La inquietante prueba encontrada en el jardín de la casa del padre de las niñas desaparecidas de Tenerife

Un equipo de la Guardia Civil, acompañado de dos perros especialistas en rastreo, buscan nuevas evidencias en la finca de Tomás por segundo día consecutivo

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Agentes de la Guardia Civil, acompañados por dos perros expertos en el rastreo de restos orgánicos, han llegado pasadas las 10:00 de la mañana a la casa de Tomás Antonio Gimeno, padre de Anna y Olivia para continuar con el cuarto registro de la vivienda, situada en Igueste de Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife. El objetivo es analizar cada centímetro tanto de la vivienda, como de la parcela, de unos 2.000 metros cuadrados, para tratar de dar con alguna pista que les permita saber qué pasó con Anna y Olivia, desaparecidas desde el pasado 27 de abril.

Uno de los puntos candentes de este registro será una parte del jardín, donde en el primer registro encontraron algo inquietante. La parcela, de enormes proporciones, está sin cuidar, con mucho matorral y plantas secas. Pero en una de las zonas, hay una extensión de tierra que había sido removida, según informó “Espejo público”.

Además, los investigadores se encontraron con una casa muy desordenada y sucia, en la que había un paquete de bolsas de basura grande, de las que se utilizan en el jardín. Al analizarlo, vieron que faltaban varias bolsas, otra situación extraña si se tiene en cuenta la falta de higiene y orden encontrado.

El objetivo es que los perros puedan analizar la zona para ver si detectan la presencia de algún resto orgánico y, de ser así, se podría proceder a excavar en el suelo donde la arena fue movida.

La búsqueda puede prolongarse durante días porque los perros no pueden hacer esfuerzos extenuantes y deben racionar el trabajo para que puedan ser más efectivos en el trabajo para el que han sido entrenados. Su trabajo puede ser una de las claves para poder resolver el caso.

El otro foco en el que se centra la investigación es en el mar. La última hora es que la Guardia civil ha pedido la ayuda al Instituto Español de Oceanografía, que aportará en las próximas horas un sonar de barrido lateral y un robot subacuático para tratar de encontrar objetos en el fondo marino. Esta tecnología permite el rastreo de zonas muy profundas, ya se utilizó durante el terremoto de la isla de El Hierro, y permite realizar análisis de grandes zonas en poco tiempo. La complicación depende de la vegetación marina y de la orografía, ya que en la zona los fondos marinos son de origen volcánico.

Respecto a la profundidad, en la zona de búsqueda el desnivel se sitúa entre los 200 y 700 metros, no supone un inconveniente grave porque el sonar es capaz de hacer análisis de fondos marinos mucho más profundos. Una vez que se encuentre algún objeto compatible con las bolsas de ropa, maletas o juguetes de las niñas, se haría uso de un robot dotado de una pinza, que descendería hasta la zona para tratar de recuperar los objetos encontrados.

Estas son las dos principales líneas de investigación, ya que cada vez parece más claro que Tomás Antonio no llegó a salir de las islas y se baraja la posibilidad de que se encuentre oculto en algún lugar. Con el paso de los días, parece claro que el padre de las niñas pudo haber acabado con sus vidas entre las 20:00 y las 21:00 horas de la tarde de la desaparición, que se deshiciera de los cuerpos y después se ocultara.

Antes de las desaparición, Tomás llamó a la madre de Anna y Olivia para decirle que no vería nunca más a las niñas ni a él. El 27 de abril se despidió de sus padres con un abrazo extrañamente largo, como si se tratara de una despedida y les dejó el perro para que lo cuidaran. Tomás recogió a las niñas, a una de casa de Beatriz Zimmermann y a la otra del colegio. Sobre las ocho de la tarde llegó a su casa de Candelaria, hecho que corroboraron varios vecinos que escucharon a las niñas.

A las 21:30 horas llegó a la Marina de Tenerife, donde cargó su barca con maletas y bolsas de ropa y juguetes. Poco después de zarpar se encontró con una patrullera de la Guardia Civil , que lo amonestó por haber salido al mar en una hora tan cercana al toque de queda. Su excusa es que no tenía batería en el móvil y que no sabía que era tan tarde. Por ello regresó al puerto, fue a una gasolinera a comprar un cargador, lo recargó en la garita del vigilante y volvió a salir al mar. Eran las 23:30 horas.

Desde ese momento no se sabe nada más de él. Su barco fue encontrado vacío y a la deriva, a unos 45 minutos de navegación. Junto a él, estaba la sillita del coche de la niña pequeña. En la embarcación también se encontró una muestra de sangre, que el análisis forense indicó que se trataba del propio Tomás.

Los investigadores han analizado las grabaciones de medio centenar de cámaras de seguridad y han analizado el posicionamiento de su teléfono, la supuesta grabación de una emisora de radio que las que las niñas podrían haber utilizado, o el barco de bandera británica que actuó de forma extraña ese día y que se encuentra atracado en Cabo Verde... Pero no han logrado nada sustancial para la resolución del caso.

Intentos de estafa a la familia

Como cada vez que se produce un caso mediático como este, los amigos de lo ajeno tratan de sacar provecho de la situación. Así, según indicó Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos y portavoz de la familia de Beatriz Zimmermann, madre de Anna y Olivia, ayer detectaron que se había abierto una cuenta en una conocida plataforma en nombre de la familia, en la que solicitaban 1.000 euros para ayudarles en la búsqueda de los menores.

Amills explicó que le informaron de la situación a las 22:54 horas y que en menos de 10 minutos comunicaron a los medios de comunicación y en las redes sociales que se trataba de una estafa. Amills añadió que la plataforma eliminó la cuenta a las 03:00 horas y criticó la actitud de personas como estas, que tratan de sacar provecho de una situación de desgracia: “Son unos sinvergüenzas sin escrúpulos por jugar con el sentimiento de una familia y de un país entero que desea encontrar a las niñas”.

Otro de los intentos de estafa se produjo hace cuatro días cuando Amills recibió una llamada, supuestamente de un teléfono marroquí, en la que una persona se ofrecía a rezar para que se encontrara a las niñas con vida. Pero a cambio exigía el pago de 3.000 euros porque el interlocutor indicó que tenía poderes y que gracias a ellos iba a ser posible la localización de Anna y Olivia.

Para el presidente de SOS desaparecidos, es hora de que se abran otras líneas de investigación porque han pasado ya 21 días desde la desaparición de Tomás Antonio con Anna y Olivia. Sin ánimo de criticar, pidió a los investigadores “volver sobre los pasos que se han dado” para ver las cosas con perspectiva y actuar en un sentido u otro.

Por su parte, Beatriz Zimmermann decidió ayer mantenerse aislada para no recibir información de lo que sucedía en la búsqueda de la finca. El propio Amills dijo que no pudo comunicarse con ella en toda la tarde porque lo estaba pasando especialmente mal. Para el presidente de SOS desaparecidos lo más importante es que la madre de las niñas desaparecidas de Tenerife sepa que el registro forma parte de la investigación y que “trata de descartar hipótesis” para poder avanzar en los trabajos de búsqueda.

También confesó que Zimmermann no sabe nada de los intentos de estafa y que ahora tratarán de explicarle que estas situaciones son habituales en casos como el de sus hijas y que no debe prestarle atención y que tiene que seguir centrada en el objetivo de encontrarlas.

Zimmermann ha dedicado todos sus esfuerzos estos días para mantener a la sociedad alerta, compartiendo mensajes, fotos y vídeos de las niñas, que pudiera ayudar a encontrarlas. El pasado viernes fue su cumpleaños y publicó un emotivo mensaje en el que solicitaba como regalo que se compartieran las imágenes, que ya han dado la vuelta al mundo: desde Rusia, toda Europa hasta EE UU y Suramérica.