Bildu presiona para la excarcelación de los etarras

Tras los acercamientos de presos de la banda, el partido que encabeza Otegi exige acabar con la «vulneración de derechos» de los terroristas y que obtengan la libertad en el menor tiempo posible

Balbino Sáenz de Olarra, Sergio Polo Escobes y José María Arregi Erostarbe "Fiti"
Balbino Sáenz de Olarra, Sergio Polo Escobes y José María Arregi Erostarbe "Fiti" FOTO: EFe

EH Bildu aprieta al Gobierno con un paso más. Después del fin de la dispersión de los presos de la banda terrorista ETA y el acercamiento a cárceles próximas al País Vasco, la transferencia de las prisiones y un Arnaldo Otegi, coordinador de EH Bildu, reconvertido en «hombre de Estado», la izquierda abertzale, como una «planta carnívora», quiere más y busca lo que ha denominado el fin de la «vulneración de los derechos de los presos vascos».

Nunca han ocultado su objetivo último: la excarcelación de los que llaman «presos políticos», los asesinos de ETA, ya que consideran que estamos en una nueva etapa de «reconciliación». Otegi aplaudió el «perdón» y la «concordia» con los que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez indultó a los líderes del procés y se creció lanzando un nuevo órdago: «Es tiempo de que todos los presos salgan a la calle y no de meter a más gente a la cárcel», dijo en referencia también a los internos de ETA.

Gari Mujika, director general de EH Bildu y mano derecha de Otegi aseguraba hace dos días en una entrevista en El diario vasco que «hay que correr riesgos para cambiar la correlación de fuerzas» y eso pasa por tener un «objetivo firme». Su fin es lograr construir una república vasco-navarra, porque entienden que solo así tendrán la garantía de conseguir esa conquista anhelada y por la que ETA mató durante más de 50 años. Es más aseguró que no acepta que “se imponga un relato único” de lo que ocurrió.

EH Bildu se ve fuerte, sus dirigentes presumen de que su proyecto político está «consolidado» y confían en su poder de expansión, más aún ahora que la aritmética les convierte en estratégicos en las políticas del Gobierno central. En realidad, España no les importa, ya lo han dicho, y marcan algunas de sus peticiones a cambio del voto como una forma de «desestabilizar». «Venimos a conseguir cosas», advierten. Marcan el paso con el Ejecutivo y también en el Gobierno navarro, donde se han hecho imprescindibles. Ahora, luchan por la hegemonía en el País Vasco tratando de ganar el pulso a un PNV que trata de exhibir sus triunfos, en forma de cesiones, mientras los abertzales piden más. Por ello, la política de alianzas es clave para su fin, lo ven como una «ventana de oportunidades», creen que movilizaciones como la que tendrá lugar el próximo 18 de septiembre en Mondragón, done se homenajeará al etarra Henri Parot, es una muestra de que «todavía existe un déficit por superar» y ven imprescindible que el contenido de los acuerdos se vaya «materializando».

Libertad, en el menor tiempo

Al final, de lo que se trata es de que los presos obtengan la libertad en el menor tiempo posible. En abril de este año, el Gobierno vasco entregó en el Parlamento de Vitoria un extenso documento, que ha conocido LA RAZÓN, en el que se ponen las bases para el «modelo penitenciario vasco».

Según el documento el tratamiento de las personas privadas de libertad con condenas de larga duración que han cometido delitos de terrorismo como miembros de ETA «ha de ser sustancialmente idéntico que el que se realice con otras personas que estén internadas» en dichos centros. El texto apunta a la necesidad de poner en marcha distintas medidas con un objetivo: lograr que un mayor número de personas privadas de libertad cumplan sus condenas en un régimen de semilibertad.

Cárceles vascas

Se alude a un compromiso y exigencia personal de aquellas personas en su proceso de reinserción. Entre las líneas de actuación prioritarias, se pide analizar la resocialización de personas con condenas de larga duración atendiendo a su arraigo. Y, en concreto, a los presos de ETA.

En una comparecencia realizada en junio pasado, la consejera de Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, explicó que el «modelo penitenciario vasco» se basa en la «justicia restaurativa». Se refirió a los «resultados excelentes» logrados en otros países europeos de este «modelo alternativo de justicia», por lo que anunció la apuesta de su departamento por las tres erres: resocializar, reeducar y reinsertar». «Debemos entender que el solo castigo como elemento reconductor tampoco es la solución», dijo y volvió a defender el régimen de semilibertad como fundamental para el éxito del modelo vasco.

En relación a los presos de la banda terrorista ETA, la consejera recordó que «durante años han tenido unas condiciones carcelarias muy específicas». Sin embargo, también ha planteado a los partidos de la Cámara que «una vez desaparecida la actividad delictiva de ETA, mantener un trato excepcional no es compatible con los principios de ejecución penal».