Javier Huete y Mª Ángeles Sánchez, favoritos para ser “número dos” de Delgado

La Fiscal General elige el martes al nuevo Teniente Fiscal del Tribunal Supremo. Entre los candidatos también optan dos fiscales del “procés” y el fiscal jefe Antidroga

La Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, conversa con la ministra de Justicia, Pilar Llop
La Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, conversa con la ministra de Justicia, Pilar Llop FOTO: Eduardo Parra Europa Press

La Fiscal General del Estado, Dolores Delgado, ya tiene sobre la mesa todos los candidatos que se han presentado a la plaza de Teniente Fiscal del Tribunal Supremo, la más alta de la carrera que no designa el Gobierno. Entre los aspirantes a sustituir al recientemente fallecido Juan Ignacio Campos están dos fiscales del “procés”, Consuelo Madrigal y Javier Zaragoza, así como el jefe de la Fiscalía Especial Antidroga, José Ramón Noreña. Sin embargo, las fuentes del Ministerio Público consultadas indican que los dos que parten en la línea de favoritos son dos fiscales de Sala del alto tribunal: José Javier Huete y Mª Ángeles Sánchez Conde. El Consejo Fiscal para determinar el nombre está convocado para el próximo martes 11 de enero.

Los perfiles de ambos candidatos son diferentes, según estas fuentes, aunque ambos de una larga trayectoria profesional. Sánchez Conde es miembro de la Unión Profesional de Fiscales (UPF) -asociación a la que también pertenece Dolores Delgado- y obtuvo su primer destino en Cádiz en 1982. Ha pasado por las Fiscalías de Barcelona, León, Bilbao y en 1990 aterrizó en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid donde dos años más tarde fue nombrada Fiscal Jefa. Pero una gran parte de su trayectoria profesional la ha pasado en el Tribunal Constitucional y, fue allí, donde ascendió a Fiscal de Sala (requisito indispensable para optar a esta plaza).

Sánchez Conde ya sonó en su momento, cuando Delgado llegó al cargo y su segundo a bordo entonces, Luis Navajas, tenía que jubilarse. Se decía que la Fiscal General quería otra figura femenina a su lado en aras de apoyar la integración de mujeres en la cúpula de la carrera. Pero a no pocos sorprendió que el elegido fuera otro, Juan Ignacio Campos, un fiscal serio, trabajador y discreto, según sus compañeros que se desenvolvieron en halagos tras su fallecimiento el pasado 15 de diciembre. Por eso, otra parte de los consultados apuntan a que la decisión podría virarse ahora también hacia José Javier Huete que tiene un perfil similar.

Lejos de las asociaciones, Huete ingresó en la carrera en 1981 en Bilbao y desde 1997 fue designado en el Tribunal Supremo. Cumple sobradamente el requisito de tener al menos tres años de antigüedad como fiscal de Sala (la más alta en el escalafón de la carrera) y ha pasado por distintos puestos de responsabilidad. Así en marzo de 2015 fue Fiscal de Sala Coordinador de Menores de la Fiscalía, desde 2012 dirige el boletín de jurisprudencia de la Fiscalía General del Estado y desde 2018 preside la Comisión de Selección para el acceso a la carrera judicial y fiscal. En 2020 la propia Delgado lo devolvió a la Sala Penal del Tribunal Supremo. “No le sería alguien molesto para ella. Es muy educado, un hombre pausado, tranquilo y que no le va a hacer oposición”, aclaran estas fuentes.

Dos fiscales del procés

No obstante, todos los consultados remarcan la validez de todos los candidatos “de mucho peso”. “Cualquiera de ellos podría ser Teniente y, además, lo haría muy bien”, indican. En la lista también están dos de los azotes de los políticos del “procés”, Javier Zaragoza y Consuelo Madrigal, como ha informado ‘Okdiario’.

Entre los méritos de Madrigal, además, está también el de haber sido Fiscal General del Estado entre 2014 y 2016 con el Gobierno de Mariano Rajoy, siendo la primera mujer en ocupar este cargo. Ingresó en la carrera fiscal en 1980, pasando primero por Tenerife y luego por Palencia y Madrid. En su dilatada trayectoria ha pasado por puestos de toda índole como la Fiscalía del Tribunal de Cuentas (1990-1993), la Secretaría Técnica de la Fiscalía General del Estado (1994-1995) o la jefatura de la Fiscalía de Menores (2008-2014).

Madrigal nunca ha estado relacionada con asociaciones hasta que, recientemente, se afilió a la Asociación de Fiscales (AF) que lleva algunos meses pidiendo la dimisión de Delgado a raíz del polvorín desatado por el “caso Stampa”. Su actuación el juicio del “procés” ha sido alabada por muchos compañeros por haber sostenido la acusación de delito de rebelión en contra de la Abogacía del Estado.

Unos halagos que también se extienden al fiscal Zaragoza que fue jefe de la actual Fiscal General del Estado durante muchos años en la Audiencia Nacional. Su trayectoria ha estado muy ligada a la persecución del tráfico de drogas y es uno de los artífices de la “Operación Nécora” que fue de las pioneras en luchar contra el recién instaurado narcotráfico en las costas gallegas. Fue Teniente Fiscal de San Sebastián en los años más duros del terrorismo (entre 1981 y 1987), así como Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional durante 11 años con el fin de ETA. Intervino en el juicio por los atentados del 11-M, en el asesinato del expresidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente; el del dirigente socialista vasco Fernando Múgica; y ha llevado la cooperación judicial antiterrorista con Francia y Marruecos a su máximo nivel.

Durante 35 años, ha desempeñado funciones de Jefatura y, actualmente, es el número 1 del escalafón. Desde 2017 es fiscal de Sala de la Fiscalía del Tribunal Supremo donde ha llevado asuntos como el caso Ausbanc, la pieza de Fitur del caso “Gürtel”, o el caso de corrupción de Álava relacionado con el PNV.

Y, para completar la lista, otro relacionado con la lucha contra el narcotráfico: el actual fiscal Jefe Antidroga José Ramón Noreña. Ingresó en la carrera fiscal en 1977 y ha pasado por las Fiscalías de Tarragona y Sevilla. Entre 1993 y 2006 formó parte de los fiscales del Tribunal Constitucional y, desde esa última fecha, es la cabeza de la Fiscalía especial que lucha contra el narcotráfico.

Los miembros del Consejo Fiscal tienen ahora que negociar sus posturas para decidir el voto, pero la batuta la tiene la Delgado porque la votación no es vinculante. Será ella quien tome la decisión final que determine su “número dos” los años que aún le quedan de mandato mientras el Gobierno actual la mantenga en el cargo.