Honor a los últimos de Afganistán

Felipe VI recibe al último contingente de nuestras tropas en servir en la misión en la que las Fuerzas Armadas alcanzaron su madurez. «España tiene una deuda de gratitud», dice Margarita Robles

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Los 24 «últimos de Afganistán» recibieron el homenaje de las más altas autoridades del Estado en su vuelta a casa tras sus esfuerzos en este país de Asia central: estos militares trajeron de vuelta la bandera de España en representación de los más de 27.000 efectivos de nuestras Fuerzas Armadas que a lo largo de casi 20 años se han jugado la vida en el cumplimiento del deber tan lejos de la patria.

Fueron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos los que provocaron que este aliado de Españapusiera en marcha la operación Libertad Duradera en Afganistán para luchar contra Al Qaeda y los talibanes, a la que se añadió la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) aprobada por la ONU, de la que España formó parte desde enero de 2002. Las fuerzas españolas han sufrido a lo largo de estos años al menos 79 ataques e incidentes armados.

El acto de reconocimiento al personal militar que ha servido en Afganistán fue presidido por Felipe VI y contó también con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El escenario fue la Base Aérea de Torrejón, lugar donde aterrizó el Airbus 400 M del Ejército que trasladaba a los 24 militares y dos intérpretes que quedaban de un contingente que llegó a contar con más de 1.500 efectivos hace diez años.

«Señor, misión cumplida», le dijo al Rey el comandante del Mando de Operaciones, general Francisco Braco, cuando el Monarca recibió a pie de pista a las tropas junto a Pedro Sánchez.

Durante el evento solo tomó la palabra la ministra de Defensa, Margarita Robles, que dio las gracias a los 27.100 militares que han participado en esta misión, la más larga en la que se ha implicado España, y con los que el país, dijo, «tiene una deuda de gratitud». La ministra elogió el trabajo de las tropas españolas que han «luchado» en el país asiático contra el «terrorismo», el «enemigo de todos», y destacó que «cuando uno sufre en Afganistán, sufrimos en España». Robles puso en valor que «toda España» tiene una «deuda de gratitud» con los que han vuelto, con los que están y también con «los que no han vuelto» y con sus «familias».

La titular de Defensa recordó a los que «fallecieron dando lo mejor de sí mismos», sus «vidas jóvenes», para «dar la paz y la libertad a otros», y pidió también perdón «si alguno de sus familiares, en algún momento, no se ha sentido suficientemente acompañado o apoyado»

Por su parte, el comandante del Mando de Operaciones, teniente general Francisco Braco, realizó un relato de diferentes operaciones realizadas por nuestros militares durante la misión. El jefe del último contingente desplegado en Afganistán entregó al Rey la bandera de España que éste entrego para su custodia al General de Brigada Jesús Arenas, director del Museo del Ejército.

Tras las palabras de la ministra Robles, llegó el momento más emotivo: el homenaje a los que dieron su vida por España. Al finalizar «La muerte no es el final» el Rey bajó de la tribuna y se dirigió al monolito y depositó una corona de laurel, tras lo que se produjo el toque de oración y las salvas de fusil mientras sobrevolaban el cielo de Madrid dos F-18 del Ejército del Aire.

Después del acto, Robles anunció que en el mes de junio se realizará un acto de expreso homenaje a las víctimas que «probablemente» se lleve a cabo en la base de Retamares. Un tributo a los caídos en el que se honrará a los 102 españoles fallecidos a lo largo de 19 años de misión en el país asiático

En conversación con los medios al final del acto, la ministra de Defensa se mostró preocupada por la situación actual de Afganistán y los atentados masivos perpetrados en las últimas semanas y especialmente por la opresión hacia «la mujer» en el país, informa Ep.