Carta abierta de un policía a Marlaska: “Usted solo será aquel que nos vendió siempre que pudo”

Samuel Vázquez, un agente veterano, califica al exmagistrado como “el peor ministro del Interior de la democracia” y un personaje “ya amortizado”

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska FOTO: EUROPA PRESS/J. Hellín. POOL Europa Press
“Ya queda poco Sr. ministro, algo más de año y medio para que las luces se apaguen.
La pomposidad, los coches oficiales, las cenas de postín, los premios, las fotos oficiales, los agasajos… toda la arrogancia del poder se termina en un abrir y cerrar de ojos, da igual que ganen o pierdan las siguientes elecciones porque es usted un personaje amortizado, no le echan ahora por el coste político que eso tendría, nada más.
Han utilizado su imagen de juez valiente y usted mismo se ha ofrecido voluntario a escupir sobre ella.
Cuando llegue ese día, yo seguiré vistiendo uniforme y usted sólo será otro ex político más, el peor ministro del Interior de la democracia, aquel que nos vendió siempre que pudo, aquel que no dedicó un solo día de su mandato a proteger ciudadanos, y puso todo su empeño desde el primer día en proteger el discurso del gobierno”.

Así comienza la misiva que Samuel Vázquez, un veterano policía nacional y presidente de la asociación “Una Policía para el siglo XXI”, dirige al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. Su voz es la de cientos, quizá miles de agentes que se sienten ninguneados, atacados y agraviados por las actuaciones y las palabras del que en su día fue considerado “juez estrella” por su lucha contra ETA. Poco o nada queda de aquel magistrado que perseguía sin descanso los crímenes etarras y hoy se sienta a negociar con Bildu.

“Sí, con Bildu, el partido cuyo líder decía en una rueda de prensa hace unos días: «todavía tenemos 200 presos en las cárceles», y esos presos, indigno ministro, son los que ponían bombas en los patios de los cuarteles a la hora en la que sabían que ya había acabado el cole y los niños estarían jugando, haciendo que varios de sus pequeños cuerpos volaran por los aires”, destaca Samuel en su carta.

Y si bien Marlaska tiene muchos frentes abiertos, la polémica modificación de la Ley de Seguridad Ciudadana ha sido la gota que ha colmado el vaso de su paciencia. El pasado 27 de noviembre, miles de policías se manifestaron para protestar por lo que consideran una “humillación” para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Por primera vez en su historia, todos los sindicatos policiales y asociaciones de la Guardia Civil se manifestaron juntos, al unísono, contra una reforma que, a su juicio, sólo beneficia al delincuente. Lejos de tomar nota de las reivindicaciones de los agentes, el ministro se limitó a decir que la “derecha y la ultraderecha” manipulan a los policías.

Denuncian que esta polémica reforma les “deja vendidos”, ya que supone un grave riesgo para la integridad física de los agentes y de sus familias, vulnera completamente su derecho a la intimidad, así como el derecho a preservar su imagen y su identidad como policías y crea un problema de inseguridad jurídica sin precedentes. Y todo ello para contentar a los socios de Gobierno de Pedro Sánchez y rebajar tensiones de cara a la negociación de los Presupuestos. De este modo, el Ejecutivo y su ministro, Fernando Grande-Marlaska, les daban una vez más la espalda.

“Cuando todo acabe, Sr. Ministro, se preguntará usted todas las noches antes de acostarse si mereció la pena tener que negociar a diario la ética para mantener su sillón, y dilapidar una imagen forjada durante años de trabajo, por cuatro años del glamour del poder, anestesiado bajo su influjo.
Ya le adelanto yo la respuesta: no, no habrá merecido la pena pasar a la historia como pasará usted, sólo por sucumbir a la atracción de sentarse en la silla de Frank Underwood y dar dos golpes con los nudillos en la mesa.
Ha llegado usted a un nivel tan bajo de interlocución, que ante la mentada manifestación convocada por organizaciones policiales contra la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, y a la que se unieron partidos en la oposición como sucede siempre (también cuando ustedes estaban en la oposición y se pusieron detrás de nuestras pancartas durante el gobierno de Rajoy), su única y mediocre respuesta ha sido repetir de manera goebbeliana: “derecha y ultraderecha”. Si se junta usted con los Pablos Iglesias de turno, acaba indefectiblemente descendiendo a su nivel Sr. Ministro.
Si mantiene durante años la mentira de que el derecho de manifestación estaba amenazado en un país en el que se producen miles de manifestaciones al año (sólo en Madrid más de 3000), acabara confundiendo el derecho fundamental a manifestarse con la estupidez de creer que ese derecho te deja libertad para pisotear con violencia los derechos de los que no se manifiestan. Si compra usted el mantra de que son los antidisturbios los que generan la violencia, a pesar de que estos sólo cargan en el 1% de las manifestaciones, siempre con los mismos, acabará usted aplaudiendo una modificación legal que vigila más a los que mantienen el orden que a aquellos que llevan años queriendo imponer su ideario a través del caos.
Pero da igual cuán grande sea su aparato propagandístico y el control que ejerzan sobre gran parte del cuarto poder. Los policías sabemos que bajo su gobierno se han batido records de utilización de una ley de seguridad ciudadana, al igual que nunca antes se habían realizado tantas devoluciones en caliente, aunque ahora, por fin , las llame usted por su nombre: rechazos en frontera, avalados por todos los órganos judiciales europeos.

En esta carta abierta a Marlaska, el presidente de “Una Policía para el Siglo XXI” deja claro que solicitaron reunirse con el ministro para explicarle los principales problemas que plantea esta polémica reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, así como otras cuestiones que afectan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero el titular de Interior alegó “problemas de agenda” y declinó el ofrecimiento.

Pero el ministro ha aprendido a manejar sus tiempos y los medios. “No le puedo negar, eso sí, su maquiavélico triunfo a la hora de manejar la propaganda y conseguir convencer a medio país de que la delincuencia baja porque bajan los hurtos, mientras las agresiones sexuales y los asaltos violentos se disparan. También a la hora de colocar en la diana a miles de agentes para focalizar la ira de la gente”, señala contundente Samuel.

Y termina su carta del mismo modo que la empezó, directo y sin condescendencia alguna.” Nosotros, los policías, sabemos quiénes somos, ¿sabe usted en lo que se ha convertido? Recuerde siempre que todavía existen personas que nos guiamos en la vida por una máxima que usted decidió enterrar a cambio de poder: La ética no se negocia”.

► Carta íntegra de Samuel Vázquez al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.