Gritos de “¡dimisión!” para Pedro Sánchez antes incluso de llegar al desfile

El presidente ha sido abucheado por los ciudadanos durante el acto central del Día de la Fiesta Nacional. Ha llegado al mismo tiempo que los Reyes para que los aplausos a los monarcas taparan los pitidos

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Con abucheos han recibido los madrileños al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Paseo de la Castellana, donde se ha celebrado el tradicional desfile militar del Día de la Fiesta Nacional. Entre pitidos y gritos de “¡fuera, fuera!” y “¡dimisión!” ha asistido a un acto que vuelve a la calle después de que la pandemia de coronavirus lo redujese el pasado año a un simple acto cerrado en el patio de la Armería del Palacio Real.

Desde primera hora de la mañana, casi dos horas antes de que comenzara, numerosos ciudadanos se agolpaban en los laterales de la calle para ver de cerca a los más de 2.500 uniformados que han desfilado por el centro de la capital, a sus vehículos y a las aeronaves que han surcado el cielo.

Eran las 10:30 horas cuando los Reyes Felipe VI y Letizia han llegado a la plaza de Lima acompañados de la infanta Sofía. Lo han hecho entre “vivas” y aplausos mientras su coche se acercaba. Pero inmediatamente, en cuanto la megafonía ha anunciado que Sánchez les recibiría en la plaza, esos aplausos se han convertido en abucheos y gritos. De hecho, el presidente del Gobierno ha llegado apenas dos minutos antes que el Rey, sin ser anunciado y para tratar de coincidir con los aplausos a los Reyes, pero no ha logrado su objetivo.

Además de por Sánchez, los Reyes han sido recibidos por la ministra de Defensa, Margarita Robles; el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.

Tras los saludos protocolarios, el Rey, como capitán general de las Fuerzas Armadas y vestido con uniforme del Ejército de Tierra, ha pasado revista al grupo de honores para, acto seguido, situarse en el palco de autoridades.

De fondo continuaban los gritos contra el presidente del Gobierno: “¡Fuera, fuera!”, “¡traidor!” o “¡dimisión!” del público. De hecho, los abucheos comenzaron 20 minutos antes de que empezase el acto, cada vez que los ciudadanos veían un vehículo oficial acercándose a la Plaza de Lima. Gritos que han coincidido con la llegada de Robles, justo cuando sonaba el himno nacional por la incorporación de la bandera al batallón de honores.

Una vez situadas las autoridades, un efectivo de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire (PAPEA) ha descendido portando la enseña nacional, en esta ocasión sin incidentes como el de 2019, cuando el paracaidista se chocó contra una farola.

Esa bandera es la que se ha izado y ante la que se ha llevado a cabo el homenaje a los caídos, el momento más emotivo de todo el acto. Los militares han cantado “La muerte no es el final” y, tras el toque de oración y un silencio sepulcral, las salvas de fusilería han dado paso a uno de los momentos más esperados por los ciudadanos: la pasada de los siete aviones de la Patrulla Águila pintando en el cielo de Madrid la bandera.

A partir de ahí ha arrancado el desfile como tal. Primero, la parte aérea, con unos 70 aviones y helicópteros de los dos Ejércitos, la Armada o la Guardia Civil. Sobre el Paseo de la Castellana han pasado aviones de transporte A400M, como el que ayer trajo a 85 afganos rescatados de Afganistán, o helicópteros “Chinook”, además de cazas Eurofighter o F-18.

Apenas siete minutos después ha comenzado la parte terrestre, con menos efectivos y un centenar de blindados, aunque los ciudadanos han podido ver vehículos como el RG-31 o los “Lince”. Tras ellos, han pasado los militares a pie, entre los que, como es habitual, los más aplaudidos han sido los miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), los legionarios y los regulares. Estos últimos han puesto punto y final a este desfile que ha tratado de recuperar cierta normalidad volviendo a acercarse a los ciudadanos.

En ese momento, las autoridades han abandonado el lugar, también entre gritos y pitidos contra el presidente del Gobierno. Como llegó, escuchando “¡fuera, fuera!”, “¡Sánchez, dimisión!” y pitidos, muchos pitidos.