Sánchez reivindica la socialdemocracia frente a un PP que hace “oposición al sistema”

El líder socialista hace suyo el legado de González y Zapatero y marca una línea continuista con su proyecto de modernización del país

El PSOE ha clausurado hoy en Valencia su 40º Congreso Federal. Una cita interna que buscaba trasladar una imagen de fortaleza interna e ideológica para encarar los futuros procesos electorales que se dibujan ya en el horizonte. Sánchez ha conseguido cerrar heridas y los otrora territorios críticos con su gestión se felicitaban del esfuerzo de “integración” que se ha hecho en la nueva Ejecutiva. Una dirección que no se ha visto recortada significativamente respecto en la anterior y cuyo impulso político se traduce en dejar que el secretario general acapare todo el protagonismo.

En su discurso de cierre, el también presidente del Gobierno ha reivindicado la apuesta del PSOE por la socialdemocracia, “somos demócratas y somos reformistas”, frente a aquellos que la habían dado por muerta en el pasado, asegurando su vocación de permanencia: “Seguiremos aquí con los mismos valores e ideales, cuando ellos hayan mudado de nombre siete veces”. Sánchez ha alertado contra los que “quieren el poder sin democracia”. Un serio “riesgo”, orientado en corrientes “que están calando incluso en la derecha tradicional”. “La socialdemocracia que dieron por liquidada algunos goza de una salud de hierro. Todos los avances sociales y democráticos llevan la rúbrica del PSOE, por eso es un partido imprescindible para España”, ha puntualizado.

El líder socialista ha calificado al partido de Pablo Casado de derecha “desconcertada y acomplejada” que ha convertido su oposición al Gobierno en “una oposición al sistema”. “No dirigen la crítica al Gobierno, sino que critican la legitimidad del Gobierno y cuestionan la existencia del Gobierno mismo”, ha criticado, para asegurar que “la democracia solo les vale si ellos gobiernan”. Sánchez cree que Vox arrastra al PP al “cuestionamiento profundo del pacto democrático y lo hacen en nombre de la Constitución” y apuntado que los socialistas consideran a sus adversarios “tan españoles como nosotros”. “Con los mismos derechos a gobernar, los mismos, ni más ni menos”.

Línea continuista con González y Zapatero

El presidente, que ha logrado en este cónclave cerrar heridas y hacerse la foto de unidad que se le resistía desde hace años con los ex presidentes del Gobierno ha hecho suyo su legado y ha defendido una línea continuista con el proyecto de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente ha defendido la gestión de su Ejecutivo durante estos años en el poder, pero especialmente su “respuesta justa” a la crisis del coronavirus. Una respuesta que contrasta, en su opinión, con la que la derecha dio a la crisis de 2008. El líder socialista ha hecho suyas la subida del SMI, a pesar de las resistencias que generó en su día; la puesta en marcha de los Ertes o del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y ha defendido apuestas de futuro como la derogación de la reforma laboral, de la ley mordaza o la apuesta, que sale del 40º Congreso, por abolir la prostitución.