la Comisión Islámica, junto al gestor, enviaban el dinero como donaciones

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El centro neurálgico que la organización de apoyo al yihadismo utilizaba para sus actividades de financiación de Al Qaeda en Siria era la mezquita de Estrecho, en Madrid, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Allí fue detenido Ayman Adlbi, presidente de la Comisión Islámica de España (CIE) que, con su brazo derecho, que era el gestor, enviaban el dinero a Siria como si fueran ayudas y donaciones a los huérfanos que ha causado el conflicto terrorista que se vive en ese país. Parte, iba destinado a un centro en el que se forma a menores de edad como futuros moujahidines (combatientes), al igual que hace el Estado Islámico, de acuerdo con un «programa escolar» diseñado por el «califato».

El gestor, que pertenece a la UCIDE (Unión de Centros Islámicos de España) ha sido el único que, de momento, ha ingresado en prisión, mientras que Ayman Adlbi y un tercer detenido, en Santa Cruz de Tenerife, han quedado en libertad, a la espera de comparecer ante el juez en función de cómo avancen las investigaciones, que han sido declaradas secretas.

Las citadas fuentes han subrayado que la operación no va contra la citada mezquita ni contra los musulmanes que rezan allí, sino contra quienes se aprovechaban de un templo para desarrollar sus actividades presuntamente ilícitas.

Donaciones para “ayudar a niños”

Actuaban desde 2019 y se sabe que las cantidades que han recaudado, al aprovecharse de la buena fe de los donantes que creían ayudar a los niños, son importantes, y van desde los 20 euros hasta los 500. La cifra global no ha sido evaluada todavía.

La investigación policial, que se ha llevado a cabo por agentes de la Comisaría General de Información (CGI), ha sido coordinada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional y supervisada por el Juzgado Central de Instrucción número 6. Han colaborado las Brigadas Provinciales de Información de Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Zaragoza y Ceuta -a nivel nacional y de la agencia policial EUROPOL, a nivel internacional. Se desarrolló el pasado martes y se han realizado cuatro entradas y registros, en los cuales se ha intervenido numerosa documentación, dinero, efectos y soportes técnicos que están siendo analizados.

La trama de financiación utilizaba una ONG con actividad en zona de conflicto, cuyo nombre se mantienen secreto ya que las pesquisas no han terminado.

La ONG, una pantalla

Mediante sistemas que tampoco han sido revelados (en otras ocasiones, utilizan correos humanos; maleta; «hawala», un antiguo sistema para transferir dinero mediante claves) les hacían llegar las cantidades recaudadas que terminaba en manos de los terroristas. La ONG, era, en definitiva, una pantalla.

«La educación impartida se centraba en la enseñanza más radical de la Sharía y el entrenamiento de los niños en la lucha armada, motivándolos a continuar la actividad terrorista de sus padres muertos en combate»., agregan las fuentes consultadas.

Se trata de un plan estratégico que permitiría, según las previsiones de los cabecillas, utilizar a esos menores en cualquier momento para perpetrar acciones terroristas o prestar apoyo logístico. En principio, la presencia de un menor o adolescente levanta menos sospechas cuando, por ejemplo, llegan a occidente, normalmente mediante la utilización de las redes de la inmigración ilegal.

Esta planificación demuestra que las bandas yihadistas, en este caso Al Qaeda, trabajan a medio y largo pl azo, con el fin de preparar elementos que puedan formar parte de «células durmientes». Los expertos subrayan el peligro que suponen estos centros escolares y la necesidad de erradicarlos.