Las imágenes de los presuntos autores de la paliza que mató a Samuel Luiz hace una semana

De los seis detenidos hasta el momento, tres han sido enviados a prisión, dos menores a un centro de internamiento y la única mujer ha sido puesta en libertad con cargos

Presuntos agresores de Samuel
Presuntos agresores de SamuelRedes sociales

Una semana después del crimen de Samuel Luiz, la Policía sigue buscando a más jóvenes implicados en la “turba” que le golpeó hasta la muerte, tras las seis detenciones efectuadas hasta el momento y que han llevado a tres jóvenes a prisión y a otros dos menores a un centro de internamiento.

De los encarcelados, uno de ellos es el que la Policía considera el principal agresor, el que le habría propinado el primer golpe y comenzado la paliza mortal, y otro sería el que robó el teléfono móvil de Samuel, que perdió durante la paliza. La pareja del primero de ellos, también fue detenida aunque puesta en libertad posteriormente. LA RAZÓN ha conseguido imágenes de estos tres detenidos.

Imagen del principal sospechoso. Habría sido el que empezó la pelea y el que propinó el primer golpe a Samuel FOTO: Redes sociales .
Pareja del principal acusado, ha sido puesta en libertad, aunque con cargos FOTO: Redes sociales .

El primero de ellos forma parte del mismo grupo de amigos que el resto de detenidos y no conocían de nada a Samuel, lo que resultará determinante para probar si hubo o no una agravante de odio por homofobia. 

El que le robó el móvil está acusado de homicidio y apropiación indebida, ha indicado la Policía en su cuenta de Twitter. Ese delito de apropiación indebida se refiere al hecho de que fue él quien cogió el teléfono móvil de Samuel mientras le pegaban.

El tercer encarcelado está acusado de participar en la paliza y, además, robarle el teléfono móvil FOTO: Redes Sociales .

Pese a que el movimiento LGTBI lo ha calificado desde un primero momento como un crimen homófobo, la investigación todavía está en curso y las autoridades no confirman esta motivación.

La investigación de la Brigada de la Policía Judicial de La Coruña se centra ahora en el análisis de cámaras de seguridad de la Avenida de Buenos Aires, tanto públicas como de entidades privadas, y sobre todo el rastreo de redes sociales, han precisado fuentes cercanas al caso.

Se trata de localizar a todos los participantes en la paliza que recibió Samuel a lo largo de unos doscientos metros: desde la puerta del local del ocio en el que estaba con una amiga hasta el lugar en el que se desplomó, tras una discusión que comenzó porque un joven creyó que le estaba grabando con el móvil.

Era la tercera noche de discotecas abiertas en Galicia y su grupo de amigos decidió salir a cenar por ahí. El verano acababa de comenzar y, tras de año y medio de pandemia, lo habían cogido con ganas. Después de la cena, tres amigos decidieron ir a tomar una copa a la zona de garitos del paseo marítimo de la ciudad. Entraron en el pub «El Andén» y salieron a fumar un cigarro él y su amiga Lina pasadas las 2:30 horas de la madrugada. Ya en el exterior, Lina llamó a su novia, Vanessa, por videollamada y comenzaron a andar por el paseo marítimo hablando a través de la pantalla.

Mientras, el grupo de chavales que más tarde le quitaría la vida, acababa de salir también de otro local de copas, la sala «Moon» y, en un momento dado, sus caminos se cruzaron. Ya desde lejos el grupo agresor venía advirtiendo de que una pareja (Lina y Samuel) iban sujetando un móvil a la altura de la cara. ¿Creían que les estaban grabando o fue solo una excusa para comenzar una discusión? Lo que sí fue es el pretexto para dirigirse a ellos en tono hostil. «¡Eh, no me grabes!», comenzó diciendo un chico que iba acompañado de una mujer. «No te estamos grabando, estamos haciendo una videollamada», explicaron Lina y Samuel. Dio igual. Se acercaron más –hasta el punto en que la propia Vanessa, desde el otro lado del teléfono, los vio– y volvieron a repetir, ya dirigiéndose a Samuel: «¡Que no me grabes que te mato, maricón!», a lo que Samuel contestó: «¿Maricón de qué?», según explicó la propia Lina. A partir de ese momento todo sucedió muy rápido. El primer golpe se lo pegó este joven, ya detenido por la Policía, al igual que la amiga y otro más que se sumó con ganas después. Los puñetazos fueron en aumento y se fue acercando la gente. También se sumaron a la trifulca desconocidos que trataron de ayudar a Samuel, como un chico de origen senegalés que trató de separarles y al que Max, el padre del fallecido, agradeció esta semana el gesto con un sentido abrazo.

Una “manada”

En esos primeros momentos de caos, Lina corrió a buscar ayuda y cuando volvió Samuel ya estaba en el suelo. Le dijo que buscara su teléfono: lo había perdido o se lo habían quitado. Efectivamente se lo había quitado otro joven, el cuarto detenido por la Policía. Ya en el suelo la «manada» siguió cebándose con él. Se aprecia ensañamiento. Pero con lo que no contaba esta «jauría» que acorraló a Samuel era que estaban siendo grabados en casi todo momento. Cámaras de videovigilancia del Ayuntamiento, de comercios privados e incluso de móviles particulares. Las imágenes han sido de gran ayuda para los agentes encargados de la investigación. Fuentes policiales que han tenido acceso a su visionado narran imágenes grotescas. En unas se ve a Samuel andando normal, aún con vida, y otra capta un recorrido de unos 150 metros donde el chico ya huye de sus agresores tapándose a duras penas de la lluvia de puñetazos y patadas que le cae. Finalmente Samuel cae en el número 2 de la avenida de Buenos Aires. Ya en el suelo, cuando se ve perfectamente que el chico está inerte, sus agresores continúan propinándole fuertes patadas en la cabeza y por todo el cuerpo hasta que deciden largarse dejándole en coma. Un grupo de tres adultos acudieron en su auxilio: fueron quienes le pusieron de lado y llamaron a la ambulancia. La primera llegó sobre las 3:15 horas, según el Servicio Gallego de Salud, pero tuvieron que enviar una segunda, ya medicalizada, para tratar de reanimar al chico. Estuvieron mucho tiempo y finalmente lograron cogerle el pulso pero apenas entraba al hospital falleció.

Trauma craneal

La autopsia, como avanzó este diario, revelaba un fuerte traumatismo craneoencefálico como causa de la muerte aunque su cuerpo estaba politraumatizado. El Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de A Coruña se hizo cargo de la investigación, que instruye el Juzgado de Instrucción número 8, en funciones de guardia de detenidos aquella noche y que ha declarado secreta.

El trabajo de los agentes ha sido muy minucioso. Comenzaron a tomar declaración a testigos presenciales: no solo a las amigas del chico sino a gente que estuvo aquella noche de fiesta, que trató de ayudar o que explicó quiénes eran los agresores. Estos testimonios han sido cruciales para identificar algunas imágenes clave porque no todas las cámaras que captaron la agresión aportan información nítida y han tenido que hacer cierto «encaje de bolillos». También han sido de gran importancia imágenes captadas por el móvil.

La Policía no encaja este crimen, por el momento, con un delito de odio motivado por homofobia, ya que a la víctima le gritaron “maricón” inicialmente pero no se tiene constancia de que los agresores le conocieran y pudieran agredirle por su condición sexual. No obstante todas las hipótesis se contemplan.

A partir del día siguiente al suceso, conocidos de la víctima impulsan en redes sociales el movimiento “Justicia para Samuel”, que pide que si alguien vio algo de lo ocurrido no dude en aportar su testimonio.

Se celebran varios actos para rendir homenaje al fallecido y sus amigos apuntan a que pudo ser agredido por su orientación sexual.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, y la vicepresidenta tercera y titular de Trabajo, Yolanda Díaz, condenaron un crimen en el que denotaron tintes homófobos, al igual que la secretaria general de Podemos, Ione Belarra.

El padre de Samuel, Maxsoud Luiz, dejó un mensaje escrito en el lugar en el que el chaval quedó malherido con el que quiso agradecer el trabajo del 061 "por todo el esfuerzo realizado" y expresar el dolor de la familia porque "nos quitaron la única luz que iluminaba nuestra vida".

El 6 de julio, la Policía detiene a tres jóvenes de entre 20 y 25 años: dos hombres y una mujer que no conocían a Samuel y que sí eran amigos entre sí.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, asegura que se trata de un “asesinato tan brutal e irracional” que lo ha dejado “impactado y consternado” y para el que “no hay ninguna explicación”. No se atrevió a “tipificarlo como un problema de homofobia”.

El 7 de julio la Policía Nacional detiene a un cuarto joven de entre 20 y 25 años por la muerte de Samuel, que es residente en A Coruña y amigo de los tres detenidos anteriormente. Tampoco conocía a Samuel.

A este joven se le imputa un delito de homicidio, como a los otros tres y, además, en su caso, se le investiga por otro de apropiación indebida al haberse quedado supuestamente con el móvil de la víctima.

Ayer, 9 de julio, eran enviados a prisión tres de los jóvenes detenidos y la Fiscalía pide el internamiento para los dos menores. La joven arrestada queda en libertad con la obligación de comparecer en el juzgado, donde los arrestados niegan su participación en los hechos.

Símbolo contra la violencia

Samuel Luiz Muñiz, ese auxiliar de enfermería de solo 24 años que trabajaba en la residencia de ancianos Padre Rubinos, ha desatado una ola por toda España contra las agresiones homófobas, en alarmante aumento los últimos años pero su padre solo quiere que le recuerden como un chico «bueno» y «cariñoso». Max Luiz pidió que no se utilizara el crimen de su hijo con fines partidistas ni que se enarbole ninguna bandera en su honor. Cuando se iban a convocar concentraciones en su honor solo pidió una cosa: «Que la gente vaya en silencio. Sin banderas. Si todos llevan un paquete de comida y lo entregan en Cruz Roja, sé que mi hijo sería feliz. Él era sanitario en Cruz Roja y siempre ayudó a la gente», aseguró en Antena3.