Vox busca el “efecto Abascal” para el 4-M

Tras lo ocurrido en Vallecas llena actos, pero se mantiene “estable” en cuanto a número de escaños. Moviliza a su infantería en cuatro caravanas para recorrer 160 municipios

La candidata de Vox a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio y Santiago Abascal, ayer en un mintin en Leganés
La candidata de Vox a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio y Santiago Abascal, ayer en un mintin en LeganésAlberto Ortega Europa Press

El partido que lidera Santiago Abascal se mantiene en la comunidad de Madrid con pronóstico «estable». Después del mitin de precampaña que Vox celebró en Vallecas, donde radicales agredieron a simpatizantes, a un diputado e incluso a un agente de policía de la UIP, el partido se muestra fuerte y recuerdan que por algo se hacen llamar «la resistencia».

Para los de Abascal la batalla por la libertad, por «proteger Madrid», como reza su lema para estos comicios, y España no atiende a rendiciones ni tampoco al miedo y afrontan la campaña con la moral de victoria alta. Están convencidos de que podrán sumar y enfocan la batalla con el fin de ser el muro que frene la llegada de la izquierda. Fuentes de Vox destacan que los trackings internos que manejan, tras el «efecto Vallecas» les sitúa ahora en una horquilla entre los 14-15 escaños, cifras alejadas de lo que algunas encuestas auguraban vaticinando que no llegará a un 5 por ciento, algo que atribuyen a una política de «intoxicación».

En menos de una semana, destacan desde el partido, han visto cómo su electorado se ha movilizado algo que, por otra parte, no atribuyen directamente a lo ocurrido en Vallecas sino a que están constatando en cada uno de los actos de precampaña donde se muestra que han conseguido volver a reflotar la ilusión. «Vemos una subida en toda la semana por los llenos», apuntan.

Y es que, uno de los talismanes de Vox está en el poder de movilización. Aunque son conscientes de que parte de su electorado miran con simpatía a la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, destacan en Vox que su rival es la izquierda y confían en el tándem Rocío Monasterio-Santiago Abascal para movilizar y conectar con su electorado. De hecho, las mismas fuentes indican que sus encuestas dan mejor valoración a cualquiera de sus líderes de Vox frente al líder del PP, Pablo Casado. Por ello, el propio Abascal se puso al servicio de la candidata del partido, e inciden en que votar a Ayuso es como hacerlo al líder del PP para La Moncloa y, por el contrario, darle el voto a Rocío Monasterio es votar a Abascal.

Vox mira la campaña en clave nacional y ha centrado su estrategia donde puede repescar del voto naranja y también del desencantado de izquierdas. Para ello se basan en lo ocurrido en Cataluña donde dieron la sorpresa entrando en el Parlamento catalán con once escaños. Y, curiosamente, fue en Vic, donde los de Abascal fueron acorralados por violentos radicales, donde Vox logró un 3,67% de los votos algo que apuestan por emular por ejemplo en plazas como la de Vallecas.

El fantasma del «voto útil»

En Vox, además, advierte de la «milonga» y la «mentira matemática» del voto útil, más aún en estos comicios ya que, recuerdan, Madrid «es una circunscripción única». Por ello, instan en sus actos a no olvidar «para qué sirvió la última mayoría absoluta» en España. Reiteran que, en esta ocasión, «no se pierde ni un voto» e insta a pensar en la propia libertad de cada uno.

Desde el partido, también advierte de que las encuestas con ellos siempre se han equivocado, y recuerdan, a modo de ejemplo lo ocurrido en Andalucía donde no les daban más que 1-3 escaños cuando lograron 12 o en Cataluña donde también les daba menos. Ahora, esperan en Madrid el mismo «efecto catalán» y, al menos, revalidar los escaños logrados en los pasados comicios.

Cuatro caravanas

En Vox ya tienen preparado los motores para el arranque de campaña y para ello cuentan con toda la infantería del partido. Se han fijado como objetivo estar presente en 160 municipios y 21 distritos de la comunidad de Madrid.

Además de la caravana formada por el tándem de Monasterio y Abascal –primero y último de la candidatura de Vox– tendrán tres caravanas más que abarcarán todo el espectro de la comunidad para no dejar sin pisar ninguno de los rincones. En total serán cuatro las caravanas, incluyendo la principal. Las otras tres, estarán formadas por el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, como siempre dispuesto a ir a las plazas más complicadas, la diputada Macarena Olona y otra por el vicepresidente de acción política Jorge Buxadé que simultaneará con el líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga.

Mantendrán el ritmo llevado durante la precampaña con dos actos diarios, que se incrementarán en tres cuando arranque la campaña.

Uno de los objetivos fijados es cubrir el cinturón rojo. Se lanzan a la conquista del voto en los barrios obreros, estarán muy presentes en el sur y el este de Madrid donde ya han llevado a cabo actos como el de San Fernando de Henares o Getafe y el de ayer en Leganés. También llenaron en Pozuelo, El Escorial o Colmenar de Oreja.

Vox ya ha presentado un programa donde destacan batallas que los demás partidos, dicen, han olvidado. Entre ellas: la inseguridad, la okupación y la inmigración donde han insistido en su discurso y la candidata a la comunidad de Madrid apuesta por «hablar con claridad de la inmigración ilegal» y se ha mostrado partidaria de «repatriarlos».

De hecho, Rocío Monasterio tuvo un enganchón ayer con Susanna Griso en Espejo Público por los «menas». La periodista le recriminó que hablen de «manadas de menas». «Les traten «como animales y son chavales que están en un mínimo legal», dijo. La candidata de Vox respondió: «A la que trataron como a un animal fue a la niña de 16 años, que podría ser su hija o mi hija, en el Parque del Oeste».