Ione Belarra será la sucesora de Iglesias en Podemos

Los morados preparan para otoño su Vistalegre IV para renovar los liderazgos, que abocará a la coexistencia de dos liderazgos. Yolanda Díaz será la líder de Unidas Podemos, y la ministra de Derechos Sociales, la nueva secretaria general morada

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Podemos experimenta una catarsis. Tras cinco años acusando el desgaste de la figura de su secretario general, tratará ahora de explorar una refundación integral, que, sin embargo, no se verá exenta de polémicas a causa de la dificultad de gestionar los diversos liderazgos que ahora el partido quiere colocar en la primera línea. Después de haber vivido durante años inmenso en un proyecto personalista, ese que hoy enfanga la reconstrucción que debe acometer el partido, deberá fraguarse ahora una convivencia entre diferentes líderes como modo de supervivencia.

El partido trata de pasar página enseguida y estudia el futuro inmediato. Una nueva historia con nombre de varias mujeres y que puede convertirse en un nuevo escenario de difícil coexistencia y que tendrá como protagonistas a dos de sus máximas dirigentes. En el partido tienen claro que esa diferencia de liderazgos debe darse. Aclaran que una cosa es el partido y otra la confluencia con Unidas Podemos en la que también se encuentra Izquierda Unida, En Comú Podem y Galicia en Común. De hecho, Díaz no milita en la formación y de postularse como cabeza visible de Podemos deben pasar un mínimo de seis meses para que pudiese acceder al puesto. No es, además, su voluntad.

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como líder de Unidas Podemos, mientras que finalmente será la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra quien pilote el partido a nivel orgánico, según ha adelantado Infolibre y ha confirmado este diario. Será la próxima secretaria general de Podemos una vez que el partido convoque su Asamblea Ciudadana, Vistalegre IV, con el fin de que la militancia de Podemos ratifique a Belarra en el puesto.

En las quinielas entraba también la ministra de Igualdad, Irene Montero, como sucesora natural de Iglesias, sin embargo, la también dirigente de Podemos seguirá centrada en su trabajo en el Gobierno, así como seguirá formando parte de la dirección nacional del partido. De hecho, Montero, es ahora la máxima responsable en el partido a nivel orgánico, una vez se ha consumado la salida de Pablo Iglesias de la dirección nacional. Es decir que, será ella, junto a su dirección nacional, quienes asuman de momento el liderazgo del partido. No se esperan grandes cambios en la directiva en los próximos días, debido a que el único que abandona la formación es su secretario general. Ayer, la Ejecutiva del partido se reunió para analizar el fracaso electoral del partido en Madrid y decidió que serán ellos mismos los que asuman las riendas.

De hecho dentro de la formación, desde hace semanas barrunta la idea de la necesidad de que el nivel orgánico de Podemos quede muy delimitado dentro de la nueva era a la que se abre el espacio del cambio con el objetivo de que el partido morado no pierda su esencia en medio de una sopa de siglas junto al resto de fuerzas hermanas. Apuestan por una opción de continuismo. Siempre, eso sí, bajo una voz femenina. Y es que, deben atender al último mandato de Iglesias. Fue muy claro al nombrar a Yolanda Díaz como su sucesora y como figura capaz de aunar a las fuerzas hermanas de Podemos entorno a la marca electoral. Será, además, la voz de Unidas Podemos en el Gobierno y negociará directamente con el presidente del Gobierno al renunciar Pablo Iglesias a todos sus cargos orgánicos.

Podemos se enfrenta así a un nuevo abismo en el que deberá de decidir el reparto del liderato tanto dentro de la formación como en la marca electoral. Serán dos mujeres, que mantienen una excelente relación, las que se pondrán al frente del partido y de la marca electoral, lo que abre una época de difíciles equilibrios en la gobernanza.

Los morados entienden la salida de Iglesias como una oportunidad real para reconstruirse internamente desde los mandos más altos hasta la arquitectura básica en los territorios. Este miércoles, el silencio reinaba en la dirección nacional. Pero varios cargos orgánicos reconocían que el liderazgo de Iglesias se encontraba ya en entredicho. Coincide, además, con el análisis que hace el sector crítico que, de lo contrario, habría pedido su dimisión. Para esta corriente el ya ex líder debe explicar ante sus votantes sus errores.