Cataluña

Las consignas de los CDR: “Los Mossos son opresores. Olvidémonos de que llevan la señera”

Un documento intervenido apuesta por ser el “brazo ejecutor” de ANC y Òmnium y por acercarse a colectivos feministas y afectados por las hipotecas, “gente pacífica como nosotros”

Los Mossos d'Esquadra se enfrentan a los CDR en una protesta en Barcelona
Los Mossos d'Esquadra se enfrentan a los CDR en una protesta en Barcelona

La documentación incautada a los Comités de Defensa de la República (CDR) permiten constatar que sus miembros consideran también a los Mossos d´Esquadra como parte del enemigo. En ese sentido, resulta muy esclarecedor un documento intervenido en la vivienda de uno de los investigados por terrorismo, Eduard Garzón, integrante del CDR de Cerdanyola y a quien la Guardia Civil atribuye un “papel fundamental de dirección, coordinación, dinamización y planificación de las actividades” de la supuesta organización criminal con fines terroristas.

En ese escrito, mecanografiado en catalán y en el que se aborda la “relación del CDR con otros”, se recuerda a sus militantes que los Mossos “son Policía” y “por lo tanto son opresores, porque sus funciones son no permitir según qué acciones nuestras, por pacíficas y legítimas que sean”. Ese ideario especifica que “aunque en algún momento nos hallamos sentido favorecidos, ejecutan las ordenes que reciben (ahora mismo peor con el mando en Madrid por el 155) y no suelen ser en beneficio nuestro”. Por tanto, la consigna es clara: “Olvidémonos de que llevan la señera y recordad que visten uniforme”.

Menos categóricos se muestran respecto a su relación con los partidos políticos, dado que lo consideran un asunto “mucho más delicado”. Y es que los CDR admiten que necesitan de ellos para lograr sus objetivos. “Queramos o no”, reconocen, son los que tendrán que “llevar a buen puerto, o no, nuestras demandas a un nivel más oficial”. “No olvidemos que nuestro trabajo es exigirles y recordarles porque están donde están y para qué lo están”, se insiste. “No tendríamos que estar sometidos a uno, pero tampoco tendríamos que renunciar a trabajar con la cabeza”.

Al mismo tiempo, el documento advierte de que “si por guerras internas o externas entre ellos, por “tiranteces” o intereses particulares de cada partido no se ponen de acuerdo en un objetivo común y concreto”, los CDR les estarán “haciendo el juego”. “Nuestros objetivos no entienden de intereses partidistas”, dejan claro.

“Somos un grupo de acción”

En cuanto a las dos principales asociaciones soberanistas, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, califican de “enorme” el trabajo realizado por ambas (sus dos líderes fueron condenados por su papel en el “procés”) “y se tiene que reconocer”.

Pero dado que considera que están siendo “perseguidos y atacados”, aboga por ser su “brazo ejecutor”. “Somos un grupo de acción y parte de nuestro trabajo es llegar donde no pueden llegar ellos, pero por eso no quiere decir que seamos su herramienta; la colaboración tiene que ser bilateral”, defienden.

Los CDR ven “nexos comunes en nuestras luchas” con el colectivo Arran y en AJIC, la Asamblea de Jóvenes Independentistas, aunque señalan que su forma de actuar “es diferente y puede ser que estos pasen por encima en acciones contundentes”, aunque el documento aboga por encontrar el “común luchador” cuando haga falta y “colaborar estrechamente”.

La primera presidenta de la “República catalana”, una mujer

El decálogo de los CDR va más allá y propone abiertamente “ensanchar la base” para “llegar a más gente”, colaborando con colectivos sociales como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y agrupaciones feministas, “porque también es crear República”. “La República será feminista o no será”, proclama el documento, que plasma esa consigna en el siguiente anhelo: “Queremos que la primera presidenta de la República Catalana sea una mujer”.

De ahí que se apueste por un acercamiento a “gente pacífica como nosotros, como la PAH, como los colectivos feministas, como tantos otros, gente que nos preocupa las políticas sociales que son la base de la república que queremos y queremos construir”.

“Tendremos que hacer esfuerzos y colaborar, en cada punto del camino, con una o otra gente; sin renunciar a nada pero adaptándonos, cuando haga falta y dentro de nuestras posibilidades, se marcan como objetivo.