Alertan de que el rearme militar de Marruecos amenaza la integridad de España

Un informe del Instituto de Seguridad y Cultura avisa de las consecuencias para nuestro país del reconocimiento de EE UU de la soberanía marroquí sobre el Sáhara

Marruecos ha adquirido 24 helicópteros Apache
Marruecos ha adquirido 24 helicópteros ApacheBoeing

En los últimos años, Marruecos está llevando a cabo un ambicioso programa armamentístico para rearmar a sus Ejércitos y consolidar así su supremacía militar regional. Y entre otros, incluye la adquisición de material militar por más de 20.000 millones de dólares, al tiempo que busca dar un impulso a su industria de defensa. Pero no sólo eso, pues también ha optado por reintroducir el servicio militar obligatorio. Una serie de planes que básicamente se han convertido en una especie de competición con la vecina Argelia y que, más allá de las tensiones que pueda provocar entre ambos países, podría llegar a suponer un desafío para la integridad territorial de España. Así se desprende del informe “Marruecos, el Estrecho de Gibraltar y la amenaza militar sobre España”, con el que el Instituto de Seguridad y Cultura avisa de que “tanto los intereses económicos como la integridad territorial de España pueden verse seriamente amenazados en el futuro”.

El estudio parte de la consideración de que el reciente reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental es sólo el último de una serie de “éxitos diplomáticos, políticos y económicos del reino alauí”, el cual no sólo ha sabido aprovechar Rabat, sino que “consigue socavar la influencia que España y Francia mantienen en el Magreb”. Un reconocimiento, el de EE UU, que se enmarca en los “Acuerdos de Abraham”, con los que EE UU espera que “la normalización de relaciones de los países árabes más poderosos con Israel”.

De esta forma, EE UU afianza su posición en la zona “como potencia equilibradora a través de su aliado marroquí” en un contexto de “debilidad de los demás países de la región”, lo que convierte a Marruecos en una “apuesta sólida” como “garante de la seguridad regional” y un “agente que canalice sus intereses”. Y para lograrlo, una de las claves es la citada carrera armamentística, algo que, según los autores del informe, es “una variable fundamental en la estabilidad estratégica internacional”. Pero también sirven de “predictor de conflictos armados”. De ahí que avisen: “Que dos países vecinos de España puedan entrar en una situación prebélica, o al menos de alta hostilidad y tensión, debe ser una prioridad para la seguridad nacional y requiere un análisis específico”.

Cazas, helicópteros, drones...

Y mientras Marruecos sigue rearmándose y modernizando sus Fuerzas Armadas con cazas F-16, blindados “Abrams”, helicópteros “Apache”, baterías antimisiles, buques o drones, entre otros, el citado reconocimiento por parte de EE UU le otorga, además, beneficios diplomáticos y económicos muy importantes para reforzar al reino alauí.

Por un lado, diplomáticamente supone un refuerzo en el “pulso que mantiene con la Unión Europea”, tanto por la explotación de las aguas del Sáhara occidental como por la aspiración de extender su Zona Económica Exclusiva “invadiendo” aguas de Canarias. De hecho, al sentir ese apoyo estadounidense Marruecos no dudó en reafirmarse en su clásica exigencia de recuperar Ceuta y Melilla.

Y económicamente, favorece la apertura de nuevos mercados, impulsando aún más el “liderazgo económico de Marruecos” en África. Para ello, entre otros planes, tiene en mente proyectos de infraestructuras como convertir el puerto Tanger-Med en el punto final de la red comercial Tánger-Dakar. Eso sí, requiere de libertad de tránsito y seguridad a través del Sáhara. O la construcción de un gaseoducto transahariano que “socavará el monopolio del gas argelino”, con quien compite en esa carrera armamentística, lo que aumentaría más aún la tensión entre ambos países.

Todo esto podría derivar, según los expertos, en una inestabilidad estratégica corto y medio plazo en el norte de África, pero van más allá al afirmar que, “a largo plazo el rearme marroquí podría presentar un desafío a la capacidad militar española”. Y no solo en lo militar, pues además de sus proyectos de infraestructuras, que podrían afectar a puertos españoles como los de Algeciras, Valencia y Barcelona, sus ambiciones políticas y territoriales se traducen en que “tanto los intereses económicos como la integridad territorial de España pueden verse seriamente amenazados en el futuro”.