Las Fuerzas Armadas tendrán “enormemente difícil” adquirir nuevas capacidades antes de 2028

Defensa dispondrá en 2022 de 10.155 millones, un 7,9% más, pero los pagos de los Programas Especiales de Modernización “agotan en su totalidad la disponibilidad financiera”, alerta la secretaria de Estado

La secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, durante su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso
La secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro, durante su comparecencia en la Comisión de Defensa del Congreso FOTO: Alejandro Martínez Vélez Europa Press

El Ministerio de Defensa vuelve a mejorar levemente sus cifras después de muchos años de caída, pero siguen sin ser suficientes para cubrir todas las necesidades de las Fuerzas Armadas. En concreto, tal y como ha explicado esta mañana la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro en el Congreso de los Diputados, el Departamento que dirige Margarita Robles contará con 10.155,3 millones, un 7,9% más que en 2021 (743,3 millones más). Sin embargo, pese a calificar de “notable” el esfuerzo para lograr estos fondos, Casteleiro ha dejado claro que los compromisos de gastos ya adquiridos para los Programas Especiales de Modernización “dificultará enormemente adquirir grandes capacidades que demanden pagos antes de 2028″. De ahí que haya vuelto a reclamar “una estabilidad presupuestaria que permita el crecimiento sostenido y facilite la planificación efectiva”.

La secretaria de Estado de Defensa, la primera de los altos cargos del Ministerio que ha comparecido en la Comisión de Defensa de la Cámara Baja, ha querido enmarcar estos presupuestos en la crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus, cuyo impacto en la economía “persiste”, al igual que sus efectos sobre las disponibilidades financieras, por lo que “no se puede atender en su totalidad el nivel de ambición de nuestro Ministerio, en este momento por lo menos”. Pese a ello, no ha dudado en calificar de “buenas” estas cuentas.

Eso sí, ha avisado de que el porcentaje del PIB destinado a Defensa volverá a mantenerse en 2022 en torno al 1%, como este año, porque “no se dan las condiciones” para que crezca. Una cifra muy lejos aún del 2% comprometido con la OTAN para 2024, fecha en la que, sin embargo, Casteleiro confía en lograrlo, aunque ha preferido “no aventurarse” y ha señalado que dicho porcentaje “se alcanzará cuando sea posible”.

Gastos de personal y sueldos

Y es que solo dos apartados del Presupuesto se llevan prácticamente el 80% de esos 10.155,3 millones de euros destinados a las Fuerzas Armadas. Por un lado, los gastos de personal, que suponen casi el 50% (5.057,8 millones). Y, por otro, los Programas Especiales de Modernización, el 28% (2.848 millones).

En lo que se refiere a los gastos de personal, estos han sido desglosados por la subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, quien también ha enmarcado las cuentas en la crisis económica provocada por la pandemia. Respecto a 2021, ha explicado que aumentan en 133,6 millones (2,7% más que en 2021) hasta los 5.057,8 millones, pero siguen sin ser suficientes para atender la principal reivindicación de los militares de aumentar sus sueldos, por lo que se manifestaron el pasado día 16 frente al Congreso al considerar que la subida llevada a cabo este año (entre 40 y 113 euros según el empleo y el destino) es aún escasa. Incluso reclamaban una partida exclusiva de 300 millones para mejorar sus retribuciones.

Pese a ello, Valcarce, al igual que el pasado año, no ha dudado en jactarse de haber subido el sueldo a los uniformados y asegurar que en 2022 también lo harán, aunque no será Defensa, sino el Gobierno, con el 2% de aumento anunciado para todos los empleados públicos. De hecho, la propia ministra de Defensa, Margarita Robles, ha rechazado esa subida de sueldo para 2022 hoy mismo, en una entrevista en TVE, retrasándola, al menos, hasta que se supere la crisis económica.

Programas Especiales de Armamento

En cuanto al segundo gran desembolso por parte de Defensa, los Programas de Armamento, supondrán en 2022 un gasto de 2,848 millones, 506 más que en 2022, para hacer frente a los compromisos de pago de una quincena de proyectos, muchos iniciados en los años 90. Entre ellos, el submarino S-80 (340 millones), el avión de transporte A400-M (379 millones), el futuro caza de combate (274 millones) o los aviones de reabstecimiento en vuelo (MRTT) que adquirió el Gobierno como parte del plan de apoyo a Airbus y a la industria aeroespacial por la pandemia, que el próximo año supondrán un gasto de 122 millones.

Unos gastos que suponen una losa desde hace décadas e impiden al Ministerio hacer frente a nuevas adquisiciones de material que impliquen nuevos pagos. “Los compromisos de gasto contraídos para los proyectos en curso agotan en su totalidad el escenario de disponibilidades financieras previstas para el mismo hasta el ejercicio 2027 inclusive, lo que en principio, dificultará enormemente adquirir grandes capacidades que demanden pagos antes de 2028″, ha avisado la secretaria de Estado de Defensa.

Otra de las losas de las Fuerzas Armadas es el “notable déficit estructural” que arrastra el sostenimiento de materiales y que, según Casteleiro, es el “talón de Aquiles de la operatividad”. Para el próximo ejercicio, ha confirmado, “se mantendrá en cifras alejadas del nivel deseable” al crecer apenas 35 millones.