Casado traslada al PP que ya duplican los votos de Rajoy

Génova garantiza a la cúpula popular que el partido es ya la primera fuerza en todas las provincias menos en Cataluña y País Vasco

El presidente del PP, Pablo Casado presidió ayer la reunión de la Junta directiva nacional de su partido, en la que participará el Comité de Dirección de manera presencial en Gredos (Ávila), mientras el resto de integrantes lo hizo de forma telemática.
El presidente del PP, Pablo Casado presidió ayer la reunión de la Junta directiva nacional de su partido, en la que participará el Comité de Dirección de manera presencial en Gredos (Ávila), mientras el resto de integrantes lo hizo de forma telemática.RAÚL SANCHIDRIÁNEFE

Pablo Casado le dijo ayer a la Junta Directiva Nacional del PP, máximo órgano entre congresos, que tres años después de haber cogido las riendas del partido le había dado la vuelta a la herencia recibida de Mariano Rajoy.

En el último acto antes de las vacaciones de verano el líder popular sacó pecho del éxito de su estrategia. Hasta las elecciones autonómicas de Madrid Casado ha estado siempre un poco en la cuerda floja. No porque hubiera otra alternativa, pero si con movimientos internos críticos con su política y sus decisiones, sobre todo de sus principales gobiernos autonómicos Isabel Díaz Ayuso, y el estado de pánico en el que colocó al PSOE su victoria arrolladora en las últimas elecciones de Madrid, ha sido el empujón que le hacía falta para poder presentarse ayer ante su cúpula con un discurso triunfalista y confiado en sus posibilidades de victoria en las próximas elecciones generales.

La dirección popular ha hecho encaje de sus encuestas y estudios internos y sostiene que en estos momentos el PP se impone en todas las provincias de España menos en Cataluña y en País Vasco, además de recuperar la segunda posición en Badajoz y Sevilla. La cúpula popular mira hacia atrás y recuerda que en 2018 el partido que les dejó Rajoy solo se imponía en tres provincias en los sondeos, Salamanca, Lugo y Orense.

La ratificación optimista de la situación del PP se resume en la afirmación de que «en términos generales, la llegada de Pablo Casado a la Presidencia del Partido Popular supone multiplicar por dos todos los datos nacionales» . En 2018 las encuestas apuntaban a una horquilla de entre 58 a 65 escaños, «y ahora los datos marcan una horquilla entre 117 a 125 escaños en el Congreso de los Diputados».

Este balance sirve a Génova para avalar toda la estrategia que ha seguido hasta ahora, su proceso de renovación, su política de absorción de Ciudadanos y hasta su manera de competir con Vox en su plan de reunificación del voto del centro derecha. La renovación territorial ha sido discutida internamente, pero en Madrid también se felicitan ahora de haber hecho ya un trabajo que «el PSOE tiene todavía que resolver». Es cierto que Casado tiene un partido más suyo, con un control más fuerte de todas las estructuras territoriales, salvo Galicia. Y su poder también es menos en Andalucía y Castillo y León.

Ayer Pablo Casado certificó ante su Junta Directiva que se siente liberado de ataduras e hipotecas. Y con manos libres para decidir su estrategia para afrontar el Congreso Nacional que convocará para antes del verano del año que viene. «Somos el partido que más crecimiento hemos experimentado, subimos al 21 por ciento, superando el millón de votos de recuperación en tan solo seis meses», reza el informe interno con el que ayer Casado acudió a la reunión de su Junta Directiva.

A partir de este análisis, Casado se presentó como la única alternativa a Sánchez, del que «nadie se fía», y que «ya es pasado aunque no lo sepa». El líder popular insistió en sus «pactos de Estado» y en presentarse como una oposición leal, justo en el día en que se cumplen tres años de que se impusiera a la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría en las primeras primarias nacionales que celebró el PP.

El duro discurso certificó que no hay espacio de entendimiento ni aproximación a Pedro Sánchez en una legislatura que el PP da por terminada. «Ha caído en la degradación política y moral», sentenció. Tras hacer repaso de las decisiones del Gobierno sobre los indultos y los partidos independentistas.

En septiembre, Casado tendrá que centrarse en su alternativa económica en un contexto marcado por los fondos europeos y las expectativas de recuperación. El eje será la denuncia del trato desigual y arbitrario de Moncloa en el reparto de esos enero que llega de Europa.