Carmen Calvo saldrá del Gobierno después de su derrota con la “Ley Trans”

Montero impone su criterio sobre la autodeterminación de género y en Moncloa ven a la vicepresidenta fuera del Gobierno

Thumbnail

El Consejo de Ministros aprobará hoy la Ley Trans y LGTBI tras meses de profundo y duro debate interno. El Gobierno avanza así en el paquete legislativo, de corte social y progresista, que desplegará en las próximas semanas para ganarse «la calle» tras la concesión de los indultos.

La norma se ha hecho coincidir con la semana de celebración del Orgullo como gesto al colectivo, pero, al mismo tiempo, ha soliviantado a una corriente del feminismo tradicional. Este conflicto ha tenido también su reflejo en el seno del Ejecutivo, donde la ministra de Igualdad, Irene Montero, se ha topado con la oposición de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, por la llamada autodeterminación de género, que sí avalaría el Ministerio de Justicia –coproponente de la norma–, alineándose con Igualdad.

Esto ha supuesto el desbloqueo de la ley y, de facto, una derrota para Calvo, que no ha logrado imponer sus tesis. No en vano, en el PSOE se habían opuesto radicalmente a esta cuestión hasta hace unos días, cuando tuvieron que virar argumentalmente.

La derrota de Calvo se percibe como una muestra de debilidad interna de la otrora mano derecha de Sánchez, que anticipa su salida del Gabinete. Fuentes gubernamentales aseguran a LA RAZÓN que la vicepresidenta primera no mantendrá su cargo en la remodelación del Ejecutivo que Pedro Sánchez tiene previsto emprender en las próximas semanas. Esto no solo supone un cambio de ciclo, sino que dota la «crisis de Gobierno» de una dimensión muy trascendente.

El PSOE reconoce ahora la voluntad libremente manifestada para cambiar legalmente de sexo, a la que hasta ahora se habían opuesto, pero dando una interpretación diametralmente opuesta a la de Montero.

Fuentes de la Vicepresidencia Primera señalan a este diario que en la norma que hoy alumbrará el Consejo de Ministros «no hay autodeterminación de género». «Se ha arbitrado un procedimiento administrativo para la modificación registral», argumentan, ante el difícil encaje legal.

En el Gobierno confirman que el texto tiene la «calidad jurídica» imprescindible para superar los recursos que ya anticipan desde los partidos de la derecha «a cualquier norma que busca ampliar derechos» y «garantizan», asimismo, que «no entrará en colisión con otros avances para las mujeres como suponen, por ejemplo, la Ley contra la Violencia de Género o la Ley de Igualdad». «Lo que se hace es avanzar en la despatologización: sin informes ni hormonas», resumen.

Estas son dos de las principales preocupaciones que han ocupado al ministerio de Calvo: «Garantizar toda la calidad jurídica y que entre en el tráfico jurídico sin entrar en colisión con otras normas».

Sin embargo, en el departamento son conscientes de que no cuenta con el favor de algunos colectivos, especialmente representativos para el PSOE, como es el del feminismo.

En este sentido se niega que se haya procedido al «bloqueo» durante estos meses en los que ha estado parada la norma. «Se ha trabajado mucho», aseguran. Sin embargo, sí ponen el acento crítico en que antes de que empezara ese trabajo interno hubo dos borradores que se filtraron a la opinión pública para centrar el foco interesadamente. Fuentes del ministerio de Calvo señalan que la vicepresidenta «ha estado al lado» a modo de «coordinación», una «tarea habitual» cuando se alumbra una norma que concierne a varios ministerios.

Mientras, desde la cuota morada en el Gobierno confirman a este diario que, tras meses de arduas negociaciones, el anteproyecto de la norma sí reflejará la autodeterminación de género, aunque no aparece como tal en el escrito del anteproyecto, pero sí se legisla su contenido al reconocer la identidad de las personas trans a través de un procedimiento en el Registro Civil sin necesidad de un informe ni un tratamiento médico a partir de los 14 años.

Es este el punto de la norma que más escollos ha generado entre la vicepresidencia primera e Igualdad, de hecho.

El gabinete de Igualdad celebraba ayer esta victoria sobre la vicepresidencia primera, la que será –además– la primera ley del ministerio de Irene Montero que se apruebe tras un año y medio desde que se conformara el Gobierno de coalición. No es, sin embargo sólo este éxito el que se festejaba ayer en el cuartel morado.

El partido fía al avance de la ley Trans su propia remontada, no tanto en el Gobierno donde aseguran que siguen «torciendo el brazo al PSOE» aunque «con humildad y de manera más lenta de lo que nos gustaría», sino de cara a la necesidad de volver a reconectar con la opinión pública.

Desde el entorno de la formación reconocían que en estos días la dirección del partido analizaba que, a pesar de las últimas victorias para los morados en el Gobierno, percibían que no recibían rédito electoral.

Se refieren a la bajada de la luz del 21 por ciento hasta el 10 o a los indultos, ambas medidas aprobadas la pasada semana y que forman parte del proyecto político de Podemos, pero según el criterio de los morados el efecto para ellos ha sido «invisible», a priori.

En parte, el debate que se abre corresponde también a la nueva era que se abre en Podemos tras la dimisión de Pablo Iglesias, donde el liderazgo de la nueva secretaria general y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, todavía debe consolidarse. Es por ello que confían en que la aprobación hoy de la norma que afecta al colectivo LGTBI –lucha bandera de los morados– les impulse para volver a conseguir la proyección pública deseada.