España se queda fuera en la carrera de la Defensa Espacial: a la espera de la Fuerza Aérea y del Espacio

Mientras países como EE UU, Francia y Reino Unido ya han puesto en marcha sus iniciativas en esta materia, España sólo aspira de momento a contar con una capacidad básica

Satélites alrededor de la Tierra
Satélites alrededor de la Tierra FOTO: AP/ESO

El espacio siempre ha sido sinónimo de ciencia ficción, un nombre y un apellido donde el segundo primaba sobre el primero. Hoy en día es al revés, la industria ha hecho de la ficción, ciencia y alguna de las noticias que lanza el sector son simplemente increíbles. Compañías como la estadounidense SpaceX del polifacético Elon Musk con su base lunar o el histórico primer vuelo propulsado y controlado por parte de la NASA en Marte, están consiguiendo que las misiones espaciales superen hitos impensables para el ser humano no hace más de una década.

Como consecuencia, el espacio se ha convertido en una extensión de la Tierra y ese concepto implica que cada país tenga un plan de contención para evitar conflictos, invasiones o, incluso, ataques a aquellos sistemas espaciales que controlan zonas estratégicas en la Tierra desde los satélites que la orbitan. Y es que, si ya se ha convertido en una costumbre ver llegar artefactos y tecnología humana a Marte, también vemos habitual que las grandes potencias mundiales formen una estructura de Defensa Espacial desde sus cuerpos de las Fuerzas Armadas. El último en unirse a la lista de países que cuentan con una Fuerza Espacial ha sido Reino Unido. España va más despacio.

Los británicos han apostado fuerte por este nuevo brazo de su Ejército estableciendo este mismo mes, de manera oficial, el Space Command, una fuerza conjunta formada por la Royal Navy, la British Army, la Royal Air Force y el Civil Service. Cuando esté completamente operativa, la nueva fuerza proporcionará comando y control de todas las capacidades espaciales de Defensa, incluido el Centro de Operaciones Espaciales del Reino Unido (SpOC), las comunicaciones por satélite Skynet, la RAF Fylingdales y otras capacidades habilitadoras. El país británico se une así a la lista de países que ya tiene su propia fuerza espacial, como EEUU y Francia.

España se queda fuera en la carrera de la Defensa Espacial

Durante el último año las grandes potencias europeas como Francia y Reino Unido han establecido por completo una Fuerza Espacial con una estructura puramente militar. Porque, y esto es importante, el espacio es fundamental para las operaciones militares. La pérdida o interrupción del dominio espacial podría afectar a la capacidad para realizar la mayoría de las tareas de defensa y tiene el potencial de tener un efecto significativo en la actividad civil, comercial y económica. Bajo esta premisa, Francia y Reino Unido han apostado por blindar su espacio y sus elementos espaciales.

¿Y España? España sigue aspirando a tener una componente espacial dentro del Ejército del Aire y al más puro estilo francés, que ha convertido a su Fuerza Aérea en la nueva Fuerza Aérea y del Espacio con una inversión del Gobierno de más de 700 millones de euros hasta 2025.

De momento, España dispone de la industria, de la tecnología y de la infraestructura, pero carece de un sistema centralizado que controle el ámbito espacial desde la Defensa, algo que es indispensable. En otras palabras: falta la mano de obra, y aunque existen muchas intenciones por parte del Ejército del Aire por pasar a llamarse Ejército del Aire y del Espacio, lo cierto es que, de momento, todo esto son solo intenciones y planes sobre papel que no hacen más que dejar atrás y anticuado un ámbito que se ha convertido en estratégico en los últimos años.

El jefe de Estado Mayor del Aire (JEMA), general Javier Salto, es consciente de que el espacio ha pasado a ser un activo esencial para las operaciones militares y ya ha indicado en varias ocasiones que apuestan decididamente por este sector y que “España tiene que apostar por el espacio”. El JEMA desvelaba hace unas semanas los planes del Ejército del Aire pero, como señalaba él mismo, hay que empezar a moverse “porque no tiene sentido llamarte Ejército del Aire y del Espacio y no aportar nada”. En este sentido, el JEMA anunciaba el inicio de un proceso en colaboración con la industria nacional para establecer una capacidad inicial operativa a partir de este verano.

Capacidad de operación no antes de 2023

Mientras que EEUU, Francia y Reino Unido afianzan la defensa de sus activos espaciales desde las Fuerzas Armadas, España tan sólo planea una capacitación del Ejército del Aire, que podría alargarse hasta 2023, en la que, dentro del apoyo especial de las operaciones, sean capaces de detectar la meteorología atmosférica, oceánica y del espacio, además de informar y de controlar esas capacidades.

Una vez alcanzadas estas capacidades, Aire ampliará sus operaciones a la alerta temprana de misiles balísticos dentro del apoyo a las operaciones con el control ofensivo y defensivo. En este sentido, el JEMA ha defendido que “España tiene que apostar por el espacio”.

El ejemplo a seguir de España son Francia y también Reino Unido, pero el Ejército del Aire no contempla la operación de satélites ni la inteligencia, vigilancia y reconocimiento de lo que es el espacio, así como las comunicaciones militares por satélite, posicionamiento y navegación porque, según considera el JEMA, “no son capacidades propiamente dentro del ámbito militar”. Sin embargo, los vecinos europeos sí que han blindado este ámbito del sector espacial desde sus fuerzas militares.

Activos que necesitan ser defendidos

España cuenta con suficientes sistemas e infraestructuras espaciales como para poder verse comprometidas las comunicaciones y las operaciones militares en la Tierra. Por ejemplo, el Ministerio de Defensa se apoya en una constelación de satélites militares que velan por la seguridad de todos los ciudadanos, llamados Paz y Spainsat, que son operados por la industria, pero no son protegidos por la Fuerzas Armadas, y esto podría suponer la posible intercepción de las comunicaciones militares o el hackeo de las redes seguras por parte de potencias enemigas.

Por otro lado, España ya está construyendo una nueva constelación de satélites militares, llamada Spainsat NG, para mejorar aún más las capacidades militares. Para esta constelación, el Ejército del Aire sí cuenta con un Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE), en la base de Torrejón de Ardoz. Esta infraestructura, que depende de la Jefatura de Sistemas de Mando y Control del Ejército del Aire, tiene la capacidad de predecir los riesgos espaciales que puedan afectar a España y reducir al máximo sus efectos.

El COVE es responsable de la vigilancia de la situación espacial y proporciona servicios en apoyo al resto de operaciones que llevan a cabo las Fuerzas Armadas. Su creación, según el Ejército del Aire, “representa un hito fundamental en el proceso de adquisición de la capacidad de vigilancia espacial, iniciado en 2015, cuando asumimos el control operativo del radar de vigilancia espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), ubicado en Santorcaz”.

Aunque España va dando pequeños pasos hacia una posible Fuerza Espacial, aún le queda un largo camino para poder llegar al nivel de sus compañeros ingleses y franceses, quienes también se apoyarán en sus agencias espaciales del país (UKSA y CNES, respectivamente), organismo del que también carece España, para desarrollar programas espaciales militares más ambiciosos y blindar por completo el espacio.