«Al Andalus», un objetivo permanente

Al Qaeda vuelve a contar con algo fundamental para una banda terrorista: una base de operaciones

Ayman al Zawahiri, cabecilla de Al Qaeda Central
Ayman al Zawahiri, cabecilla de Al Qaeda Central

La «reconquista» talibán de Afganistán coloca a Al Qaeda en una posición de privilegio para relanzar su actividad terrorista, sobre todo la dirigida contra occidente. Las felicitaciones que desde la banda yihadista se han dirigido hacia sus «colegas» de siempre no se han hecho esperar, así como las muestras de agradecimiento por la liberación de sus presos, entre los que hay elementos de gran peligrosidad y un tremendo componente de odio, dada la radicalización que han experimentado mientras estaban entre rejas.

El grupo criminal que dirige actualmente Ayman Al Zawahiri, gravemente enfermo (su sucesor puede ser Saif al-Adel, escondido en Irán, como factor más preocupante, si cabe) vuelve a contar con algo fundamental para una banda terrorista: una base de operaciones. No es lo mismo organizar atentados desde la clandestinidad, donde tienes que guardar todas las medidas de seguridad posibles, que hacerlo en un campamento, donde te sientes protegido por estar en «zona amiga». El gran sueño de Al Qaeda es el de repetir grandes masacres, como las perpetradas contra embajadas USA en Kenia y Tanzania; contra intereses militares, como el USS Cole; el 11-S y, por lo que nos concierne, el 11-M. Que nadie tenga dudas de que fue una acción perpetrada por este grupo yihadista, pese a las versiones y presuntas conspiraciones que se divulgaron. Cuando un comando de los Navy Seal USA acabó con la vida de Osama Bin Laden, encontró, en su escondite de Pakistán documentos que acreditan la autoría de las matanzas de Madrid.

¿Cuáles pueden ser los objetivos de los yihadistas? Parecen claros, sobre todo porque hay que tener en cuenta que en esta labor recibirán algunas «sugerencias» de sus amigos talibanes. Los 20 años de presencia militar de la Coalición Internacional en suelo afgano es algo que requiere «venganza», dentro de la mentalidad yihadista, muy crecida por lo que consideran un triunfo sin precedentes sobre los EE UU a los que engañaron en las conversaciones de Doha. Hasta 27.000 soldados españoles, con 104 bajas mortales, han pasado por Afganistán. Formamos parte, por lo tanto, del enemigo que ha retrasado sus planes de lograr un «califato mundial», en el que implantar la sharia, la interpretación más rigorista del Islam.

Los talibanes ya tienen su Emirato Islámico, un ejemplo a seguir y los que se oponen a esos proyectos deben ser castigados por ser «cruzados (cristianos) infieles». Esta es la realidad y dependerá, una vez, de la demostrada eficacia de nuestras Fuerzas de Seguridad para evitar nuevos ataques yihadistas contra España. Por lo que respecta a la otra organización de relieve, el Estado Islámico (Daesh, Isis), que opera en Afganistán a través de franquicia ISPK, ha mantenido un enfrentamiento contra los talibanes- Al Qaeda en todo momento. Cuenta ya con importantes zonas de influencia en todo el país y, en cualquier caso, la nueva situación le va a beneficiar pese a que prosigan las discrepancias y las disputas por el control de la zona.

No es lo mismo luchar contra la Coalición Internacional que contra unos «hermanos» musulmanes «descarriados». También este caso, la posibilidad de sentar bases estables les va a beneficiar. Además, está otro factor preocupante. Cuando se creó en 2014 el Califato Islámico, que rápidamente tomó posiciones en Irak y Siria, fueron miles los yihadistas de todo el mundo, algunos de ellos españoles, los que acudieron allí. No es descartable, varios expertos lo dan ya como seguro, que en Afganistán va a ocurrir lo mismo y asistiremos al efecto llamada de la nueva «tierra de salvación».

El panorama para España, que mantiene el nivel 4 de alerta antiterrorista, es preocupante, como el de las otras naciones que han formado parte de la Coalición. Al Qaeda ha fijado muchas veces sus ojos en Al Andalus, como designan a nuestro país, y, curiosamente, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, como enclaves ocupados de un territorio que consideran dentro del mundo musulmán. Otro factor a tener en cuenta en el futuro inmediato.