Consejeros de Ayuso filtran a Génova las presiones del entorno de la presidenta: “Tengo mucha gente para nombrar en lugar de a ti”

Dan parte de SMS con críticas a Casado y supuestas presiones por parte de Miguel Ángel Rodríguez

El líder del PP, Pablo Casado, ayer acudió a un acto en Vitoria
El líder del PP, Pablo Casado, ayer acudió a un acto en Vitoria FOTO: Iñaki Berasaluce Europa Press

La crisis entre Génova y Sol está dejando al descubierto la cohesión del propio Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. En tiempos de «guerra», la información es una mercancía muy poderosa, y dentro del equipo de Ayuso hay figuras para las que la lealtad al poder orgánico y al aparato nacional, llevan toda la vida en él, está por encima de lo que ofrece el fenómeno y el liderazgo de la presidenta.

Génova tiene conocimiento de SMS, de llamadas telefónicas y de otros supuestos movimientos de presión, y críticos contra Pablo Casado, que apuntan a la figura del jefe del Gabinete de la presidenta, Miguel Ángel Rodríguez, y cuya cabeza es parte del precio que sería necesario que Ayuso pagara para poder abrir la puerta a un acuerdo con la dirección nacional, que hoy parece imposible.

Ya en el momento en el que desde la sede de la Comunidad de Madrid se tomó la decisión de empezar a exigir a la dirección nacional que se adelantara el congreso regional, en el que se tiene que elegir al nuevo equipo de dirección, hubo miembros del Gobierno de Ayuso, como David Pérez, Enrique López o Carlos Izquierdo, que defendieron que el cónclave se celebrara cuando tocara.

Y ahí empezaron las presiones, que algunos de ellos denunciaron internamente, para que salieran a decir que el congreso tenía que adelantarse. Más tarde, vino la reunión de la Junta Directiva, marco perfecto para que estallara la rebelión contra el mando nacional. También miembros del Gobierno de Ayuso se han quejado, y han dado testimonio, de haber recibido presiones para que salieran a «reventar» la Junta. «Tengo a mucha gente que podría nombrar consejero, en vez de a ti». Mensajes de este tipo, que se atribuyen al jefe de Gabinete de Ayuso, y que han certificado representantes del Gobierno regional, han enrarecido el clima de convivencia interno, sin que haya fugas de cohesión públicas.

Hay dos excepciones, el consejero de Hacienda, Javier Fernández Lasquetty, y la consejera de Medio Ambiente, Paloma Martín. Los dos tienen vínculos con la FAES de José María Aznar. Lasquetty, consejero de Sanidad en el Gobierno de Aguirre, fue recuperado por Casado como jefe de Gabinete. Le promocionaron, o se promocionó, como candidato a la Alcaldía de Madrid, hasta que en ese pulso ganó la influencia sobre Casado de quienes apadrinaban el nombre de José Luis Martínez-Almeida. Tampoco prosperó para la Comunidad, por el desgaste acumulado durante el Ejecutivo de Aguirre en la crisis con los sanitarios, y luego ya vino la ruptura con Casado y su adhesión al proyecto de Ayuso.

El trasvase de información y las filtraciones han generado un ambiente de sospecha y desconfianza ante lo que en Sol califican como posibles «agentes dobles». Y esto afecta a la dinámica del Gobierno y al proceso de toma de decisiones.

Hace varias semanas que Casado reclamó silencio sobre la crisis, y limitar la exposición pública. Pero Ayuso volvió ayer a tener su espacio, con motivo de una entrevista en TVE, en la que defendió que «tener criterio propio no es ser desleal».

Sus mensajes caen bien en la opinión pública, y refuerzan su liderazgo ante la ciudadanía al resaltar, simplificando en el plano comunicativo, el perfil de mujer valiente que se enfrenta al presidente del Gobierno o a una dirección de hombres, de su partido, que parece que a ella quiere cortarle las alas que no corta a otros presidentes autonómicos, que son hombres. La metáfora juega a su favor, sin duda.

La presidenta no quiso darse por aludida por las declaraciones que en la víspera había hecho el líder nacional en la clausura del Congreso del PP de Andalucía. «En realidad nadie va contra nadie, pero todo se malinterpreta». También avaló las declaraciones de Casado sobre la necesidad de unidad y de ir en equipo, «yo entiendo que cada uno tiene una responsabilidad, pero si cada uno va por libre, aquí no hay una orqueste que suene». La «orquesta» fue, asimismo, la palabra elegida por el alcalde de Madrid para referirse a esa necesidad de preservar la unidad y centrarse en la oposición al Gobierno de Sánchez y en la gestión de Gobierno.

Pero Ayuso también insistió en su exigencia de que se convoque ya el congreso regional. Estos dos meses se han hecho «eternos», y prolongarlos otros ocho meses más «desgasta, erosiona, crea más guerra interna y malentendidos».

Dijo estar dispuesta a hablar de fechas o calendarios con la dirección nacional, y recordó que el secretario general dijo en su día que la apoyaría.