Pablo Iglesias cambia de look y se corta la coleta

El líder de Podemos se marca una “exclusiva”, con posado incluido, para desviar la atención sobre su fiasco electoral en Madrid

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En más de una ocasión hemos hablado de los “looks” de Pablo Iglesias. Noticia fue su impactante paso de la coleta al moño. Pero hoy, tras dejar la política, el líder de la formación morada vuelve a ser noticia, no por sus arriesgadas y polémicas palabras sino por su nuevo y radical cambio de imagen. Y es que Pablo Iglesias se ha cortado la coleta. Así, a las bravas y en plan torero. Eso sí, como todo buen influencer lo ha hecho bajo “Exclusiva”.

Era en “La Vanguardia” donde aparecían las primeras imágenes del líder de Podemos, exvicepresidente del Gobierno y excandidato a presidir la Comunidad de Madrid, sin su coleta. Y lo hacía relajado, frente a una mesa y leyendo un libro, en claro posado robado. Porque el que fuera parte del Gobierno de coalición ha decidido hacer su primera aparición sin su famosa coleta en un medio de comunicación, dando la solemnidad que necesita semejante acto.

Pablo Iglesias sin su mítica coleta
Pablo Iglesias sin su mítica coletaDani GagoPODEMOS/EFE

El pasado 4 de mayo, las urnas le dieron un duro varapalo a la izquierda. Desde entonces, desde su marcha y abandono de la política, poco o nada se había sabido de Pablo Iglesias y de lo que será su futuro más inmediato. Hoy, volvía a la palestra por un cambio de look que pasará a los “anales de la historia” por lo que representa, entiéndase la ironía. Un antes y un después, o simplemente un cambio de look, como el que realizan cada equis tiempo el resto de los mortales.

Pero nada sucede por casualidad. Y Pablo Iglesias es experto en desviar la atención y conseguir que nadie hable de lo que realmente importa: de su fiasco en las elecciones y de la mala prensa. Como gran estratega que es, el líder de la formación morada ya consiguió confundirnos con su cambio de coleta a moño bajo y más tarde a moño alto. Una imagen que, según algunos expertos, le otorgaba empaque y seguridad, mientras eludía hablar de los temas de Estado.

Este corte de pelo también nos trae a la memoria afirmaciones tan tajantes de Iglesias y que hoy no tienen validez alguna, como la que realizó hace siete años, y en la que en plan “Lo que el viento se llevó” ponía a Dios por testigo que “nunca me cortaré la coleta”, porque era marca de la casa. Una casa que se ha venido abajo como la coleta.

Y es que poco queda ya de aquel político irreverente salido del 15-M, que cargaba contra los ricachones y sus chalets de lujo. Aquel que no concebía los sueldos más allá del salario mínimo y que ahora atesora un patrimonio que se aleja del ciudadano medio.

Con este cambio de look, Iglesias marca la distancia y parece dejar claras sus intenciones. Quizá seguir cobrando su sueldo como ex vicepresidente el tiempo que le corresponda, quizá volver a la enseñanza, quizá seguir viviendo del rédito político con una imagen de “niño bien”. Porque si algo ha tenido claro Iglesias desde que aterrizó en política es que la imagen es muy importante y “que la estética es una manera de transmitir un mensaje”. Pues dicho queda y habrá que ver qué mensaje quiere dar ahora el “renacido” Pablo Iglesias.