Investigan la actuación del agente que habló con Gimeno

No registró la llamada en el sistema y luego le pararon con la barca

Momento en el que el buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño' parte del puerto de Santa Cruz de Tenerife
Momento en el que el buque oceanográfico 'Ángeles Alvariño' parte del puerto de Santa Cruz de TenerifeEuropa Press Europa Press

Ni se les pasaba por la cabeza que ya hubiera matado a Anna y a Olivia pero un agente de la Guardia Civil del puesto de Santa Cruz de Tenerife ya habló con Tomás Gimeno cuando llamaba amenazante a su ex pareja Beatriz.

Probablemente ya se había deshecho de los cuerpos de sus hijas o estaba a punto de hacerlo. Aquellas llamadas se produjeron después de que Tomás zarpara con su embarcación del puerto a las 21:40 horas. Según el auto de la jueza de instrucción de Güímar, que ya se ha inhibido a favor de uno de violencia de género, a las 21:51, Beatriz estableció contacto telefónico con Tomás, el cual le comunicó que ya estaba fuera de la isla con las niñas.

A las 21:59 horas, la ex mujer de Gimeno le vuelve a contactar y es cuando él le dice que no las volverá a ver ni a ellas ni a él. Media hora después, Beatriz vuelve a llamar, ya desde el puesto de la Guardia Civil, siendo la respuesta de Tomás la misma. También diez minutos después, a las 22:40 vuelven a hablar y es cuando un agente de la Guardia Civil interviene en la llamada telefónica para tratar que entregara a sus hijas.

Beatriz había puesto el altavoz para que el guardia hablara con Gimeno pero éste vino a decir que eran sus hijas y él haría lo que quisiera con ellas. El agente simplemente le advirtió de que podría estar incurriendo en un delito a pesar de que entre la pareja no había ningún convenio regulado de forma legal. En esos momentos, simplemente era un padre que no entregaba a sus hijos a la hora pactada de forma verbal entre los progenitores. No obstante, aseguran que el guardia civil no registró de forma inmediata en el SIGO, el sistema integrado de gestión, operativa y análisis y seguridad ciudadana de la Guardia Civil en el que se incluyen la mayoría de actuaciones de los agentes.

En ese momento, según el auto judicial, a las 22:30 horas aproximadamente considera la jueza que Tomás ya había arrojado al mar a sus hijas.

Aunque la Guardia Civil ahora analiza si la actuación del guardia fue correcta, según avanzó «Abc», consideran que, aunque esa denuncia se hubiera puesto en ese momento, al no existir denuncias previas no habría sido viable lanzar una alerta de búsqueda.

Y es que no fue hasta el día siguiente cuando Beatriz interpuso la denuncia formal por al desaparición de sus hijas. La magistrada recuerda en su auto que tras lanzar los cadáveres de las niñas al mar en sendas bolsas de deporte, Tomás regresa al puerto y a las 23:15 horas se cruza con una embarcación del Salvamento Marítimo Provincial de Tenerife, tripulada por agentes de la Guardia Civil, lo que dio lugar que, al estar incumpliendo Tomás el toque de queda, le propusieran para en el pantalán.

Los agentes supervisaron con la distancia de seguridad la embarcación (por eso se sabía desde el principio que ya no llevaba los bultos que había cargado horas antes) y le propusieron para sanción.

La Guardia Civil analiza ahora si, en el caso de que se hubiera registrado en el SIGO la denuncia (aún todavía no formal) de Beatriz, estos agentes del servicio marítimo tendrían constancia de que estaban ante este hombre y podrían haberle detenido. Sin embargo, la tratarse de un asunto «civil», no habría procedido su detención, si bien las niñas ya estaban fallecidas, cosa que solo él sabía a esas horas.

No obstante, la Guardia Civil revisará si se cumplieron todos los protocolos aunque el crimen, por desgracia, no pudo haberse evitado tampoco de esta forma. Mientras, los compañeros de Policía Judicial de Tenerife seguían con los ojos puestos en el mar, donde apuraban las últimas horas del buque Ángeles Alvariño para tratar de dar con los cuerpos de Anna y Tomás.

La madre de las niñas enviaba ayer una carta de súplica para que la búsqueda no cesara hasta que todas las zonas de sus posibles ubicaciones «estén totalmente y de forma exahustiva revisadas y así quede avalado por los investigadores de la Guardia Civil». «Que no cese por otros motivos la búsqueda», pedía.