Sánchez sale en defensa de Calviño ante las quejas de Podemos: “No hay intromisión, negocia el Gobierno”

El jefe del Ejecutivo ha justificado que ésta es una “reforma estructural” que afecta a “muchísimos ministerios” y los morados responden que el PSOE “trata de impedir la derogación” en contra de “lo que prometió el Presidente”

Aviso serio. Las costuras en Moncloa vuelven a aflojarse y necesitan una operación de urgencia para garantizar la solvencia de la relación entre PSOE y Podemos hasta el fin de la Legislatura. La intervención directa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desde Bruselas, es una buena fotografía que refleja el estado de tensión que se vive en el Ejecutivo.

Fueron los morados los que dieron hoy a primera hora de la mañana la voz de alarma y decidieron hacer público el nuevo escenario de confrontación entre socios. Las curvas que aparecen entre ambos se deben a la reforma laboral que la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz pilota y que quiere llevar a cabo antes de que finalice el mes de diciembre. Para la sorpresa de los morados, la vicepresidenta primera Nadia Calviño envió una comunicación este jueves por la noche a todos los ministerios en el que se «arrogaba» el liderazgo de la negociación para derogar la reforma laboral, según confirman a LA RAZÓN, fuentes gubernamentales.

Si bien hasta ahora la vicepresidencia segunda ha decidido trabajar en silencio, esta nota informativa levantó ampollas en el sector morado. Tantas que la vicepresidenta Díaz coordinó con la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, la petición de una reunión de urgencia con el PSOE ante un «grave incumplimiento» en el pacto de coalición firmado en 2020. La petición de la cita llega después de que este jueves la vicepresidenta Calviño se resistiera a referirse a la derogación de la reforma laboral. Habló tan solo de un «paquete equilibrado» de medidas laborales. Opinión que no comparten los morados, que subrayan, que las competencias la tiene el ministerio de Trabajo –el que pilota Díaz– que ya ha comenzado con el diálogo social con empresas y sindicatos. A juicio de Unidas Podemos desde la vicepresidencia primera se ha producido una «injerencia» grave precisamente en una de las medidas estrellas de la vicepresidenta segunda.

El enfado entre la cuota morada en Moncloa era evidente y por ello Belarra reaccionaba en Twitter sin haber transmitido antes a la cuota socialista su malestar. Una forma habitual que utilizan los morados para trasladar presión pública al PSOE en momentos de alta tensión. En la red social hablaba de la necesidad de una reunión «de urgencia» para «abordar la gestión y ejecución de los compromisos de la coalición». La reacción del PSOE fue rápida. La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, llamó a Belarra para confirmar que se reunirían pronto. Posteriormente, con el fin de rebajar tensiones, desde Moncloa se trasladaba el mensaje de que «la coalición goza de buena salud» y que la Legislatura no peligraba por los desacuerdos sobre la negociación de la reforma laboral. Además, en el PSOE negaban «injerencias» en la materia habida cuenta que el propio presidente del Gobierno había hablado en su congreso federal en Valencia de poner fin a la misma, aunque no de derogarla.

Por la tarde, el propio presidente del Gobierno lanzó un órdago a sus socios, dejándoles, así, noqueados. Desde Bruselas, Pedro Sánchez mandó un mensaje claro de respaldo a la vicepresidenta Calviño negando que existiese intromisión alguna. El líder del Ejecutivo respondió dejando sola a la líder de Unidas Podemos en el Gobierno y avisando que la negociación no la lleva ella en solitario. «Afecta a cinco ministerios», aseveró para ratificar que la negociación compete al Gobierno de España «y afecta a Trabajo, Economía, Hacienda, Seguridad Social, Educación...», enumeró para apuntar que «es una ley importante que afecta a muchos ministerios y todos tienen que aportar y colaborar. Es la petición y orden que he dado a todos», puntualizó, dejando claro así que será la vicepresidenta económica la que llevará la batuta de la negociación. «No hay intromisión, hay colaboración, coordinación», zanjó. La batalla sigue abierta y los morados apuntan a que el PSOE quiere impedir la derogación de la reforma laboral «en contra de lo que prometió el presidente».