Sánchez y Aragonès acuerdan una negociación sin fechas límite para resolver “el conflicto catalán”

El presidente del Gobierno responde al de la Generalitat, tras una reunión que ha durado dos horas: “Sobre España decidimos todos los españoles, no una parte”

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Es significativo que Pedro Sánchez y Pere Aragonès hayan comparecido en el Palacio de la Generalitat mientras se desarrollaba la “mesa de diálogo”. En paralelo. Una decisión organizativa que trasluce que lo que verdaderamente importa a ambos interlocutores es la forma y no el fondo. El presidente del Gobierno ha hecho hincapié en el “simbolismo” de la “apuesta por el diálogo”, un simbolismo que se prioriza sobre los resultados concretos, que nacen viciados por “las posiciones muy alejadas y radicalmente distintas” desde las que afrontan la resolución del “conflicto político en Cataluña”. El Govern apuesta por la autodeterminación y la amnistía; Moncloa, por la agenda del reencuentro que ya le presentó a Quim Torra y que hoy traían actualizada.

“Si hoy estoy aquí de nuevo y me reúno con el presidente de la Generalitat es porque el Gobierno de España se toma en serio esta crisis”, ha dicho Sánchez, poniendo de nuevo el acento en la puesta en escena y en el liderazgo del Estado. Para inmediatamente calmar la ansiedad de los periodistas por conocer detalles o los próximos pasos: “No me pongan plazos, esos plazos tienen que ser los más laxos posibles”, ha demandado el jefe del Ejecutivo central.

Para Sánchez, más allá del contenido y la metodología -que trabajarán “en las próximas semanas las dos delegaciones”- lo importante es “la potencia del mensaje político”. “Las imágenes son importantes desde el punto de vista político. Que se produzca una reunión entre dos delegaciones para tratar de resolver el conflicto”, ha señalado, exponiendo que lo importante es que la cita se produzca, más allá de que arroje algún resultado. “Lo sustantivo es que nos hemos reunido desde el respeto y desde la escucha, con clara vocación de superar lo que vivimos en 2017″.

Y se pone el acento en la forma y no en el fondo, porque en el fondo existen discrepancias importantes sobre el mecanismo de resolución del “conflicto político” y se necesita mantener la ficción de que esta es posible para que la entente entre el Gobierno y ERC sobreviva. Sánchez ha dicho “escuchar atentamente” la apuesta por la autodeterminación de Aragonés y ha resuelto que “de España tendremos que decidir todos los españoles, no una parte”.

En este punto, el presidente se ha mostrado partidario de “hacer un esfuerzo todos por acercar posiciones en aquellas cuestiones en las que podamos hacerlo”, pero puntualizando que “el Gobierno siempre va a respetar el orden constitucional”, porque la ciudadanía catalana se volverá a encontrar a través de un acuerdo. “No podemos situar en la sociedad un conflicto”, ha señalado, sobre el referéndum.

El jefe del Ejecutivo ha definido la problemática catalana como una problemática “larvada en la última década” y ha pedido en varias ocasiones “avanzar sin poner fechas en la resolución” de la misma. No obstante, ha querido resaltar que “el clima es mucho mejor hoy que hace un año” y que “la mesa de diálogo es el foro” para registrar cualquier avance.

“Estamos empeñados en recobrar afectos”, ha destacado Sánchez, que ha pedido a la Generalitat que “cuente con la opinión de todos los catalanes y no solo de una parte de ellos. Un diálogo impostergable”, ha destacado. En este punto, el presidente ha recordado que “cuando se aprobaron las medidas de gracia, el objetivo era volver al punto en el que dejamos de escucharnos”.