La foto de las «otras políticas» que apunta a 2023

Díaz avisa a Podemos y Errejón: «Es el comienzo de algo maravilloso»

No hubo disimulo alguno, a pesar de los intentos de mesura y sigilo que todas sus protagonistas han escenificado durante la semana previa. La excusa del acto, decían, era sentarse a hablar. Pero quizá sin ser muy conscientes, en un primer momento, del significado de sus palabras, el acto «Otras Políticas» en Valencia acabó convirtiéndose en la semilla embrionaria de lo que dentro de dos años se convertirá en una plataforma de unidad. Las cartas ya están sobre la mesa, la disposición también, ahora queda –que es mucho– la disposición de las organizaciones políticas –Podemos, Más País y Compromís– de dejar atrás sus fricciones y vetos y sumarse y posicionarse detrás de los nuevos liderazgos. En Valencia, había un claro sentir ciudadano y también político que llamaba a intentarlo.

Este sábado, en la plaza política de referencia en estos últimos meses, la que ningún político quiere perder con vistas electorales, la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, junto a la líder de Compromís, Mónica Oltra, la líder de Más Madrid, Móncia García y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dejaron claro que no querían luchas partidistas y que era el momento de comenzar «algo maravilloso» en palabras de la propia líder de Unidas Podemos en el Gobierno. Un término que marcó el inicio de una alianza de izquierdas que busca olvidar las pugnas de poder y la lucha por los liderazgos, que acabó hace años por dividir al mismo espacio que hoy busca de nuevo la unidad. Con proclamas unitarias como «el camino se hace andando», en palabras de Ada Colau, quien pidió «hacer muchos actos como éste». Hay que «caminar juntas desde la mextura», según Díaz, que aseguró que «la gente está esperando cosas diferentes». Todas estas posturas visibilizaban el fin a las reticencias que dentro del propio Podemos ponen a la nueva plataforma o desde Más País o Compromís, donde Íñigo Errejón y Joan Baldoví tratan de alejar el debate y de proteger el nombre de sus marcas.

Proclamaron unidad y aseguraron que este solo era el primero de más actos. Lo hicieron sin la representación de los pesos pesados de Podemos. Ni la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, ni la ministra de Igualdad, Irene Montero acudían al acto porque no estaban invitadas. Los morados estuvieron representados por el vicepresidente segundo de la Generalitat, Héctor Illueca, y la secretaria general de Podem, Pilar Lima. También estuvo Rosa Pérez, coordinadora de Esquerra Unida. Desde la formación restaron importancia a este hecho asegurando que «hay muchos actos». Pero símbolo de que el acto no gustó desde un principio es que tampoco se posicionaron al respecto, ni dieron visibilidad al acto de Díaz. Silencio absoluto en la cúpula de Podemos, conscientes de que el sábado 13 de noviembre comenzaba todo y acaba, también, una era. Ni públicamente, ni en privado hubo comentarios, al cierre de esta edición. Sí se pronunció, horas después, el líder de Más País, Íñigo Errejón, que calificó de «orgullo» el acto. Se sumó el ministro de Consumo, Alberto Garzón, que valoró como «muy importante» el paso. «Mujeres comprometidas que demuestran que es posible hacer otra política distinta a la neoliberal y que esa es la vía para mejorar la vida de las familias trabajadoras», dijo.

Ahora, la pelota está en su tejado, porque en Valencia Díaz, Colau Oltra y García hablaron claro de unidad y de política «sin pedir perdón ni permiso», en palabras de Mónica García. Fue significativo que solo hubo una referencia a la ausencia de Podemos. La vicepresidenta del gobierno valenciano si lamentó que «somos todas las que estamos, pero no están todas las que son». Sin embargo, sí confió en que ellas representaran «a muchas que no están».

El teatro Olympia estaba abarrotado, cubriendo el aforo máximo de 900 personas según los organizadores del evento. Fuera se quedaban quienes por restricciones no pudieron conseguir butaca, algo que impactó a las protagonistas del evento. Entre bambalinas sus protagonistas confesaban que no se esperaban ni la reacción de los asistentes, ni tampoco lo que en este emplazamiento ocurrió, que fue una sobredosis de unidad, muy por encima de lo que en un primer momento idearon ellas mismas. Ya en el acto, esbozaron las principales pinceladas de un nuevo camino que prometieron hacer juntas: trabajar por la política cotidiana o «la buena política», como defendió la líder de Más Madrid, Mónica García, que, si bien en estos días había negado que fueran a trabajar en una plataforma unitaria, ayer dejó claro que se encontraba cómoda en una hipotética suma, aunque la descarta –de momento– para Más Madrid, donde el partido es la principal fuerza de la oposición. «La pandemia nos ha enseñado que somos vulnerables y que juntas somos mejores», dijo. Entre esas líneas generales esbozadas, dejaron claro lo que son. «Somos diversas y nos gusta ponernos de acuerdo desde la diversidad», declaró Ada Colau, quien también llamó a dar más espacio al diálogo. Pidió «algo básico», que sería «dejar atrás la batalla de las siglas y sacar la política del electoralismo». «Hemos normalizado que los gritos están por encima del diálogo y por encima de la escucha. Hay que bajar la política estruendosa a la política de las personas», añadió Mónica García.

El acto tan solo dejó dos anécdotas, que suelen acompañar siempre a este tipo de citas. Dos simpatizantes del Frente Obrero que trataron de boicotear a las políticas de izquierda. «Sois unas reaccionarias». Frente a esto, Oltra respondió «es muy fácil venir a este acto a reivindicar la clase obrera, que somos todas hijas de clase obrera y a vosotros nunca os he visto en la patronal, ante los capitalistas, reivindicar a la clase obrera». Antes de comenzar, una manifestación empañó la alianza. Centenares de camioneros vinculados al Puerto de Valencia exigieron un trabajo digno. Así, entre gritos y «huevazos» Díaz, Oltra, Colau y García entraban al teatro donde esperaban a la vicepresidenta al grito de «Presidenta».

Dos situaciones que quedaron desdibujados finalmente. La incógnita, ahora, será como conjugar la unidad forjada y como se trasladará a los partidos la nueva hoja de ruta para las próximas elecciones.