Menos impuestos y más flexibilidad

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su gira báltica en Lituania
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su gira báltica en LituaniaLAIMA PENEK / Lithuanian GovernmEFE

La propaganda del Gobierno de Sánchez no oculta la terrible realidad de la economía española. Incluso con el efecto rebote, el apoyo masivo de Europa, del Banco Central Europeo y los fondos europeos, las estimaciones de los organismos internacionales, la Comisión Europea y el consenso de analistas muestran que España será el país que más tarde se recupere de la crisis de 2020, con más paro que en 2019 y mucha más deuda.

El consenso de analistas recopilado por Focus Economics estima que España solo tendrá un aumento de PIB en el periodo 2019-2023 incluyendo tres años de recuperación de 96.000 millones de euros, con un brutal aumento de deuda de 350.000 millones de euros y un incremento del paro de +0,5%. Además, el gobierno de Sánchez ha disparado el déficit estructural al 5% del PIB y aumentado los impuestos a empresas y familias con el gobierno más caro de la historia, con más ministros y asesores externos.

El gobierno de Sánchez ha mirado hacia otro lado mientras se perdían casi 100.000 empresas cotizando, y aumentaba en casi un millón las personas que se quedaban sin poder trabajar, parados, ERTE y autónomos en cese de actividad. Sánchez, además, ha presentado un Plan de Recuperación y Resiliencia en el que se vanagloria en la página 207 de que van a crear 12 empleos por cada millón de euros invertido. Una auténtica barbaridad de despilfarro e ineficiencia.

España se está recuperando lentamente gracias a las empresas y familias y a pesar de un gobierno que ha sido incompetente en la gestión de la pandemia y confiscatorio en la gestión económica.

Pero España tiene un enorme potencial. España necesita un gobierno facilitador, eficaz y que ponga el crecimiento y el empleo como pilares de su gestión. Un gobierno que se ponga al servicio de las familias, los autónomos, las pymes, los que crean empleo. Un gobierno que esté para ayudar a España a alcanzar su potencial, que vea a los contribuyentes con respeto y admiración por su trabajo, y no como cajeros automáticos, que es lo que hace el ejecutivo de Sánchez.

Para ello, hay que dejar a la economía respirar. El intervencionismo ahoga nuestra capacidad de crecer y nos hace más débiles en las crisis.

Los pilares básicos del plan que ha diseñado Pablo Casado y el PP para acelerar el despegue sostenible de España son: menos impuestos, más flexibilidad, menos burocracia, más seguridad jurídica y mejor formación.

Menos impuestos, porque tenemos que dejar respirar a la economía y desterrar la falacia socialista que inventa que hay que subir los impuestos para sufragar el estado de bienestar y reducir el déficit, que es empíricamente falso. En España ya deberíamos saber que impuestos más altos no significa mejor recaudación. Menos impuestos para atraer inversión en nuevas tecnologías, economía verde y colaborativa, y fortalecer España como centro de innovación y valor añadido.

España es un país con alta carga fiscal en el que el intervencionismo siempre se queja de que recaudamos poco. Sin embargo, y como han mostrado estudios del Banco de España o del Instituto de Estudios Económicos, no se recauda lo deseado por el alto nivel de paro, la economía sumergida y el bajo tamaño empresarial. Solo mejorando el empleo, el potencial de crecimiento empresarial y reduciendo la economía sumergida gracias a una fiscalidad atractiva se recaudarían al menos 40.000 millones de euros más, según Foment del Treball, sin asfixiar más a los contribuyentes. El gobierno de Sánchez ahoga a autónomos, empresas y familias con impuestos de todo tipo con una fiscalidad confiscatoria y extractiva. Creemos en una fiscalidad orientada al crecimiento, la atracción de inversión y el aumento del empleo, que son los pilares que permiten hacer sostenibles las pensiones y el estado de bienestar.

Más flexibilidad laboral como los países líderes. España no puede tener la rigidez laboral que quiere implementar Sánchez y reducir el paro porque ese error nos llevó a una tasa de paro del 24,6% a mediados de los 90 y 21,7% en los 80. El Banco de España estima que la subida de los impuestos al trabajo escondida bajo el salario mínimo interprofesional destruyó empleo y ocasionó una pérdida de empleo neta de entre 6 y 11 puntos porcentuales en el colectivo más vulnerable. No se defienden los derechos de los trabajadores condenándolos al paro, cuando el modelo de flexiseguridad de los países líderes que defiende el Partido Popular está demostrado que funciona.

Menos burocracia. Sánchez se ha olvidado que la AIReF, donde estaba su ministro Escrivá, que identificó hasta 30.000 millones de euros anuales de gasto ineficiente. Hay que reducir las trabas burocráticas y dejar a la economía respirar para atraer inversión y empleo. Porque solo con más empleo y, sobre todo, mucha más inversión, aseguraremos ingresos fiscales recurrentes y sostenibles y garantizaremos las pensiones y el gasto social. Esto se consigue con una Ley de crecimiento empresarial, una autopista administrativa, impulso a la unidad de mercado y racionalización del gasto público que fortalezca la eficacia de la administración. Porque menos burocracia es también mayor calidad de empleo para los servidores públicos. Menos burocracia y mayor eficiencia en el gasto significa mejores servicios públicos, menos déficit y mayor sostenibilidad de las cuentas públicas.

Más seguridad jurídica significa abandonar el papeleo, el normativismo inútil, despolitizar a los reguladores y simplificar las leyes. Dar seguridad inversora significa más empleo y más crecimiento.

No podemos olvidar la importancia de la educación y la formación. Garantizar el bilingüismo, fomentar la formación digital, incentivar la excelencia académica, la Formación Profesional dual, son claves para una sociedad civil moderna y preparada.

España no se puede resignar a volver al pobre crecimiento y ralentización del empleo en los que ya nos metió Sánchez en 2019. España necesita un gobierno que facilite el crecimiento y la iniciativa individual y acabar con la lacra del paro con políticas serias. Sánchez va a dejar una economía muy debilitada, pero el plan de choque de Pablo Casado puede cambiar ese riesgo y reorientar España hacia mayor prosperidad y mejor empleo.