La cita entre Sánchez y Biden, fuera de la agenda de la OTAN

Tras cinco meses sin contacto entre ambos mandatarios, la reunión de hoy será “informal” y no tiene hora fijada

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a Costa Rica
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a Costa RicaPOOL MONCLOA/BORJA PUIG DE LA BELLACASA POOL MONCLOA/BORJA PUIG DE LA BE

Moncloa da máxima relevancia a la reunión, que tendrá lugar hoy en el marco de la Cumbre de la OTAN que se celebra en Bruselas, entre Pedro Sánchez y Joe Biden. Pese a la importancia que se otorga al encuentro, no hay constancia del mismo en la agenda de ambos mandatarios ni de la propia cumbre, lo que la descafeina. La cita supondrá su primer contacto personal entre los líderes, ya que el presidente de EE UU no ha llamado a su homólogo español desde que tomara posesión del cargo hace cinco meses.

Fuentes gubernamentales enviaban a primera hora de esta mañana el programa oficial de la cumbre, en el que no aparecía la reunión con Biden, señalando que se celebrará “en el contexto de la cumbre”, aunque “no está fijado el momento”. La cita tampoco figura en la agenda del presidente de EE UU, que sí recoge los encuentros que mantendrá con los dirigentes de Estonia, Lituania, Letonia o con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Desde el Ejecutivo español se espera que no sea una “conversación de pasillo”, sino que se pueda hacer una foto que contraponer a la “foto de Colón”.

Hasta ahora, las relaciones entre España y EE UU las ha comandado la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que ha venido defendiendo que no había ningún problema con Washington y que la relación entre los dos países era fuerte y fluida. Si la llamada no se había producido, dijo la ministra era porque Biden estaba “volcado en su agenda doméstica”, limitando sus contactos con los líderes de otros países “a lo que es más urgente o imprescindible”.

La reunión será un encuentro totalmente “informal” que no se espera que de grandes frutos, más allá de una primera toma de contacto. Eso, a pesar de que sobre la mesa hay importantes cuestiones como la crisis diplomática con Marruecos por la cuestión del Sáhara Occidental, a raíz de que EE UU reconociera la soberanía marroquí o la cuestión arancelaria. El 15 de mayo, Estados Unidos anunció la imposición de un arancel adicional del 25 por ciento a una serie de productos españoles tras llegar a la conclusión de que la tasa sobre servicios digitales aprobada por España resulta discriminatoria y perjudica los intereses comerciales estadounidenses.