Casado «golpea» a Calviño en la UE

El PP extiende el choque con Moncloa a Bruselas. Dirigirá una carta contra ella. No apoyarán su candidatura al órgano asesor del FMI. «Es la única pieza que une a Sánchez con Europa»

El PP extiende el choque con Moncloa a Bruselas. Dirigirá una carta contra ella. No apoyarán su candidatura al órgano asesor del FMI. «Es la única pieza que une a Sánchez con Europa».
El PP extiende el choque con Moncloa a Bruselas. Dirigirá una carta contra ella. No apoyarán su candidatura al órgano asesor del FMI. «Es la única pieza que une a Sánchez con Europa». FOTO: David Zorrakino Europa Press

El drástico choque del PP con el Gobierno llegará también a la Unión Europea en pleno proceso de tramitación de los fondos para la recuperación. Es un momento de máxima sensibilidad porque el Gobierno de Sánchez se enfrenta ahora al reto de presentar antes de que termine el año su reforma laboral, comprometida con Bruselas en el marco de la negociación del calendario de entrega de los fondos, y en la que el presidente del Gobierno tuvo incluso que forzar «in extremis» la mediación de la vicepresidenta, Nadia Calviño, para facilitar el encaje del resultado del diálogo con los agentes sociales por parte de las autoridades comunitarias.

Calviño será el próximo enganche para que los populares levanten la voz contra el Ejecutivo de coalición en Bruselas. Ya lo han hecho en el plano judicial, bajo el paraguas del bloqueo del órgano de gobierno de los jueces y la demanda europea de que se revise el sistema de elección de éstos. Y ahora pasarán el ataque en el campo económico.

La percha para lanzar esta ofensiva la encuentran en la crítica que la vicepresidenta dirigió a Pablo Casado esta semana, por el duro tono de la intervención del líder popular en la sesión de control al Gobierno. «Hemos fijado el blanco en Calviño»: así resumen el sentido de la estrategia política en fuentes de la dirección nacional del Partido Popular

Génova ha tomado nota de que Calviño es «lo único que mantiene unido a Pedro Sánchez con Europa». Y embisten con las malas cifras de la realidad económica de España como colchón: «Se ha vestido de moderada, pero el episodio con Casado ha demostrado su verdadera naturaleza, una radical, frentista, en un Gobierno de radicales».

La campaña no se quedará en los reproches y la dura dialéctica. El PP ha decidido dirigirse formalmente a Bruselas para que «conozcan el comportamiento de la vicepresidenta primera». «Vamos a advertir a Bruselas de sus actuaciones en España».

Además de la misiva que anuncian contra la principal embajadora de Sánchez en la UE, las fuentes consultadas adelantan que no apoyarán su candidatura a presidir el principal órgano asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Comité Monetario y Financiero Internacional, un puesto compatible con la vicepresidenta económica y su labor al frente del ministerio.

El equipo de Casado también comunicará su oposición a Calviño –«porque con la actitud que está teniendo no creemos que sea la persona idónea»– al Partido Popular Europeo.

Estos dardos de los populares apuntan contra la principal base de flotación del Gobierno de Sánchez. Bruselas asegura que fiscaliza las políticas de los Gobiernos de la Unión, y que no entra en juzgar su color, pero las siglas moradas dentro del Gobierno de España levantan, evidentemente, suspicacias en los organismos europeos, y Calviño es el mejor canal que tiene Sánchez para suavizar esos recelos y actuar como garantía de que se cumplen las normas emanadas de Bruselas frente a las políticas populistas de los socios de coalición.

El PP sabe que la vicepresidenta cuenta con el respeto del resto de sus colegas al haber ocupado la dirección general de presupuestos de la Unión, y en esta nueva fase de la oposición, animados por la corrección de todas las previsiones económicas del Gobierno, pretende morder en la «pieza» más valiosa de Sánchez para ganarse la confianza de Bruselas.

Así, el argumentario del PP va a empezar a incluir el lema de que «Nadia Calviño está empezando a desempeñar el papel de Solbes». Una manera de dinamitar su credibilidad desde el punto de vista de su rigor fiscal y presupuestario. «Ella habla de crecimiento robusto igual que hablaba Pedro Solbes, ya habla de la fortaleza de la economía, igual que hablaba Pedro Solbes, y, sin embargo, la realidad es que somos los últimos en recuperación económica de toda la UE, y esto es, sin duda, algo por lo que va a tener que responder».

Génova no se queda, por tanto, en el incidente con Casado, aunque subraye que el hecho de que la vicepresidenta primera increpe a Casado «es algo que no haría ni Yolanda Díaz».

¿Ir contra la vicepresidenta, y poner en duda su solvencia en Bruselas, no puede perjudicar los intereses de España y la propia imagen de España en un momento tan delicado como éste? El PP responde que «insultar a alguien en un acto oficial es lo que da mala imagen de España; insultar al líder de la oposición en un acto oficial, en presencia del Rey Felipe VI, es lo que realmente da mala imagen de España».

Es evidente que la dirección popular se siente aún más fuerte después de que el Banco de España haya retrasado, en la última actualización de sus previsiones sobre la economía española, hasta principios del año 2023 la recuperación del Producto Interior Bruto (PIB). También ha anticipado que España tardará al menos cinco años en cerrar la brecha de crecimiento abierta por la pandemia porque encara una recuperación mucho más lenta de lo previsto.

De hecho, el Banco de España ha terminado por tumbar las previsiones económicas del Gobierno y el Partido Popular entiende que las cifras del organismo supervisor le sirven también de carta de presentación de su ofensiva contra la vicepresidenta en el marco comunitario.

El escrito, con el que dicen que advertirán a Bruselas de las actuaciones de la vicepresidenta Calviño, está ya en fase de redacción.