La última carta de la madre de las niñas: «Que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano»

Beatriz Zimmermann agradeció ayer el apoyo recibido estos días mientras el buque seguía en puerto por problemas técnicos

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Mientras el Ángeles Alvariño, el buque del Oceanográfico que el pasado jueves encontró el cadáver de Olivia, seguía ayer en el Puerto de Santa Cruz por problemas técnicos, la madre de las niñas, Beatriz Zimmermann, tuvo fuerzas para escribir una carta de agradecimiento «con todo el dolor de su alma» a todos los que «han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo acompañando todos los días desde que desaparecieron, ofreciendo todo el amor y ayuda para que tuviera un final feliz».

«Desgraciadamente no fue así, sufriendo en dolor el acto más monstruoso que una persona puede cometer: matar a sus propios e inocentes hijos. Deseo que la muerte de Anna y Olivia no haya sido en vano. Y que aunque ahora sintamos el mayor odio, desesperanza y dolor, no sea para traer más sufrimiento al mundo sino lo contrario. Que trascienda en amor para los niños en forma de protección, educación y respeto». A la madre de Anna y Olivia, los «dos angelitos» como ella misma dice en la misiva que hizo pública, le consuela pensar que gracias a ellas «muchos padres miran ahora a sus hijos de otra manera y valoran mucho más el amor y los momentos diarios de las cosas simples».

«Lo que daría por peinarlas»

Ese «maravilloso día a día», asegura, es lo que más echa de menos. «Lo que yo daría por peinarles el pelo… Ese simple acto ahora mismo es lo que más desearía…».

Según Zimmermann, gracias a sus hijas se conoce el significado de la violencia vicaria. Y lanza a las autoridades: «Espero que las leyes se pongan más duras protegiendo a los niños. (...) Si hay maltrato en los progenitores hay que ser muy tajantes porque los niños no pueden estar creciendo viendo violencia. Los niños son el futuro y es muy importante que crezcan observando un ambiente de respeto, paz, amor y tranquilidad... Ellas son ahora dos ángeles que han venido al mundo enseñando una gran lección a costa de su vida y yo, siendo su madre, voy a luchar en contra de estas injusticias y el bienestar de los niños. Por ellas y por todos los niños».

A pesar de ser ella la principal víctima de este macabro crimen, Zimmermann se culpa: «Los niños son nuestra responsabilidad y yo como madre me duele en el alma no poderles haber salvado la vida. Ojalá yo hubiera estado en ese momento junto a ellas de la mano y morir juntas… Pero eso no pudo ser porque Tomás quería que sufriera buscándolas sin descanso y de por vida. Esa fue la razón por la que dejarme a mi con vida y, por supuesto, el no quedar como el mayor asesino de la historia».

“Que su muerte sirva para algo”

Beatriz reconoce que cuando le dieron la noticia del hallazgo de Olivia se le vino «el mundo encima» pero, al menos, ahora «puedo llorar su pérdida y sentirlas a mi lado a cada momento: cuando me despierto, cuando desayuno, todo el día, hasta que me acuesto...». La mujer cree que debería de existir el Día Nacional del Niño: «Todos los 27 de abril, para recordar que ellos son, junto a las personas mayores, nuestro principal cometido de dar amor, apoyo y educación (...) Deseo que la muerte de las niñas sirva para crear mayor consciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos y, cuando estamos con ellos, no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos». Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños: «Ellas habrán muerto en cuerpo, pero su alma está con todos nosotros para siempre».