El gesto hipócrita de los presos de ETA: lo que quieren es la amnistía, que les lleven al País Vasco y les dejen en libertad

Se niegan a aceptar el relato de “vencedores y vencidos (ellos) y acusan de “vengadores” a las víctimas

Un grupo de individuos muestra su apoyo a los presos de ETA frente a la cárcel de Martutene, EFE/Juan Herrero
Un grupo de individuos muestra su apoyo a los presos de ETA frente a la cárcel de Martutene, EFE/Juan Herrero FOTO: Juan Herrero EFE

El comunicado “buenista”, anticipado ayer por el colectivo de presos terroristas de ETA (el EPPK) deja pocas dudas de cuáles son sus objetivos finales: “sin descanso hasta ganar. ¡Presos y refugiados vascos a casa! ¡Amnistía! ¡Independencia!”. Más de lo mismo, con lo que se demuestra que la suspensión de los “ongi etorris” es un movimiento puramente estratégico.

Para no incidir en el texto ya conocido, resultan interesantes otros párrafos del comunicado:

“Este año se han cumplido diez años desde que se abandonó definitivamente la lucha armada. Pero quienes quieren impedir la paz y eternizar la imposición han buscado bloquear y sabotear cada paso adelante desde entonces, buscando la venganza y con voluntad de imponer un relato falaz que distorsione el conflicto. Alimentando el relato de vencedores y vencidos”.

Llama la atención la insistencia de los terroristas en cambiar la historia y construir su propio relato de lo que ocurrió. Los que no se prestan a ello, son sujetos vengativos y ellos, que asesinaron a 854 personas, unas víctimas del destino.

Demuestran que les cuenta dar el paso que dan, obligados por Sortu, el partido de Otegui; “aun aceptando que la persona presa que sale a la calle tras largos años y condiciones durísimas en prisión tiene derecho a recibir el abrazo de sus allegados...”. ¿y las víctimas que causaron, a los que sólo les quedó el abrazo a los féretros?.

Por supuesto, que la decisión de suspender de los recibimientos “es una aportación individual y colectiva que los presos políticos vascos hacemos a la convivencia, a la paz y al reconocimiento no sólo de nuestro sufrimiento y el de nuestros familiares, sino del sufrimiento de los demás. Los pasos dados estos últimos años han tenido un horizonte claro en el camino de superar el ciclo anterior (…) vamos a abrir nuevas oportunidades y caminos en el proceso de liberación de Euskal Herria. Hasta conseguir la paz y la libertad y ponerlas en el mismo nivel”.