Guardias civiles de élite ensayaban para un desfile en Madrid en plena avalancha de inmigrantes en Ceuta

Desde la AUGC denuncian que este hecho provocó que se modificaran servicios y se anularan los descansos de otros agentes

Imagen de archivo de guardias civiles del GRS durante un desfile. Foto: AUGC
Imagen de archivo de guardias civiles del GRS durante un desfileAUGCLa Razón

La magnitud de la marea humana llegada a Ceuta desde el pasado lunes se convertía esta semana en el epicentro informativo. Miles de inmigrantes procedentes de Marruecos llegaban a la Ciudad Autónoma en un gesto de “venganza” o “revanchismo” político contra una decisión, cuanto menos polémica: acoger al jefe del Frente Polisario, Brahim Ghali, en nuestro país.

Entre las intenciones marroquíes, una primordial, desestabilizar a España y presentarle como un socio inestable y frágil ante el resto del mundo. De fondo, en segundo plano, una crisis humanitaria provocada por la difusión de informaciones falsas ante una población absolutamente empobrecida tras el cierre de la frontera con Ceuta por el coronavirus. Y, aunque la situación parece estar ya bajo control, el problema no está resuelto. Ahora, hay que completar las devoluciones, buscar a los inmigrantes que se han escondido en Ceuta en casas de amigos o familiares y, sobre todo, hay que pensar en esos 1.500 menores, cuya devolución resulta poco menos que imposible y que terminarán distribuidos por toda España.

Una crisis migratoria sofocada por la actuación de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad del Estado que han realizado turnos interminables y agotadores, sin apenas descansos por la magnitud de los hechos. Una crisis, que sin embargo, también ha dejado imágenes y decisiones incomprensibles.

“Mientras toda España y Europa miraba esta semana hacia Ceuta y la avalancha migratoria que se ha producido en los últimos días, 88 efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de Madrid se dedicaban a ensayar para un desfile”, denunciaban desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC). Una cita que tendrá lugar en la capital, concretamente en la plaza de Colón, los días 27, 28 y 29 de mayo.

Hay que señalar que los GRS son unidades de élite de la Guardia Civil, especializadas en el mantenimiento y restablecimiento del orden público. Asimismo, refuerzan los servicios de otras unidades y colaboran con Protección Civil y otros organismos en situaciones de grave riesgo, acciones de rescate en catástrofes humanitarias, incendios, inundaciones, calamidades públicas o situaciones de desorden social, entre otras.

Anular descansos de los agentes

El hecho de que 88 miembros de esta unidad estuviese dedicada a “ensayar para un desfile” provocó, según explican desde AUGC, que se modificaran servicios y anularan descansos a otros guardias civiles, con el consiguiente trastorno para ellos y sus familias. ”El concepto de conciliación laboral y familiar no es algo que forme parte del ideario del Cuerpo”, matizan desde la asociación.

A esto hay que añadir que la cifra de efectivos dedicados a la seguridad pública también es menor, al tener que atender otro tipo de situaciones. Desde la asociación de guardias civiles aseguran que esta situación no es nueva y que “además de reducir efectivos en el servicio provocan grandes gastos a cargo del ciudadano”.

Thumbnail

Faltas de respeto

Pero la llegada masiva de personas procedentes de la frontera con Marruecos ha vuelto a poner sobre la mesa la falta de medios humanos y materiales de la Guardia Civil, tanto en Ceuta como en Melilla. Así, desde AUGC recuerdan que faltan agentes y medios técnicos, pero también protocolos claros de actuación, ya que los guardias civiles no deban actuar como meros escudos humanos ante las avalanchas de personas que tratan de acceder de forma desesperada desde el otro lado de la frontera. La respuesta de la Dirección General de la Guardia Civil e Interior se limita al silencio y “la falta de respeto”, denuncian.

Almuerzo que han recibidolos agentes desplazados a Ceuta FOTO: La Razón Twitter (@MGutierrezCs)

Un ejemplo de ese “abandono” es lo ocurrido el pasado miércoles. Tras unas jornadas interminables, los agentes denunciaban el mísero almuerzo con el que Interior les “premiaba”. La imagen hablaba por sí sola. Un mísero almuerzo consistente en tres o cuatro rodajas de chorizo, un par de panecillos, una manzana, una lata de conserva, un refresco y una manzana. Una imagen desoladora que añade más carga emocional a unos agentes que siguen utilizando medios antiguos cuando en Ceuta hay doce vehículos sin estrenar. Por no hablar de la falta de relevos, ya que en la frontera se necesitan del doble de refuerzos. Refuerzos que ensayaban para un desfile por orden de Interior.