La Fiscalía rebaja a un año y medio de cárcel su petición de condena para los mossos de Puigdemont

La defensa de los agentes afirma que la detención del ex president en Alemania fue “una operación de Estado”: “Estaban convencidos de que Merkel no fallaría a Rajoy”

Los dos mossos, acusados de un delito de encubrimiento, en la primera sesión de la vista oral en la Audiencia Nacional
Los dos mossos, acusados de un delito de encubrimiento, en la primera sesión de la vista oral en la Audiencia NacionalFERNANDO VILLAREFE

La Fiscalía ha rebajado de tres años de prisión a uno y medio su petición de condena por un delito de encubrimiento para los dos mossos que acompañaban al ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont cuando fue detenido en Alemania el 25 de marzo de 2018.

Así lo ha anunciado el fiscal Emilio Miró en sus conclusiones definitivas en la última sesión de la vista oral contra los agentes Carlos de Pedro y Xavier Goicoechea. Según ha expuesto el representante del Ministerio Público, las pruebas practicadas en el juicio -que ha quedado visto para sentencia- han acreditado los hechos que se les imputan.

El Ministerio Público mantiene que los dos mossos ayudaron a Puigdemont conscientes de que era investigado en España por el Tribunal Supremo por rebelión y conociendo que el juez Llarena había emitido una orden europea de detención contra él. “Tenían que saberlo necesariamente”, ha insistido el fiscal; para quien su objetivo era ayudarle a regresar a Bélgica y evitar su identificación para eludir la ejecución la orden europea de detención.

“El viaje desde Bruselas a Helsinki lo realiza Puigdemont en avión y la vuelta, por carretera, más de 2.000 kilómetros”, ha señalado el fiscal. “Es un viaje que no es normal y la razón por la cual hacían este viaje de regreso tan largo y anómalo era evitar algún punto en el que pudiese ser detectada su identidad y detenido, por ejemplo un aeropuerto”, ha añadido. “Como normal general en las fronteras de los países de la Unión Europea no hay controles policiales. Haciendo el regreso en avión se corría el riesgo de que fuera detenido. Ellos lo sabían”.

“Convencidos de que Merkel no le fallaría a Rajoy”

Los dos acusados, sin embargo, aseguraron que solo querían llevarlo “cuanto antes” a Bruselas para ponerlo a disposición de la Fiscalía belga, que según su versión ya había sido avisada por la defensa del ex president. Sin embargo, el representante del Ministerio Público ha asegurado que la Fiscalía belga “no ha contestado de forma clara que fuese requerida” efectivamente por la defensa de Puigdemont. “Pero quien le reclama es un juez español, no la Fiscalía belga, por lo cual era irrelevante que quisiese presentarse ante la Fiscalía belga”, ha subrayado.

La defensa de los dos agentes ha insistido sin embargo en pedir su absolución, pues entiende que no cometieron ningún delito de encubrimiento porque “lo que tenían encomendado es que lo llevaran ante la Policía de Bruselas, tal y como se había acordado con la Fiscalía belga”.

El letrado Cristóbal Limón ha hecho hincapié en que nada más reactivarse la euroorden, Puigdemont “habló con su abogado de Bélgica, Paul Bekaert”, quien le aseguró que se pondría en contacto con la Fiscalía de ese país, conminándole a que regresara “cuanto antes” a Bruselas.

Para el letrado, la detención del ex president “fue una operación de Estado” porque “era el enemigo público número uno del Estado español”. Según ha asegurado, el objetivo era que se le detuviera en Alemania, y no en Finlandia, Suecia o Dinamarca. “El control no fue una casualidad. Tenían controlado al vehículo y sabían cuándo iba a cruzar la frontera”, ha recalcado. El Estado español eligió la hora y el lugar”, ha defendido, “porque estaban convencidos de que Merkel no le fallaría a Rajoy”.

“Ni es un prófugo ni un exiliado”

“Todos sus movimientos estaban controlados” por el CNI, ha añadido la defensa de los dos mossos, que ha señalado que Puigdemont “ha estado siempre a disposición de la Justicia”. “Ni es un prófugo de la Justicia española ni tampoco un exiliado, sino solo un ciudadano que en un momento determinado decide trasladarse a Bélgica y afrontar allí las órdenes de detención y entrega”.

Según el relato de los hechos de la Fiscalía, los dos agentes aprovecharon unos días libres para desplazarse a Waterloo, residencia del ex president desde su huida de la Justicia española en octubre de 2017, donde el 23 de marzo de 2018 una persona no identificada les pidió que fuesen a recoger a Puigdemont.

Tras desplazarse por carretera hasta Estocolmo se encontraron con el líder separatista, que regresaba desde Helsinki tras su conferencia para tratar de internacionalizar el “procés”. Ya en dirección a Bruselas, la Policía alemana les interceptó el 25 de marzo en un aparcamiento de Jagel, cerca de Hamburgo, a escasos kilómetros de la frontera con Dinamarca, que acababan de cruzar.