Villarejo anotó planes para detener a Trapero

Las notas de las agendas exponen conversaciones con el policía Antonio Giménez Raso en Cataluña para involucrar al Major de los Mossos d’Esquadra en el marco de un caso de drogas

El excomisario del Cuerpo Nacional de Policía José Manuel Villarejo Pérez a su llegada a Congreso en mayo de 2021
El excomisario del Cuerpo Nacional de Policía José Manuel Villarejo Pérez a su llegada a Congreso en mayo de 2021 FOTO: EUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

Las agendas del comisario José Manuel Villarejo revelan movimientos entre éste y un policía en segunda actividad en Cataluña, Antonio Giménez Raso, para detener al entonces intendente y ahora Major de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluis Trapero, en 2014. En una sucesión de notas, hasta ahora desconocidas a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, se exponen conversaciones para imputar a Trapero en el marco de un caso de narcotráfico que se estaba resolviendo en Barcelona.

En estas notas incautadas por la Audiencia Nacional en la operación Tándem, Villarejo describe continuos contactos con Giménez Raso (“Toni”) que, según varias fuentes policiales consultadas, realizó trabajos como confidente de la Policía en Cataluña y se le pagó en ocasiones con fondos reservados. “Toni [Antonio Giménez Raso]: Petición del juez Aguirre para imputar a Trapero”, apunta el 1 de diciembre de 2014.

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Anotaciones FOTO: La Razón

Estas palabras se contextualizan en una serie de investigaciones cruzadas en la ciudad condal a cargo de los Mossos, la Guardia Civil y la Policía. Una de ellas, liderada por el juez de instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, terminó con la imputación de cinco agentes del cuerpo autonómico. Fue conocida como la “operación Macedonia”. “Juez Aguirre con ganas de seguir imputando”, anota el comisario al lado de una conversación con el entonces número dos del Ministerio del Interior Francisco Martínez.

Aguirre lideraba una investigación de narcotráfico en la que abrió una pieza separada porque creía que la Guardia Civil le había engañado con el alijo. Pidió a Trapero, por entonces jefe de la División de Investigación Criminal de los Mossos, que le solicitara intervenir los teléfonos de los guardias civiles, pero Trapero (que ya en este momento se veía como “el hueso” del cuerpo desde Madrid según el relato de estas fuentes) dijo que o le ponía la orden por escrito o nada. El juez Aguirre terminó abriendo otra pieza separada para investigar a cinco Mossos porque también creía que éstos estaban encubriendo a uno de los acusados por tráfico de droga. Puso uno de las piezas separadas a cargo de la Unidad Asuntos Internos del cuerpo y en sus planes -y siempre según las agendas- estaba llegar también hasta Trapero. La versión del magistrado ofrecida a este periódico niega conocer o haber tenido algún contacto ni con Villarejo, ni con Giménez Raso.

“José María Díaz, intendente guardia urbana para detener a Trapero”, escribe Villarejo cuatro días después de la anotación referente a que Aguirre quería imputar al agente. Estas fuentes indican que este intendente pudo jugar un papel importante en los planes de detención, si bien él, también consultado por este medio, niega cualquier vínculo con el comisario Villarejo o su entorno así como cualquier plan en el que él estuviera involucrado para detener a Trapero.

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Anotaciones FOTO: La Razón

“Toni: Habló con Gago [José Ángel Fuentes Gago, inspector de policía] y con el colega de la Guardia Urbana, que habló con Pin [Eugenio Pino, entonces Director Adjunto Operativo] y pedirá que al juez que los vea”, se lee en las agendas el 5 de diciembre de 2014. Diez días más tarde Villarejo apunta: “Toni: viene urgentemente a ver a Marcelino [Marcelino Martín Blas era el jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía]. Le ha pedido que ya solo dependa de él y, por tanto, deja de hablar conmigo. Mañana dará detalles”. Y los da: “Estuvo ayer con Marcel. Le dijo que ya no le pagaría yo y que todo se centrará en él”.

Las fuentes consultadas confirman que Giménez Raso viajó a Madrid en varias ocasiones para aportar datos sobre temas de Cataluña, si bien sus relaciones con los comisarios de Madrid vienen desde meses antes, pero son difusas. “Toni: Muy mosca porque Marcel no hace más que encargarle cosas contradictorias”, expuso Villarejo el 9 de mayo de ese 2014.

Cerca de navidad (16-12-14) el comisario jubilado anota: “Toni: Le llamo para encargarle el tema del juez Aguirre y otros temas”. Este caso que instruía el magistrado Aguirre pasó por la Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC), una polémica unidad que creó el exDAO Eugenio Pino para indagar en casos que llevaban años sin resolverse y que tras su destitución en el cargo la Policía eliminó.

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Anotaciones FOTO: La Razón

Esta Brigada intervino en 2015 y emitió un denso informe de 147 páginas en el que ahondaba en los vínculos entre uno de los personajes claves de la investigación Manuel Gutiérrez Carbajo con Trapero por el número de llamadas cruzadas entre ambos. Gutiérrez Carbajo era confidente de los Mossos y ayudó a desarticular, por ejemplo, una trama de prostitución en Castelldefels en la que estuvieron implicados varios policías (entre ellos, precisamente, Giménez Raso que fue imputado y absuelto). Pero Gutiérrez Carbajo fue, a su vez, imputado en el caso que llevaba el juez Aguirre por narcotráfico y a día de hoy está pendiente de juicio.

Ya en una conversación de 2009 Villarejo, Giménez Raso y el comisario jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de Policía José Luis Olivera hablaban de “meterle mano a Gutiérrez Carbajo” y conspiraban con la idea de que el caso lo llevara el exjuez Baltasar Garzón en Madrid: “en Barcelona tú no lo puedes meter por blanqueo”, “Balta, Balta se lo hace este tema”. A raíz de la publicación de este audio, la Comisaría General de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra envió el 29 de septiembre de este 2021 un escrito al juez de la Audiencia Nacional que investiga Tándem para que indagara en si Villarejo y su entorno maniobró para amañar operaciones en Cataluña. Como contó este periódico, el magistrado respondió negativamente a esta petición aunque dejó la puerta abierta si aparecían nuevas pruebas.