La mayoría de Sánchez se diluye por Canarias

La coalición abre el debate de sustituir a Alberto Rodríguez (Podemos) y Nueva Canarias se quedará sin representación, porque Pedro Quevedo deberá ceder su escaño a Coalición Canaria en julio

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con la diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo (i), en el Congreso
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habla con la diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo (i), en el Congreso FOTO: J.J. Guillén EFE

La aritmética del Gobierno en el Congreso de los Diputados es volátil. Los endiablados equilibrios que Pedro Sánchez tiene que hacer cada vez que necesita articular una mayoría volvieron a mostrar la profunda fragilidad del Ejecutivo en la convalidación de la reforma laboral, que salió delante de rebote, por el voto erróneo de un diputado del PP. El bloque de la investidura, que según sostienen en el Gobierno «no existía» para avalar el nuevo marco laboral, se rompió porque ERC, PNV y Bildu abandonaron al Gobierno de coalición en el Rubicón de la legislatura. En el momento decisivo.

El presidente, junto con su estratega de cabecera Félix Bolaños, intentó una mayoría alternativa que se demostró una entelequia una vez se consumó el engaño de los diputados de Unión del Pueblo Navarro. Las veleidades negociadoras de Bolaños han llevado al PSOE a una delicada posición tras la moción de censura en Murcia y, ahora, tras el fracaso de una negociación que se salvó por los pelos. En el Gabinete expresaban hasta momentos antes de la votación el «vértigo» que les producía tener que depender de UPN, un socio nada habitual y –ahora se ha demostrado– nada fiable.

La mayoría alternativa se antoja demasiado arriesgada y, además, se sustenta en un partido que tiene pocas –o nulas– posibilidades de continuar en la próxima legislatura, como es Ciudadanos. En todo caso, en Moncloa asumen que cualquier suma alternativa pasa necesariamente por el PNV, que es «el clavo del abanico» de la aritmética gubernamental. Los nacionalistas son imprescindibles para cualquier mayoría que se quiera explorar a izquierda –con ERC y Bildu– o derecha –con Ciudadanos y PDeCAT–. Este segundo frente no se descarta, a pesar del traumático pleno del jueves, para impulsar medidas económicas que serán necesarias para seguir apuntalando la entrega de fondos europeos.

El problema que tiene el Gobierno es que, a dos años de acabar el mandato, su precaria mayoría se diluye día a día y, especialmente, por el frente canario. Estrictamente hablando, la coalición cuenta con un escaño menos (154) desde el 22 de diciembre cuando se le retiró el acta a Alberto Rodríguez tras ser la sentencia del Supremo que le inhabilitó 45 días para ejercer el sufragio pasivo. Como señal de protesta, a una decisión que se ha recurrido, Podemos no ha querido sustituirle, impidiendo que corra la lista. Sin embargo, el debate sobre su sustitución se abre paso ahora y en la coalición ya advierten de que «no pueden permitirse un escaño menos», dado lo ajustado de la aritmética.

De la mayoría de la investidura de Sánchez solamente se mantuvieron junto al Ejecutivo los diputados de Más Madrid (2), Compromís (2), Teruel Existe (1) y Nueva Canarias (1), el partido de Pedro Quevedo, que normalmente se suma a las propuestas del Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, los días de Quevedo en el Congreso de los Diputados están contados. En las elecciones de abril de 2019, Nueva Canarias perdió su escaño por la circunscripción de Las Palmas de Gran Canaria porque Ciudadanos se lo arrebató. Los nacionalistas obtuvieron 36.225 totalmente insuficientes para revalidar su acta de diputado. Coalición Canaria se situó 1.372 votos por detrás de Nueva Canarias y, por tanto, también se quedó sin escaño en Las Palmas, aunque por Tenerife volvió a repetir la incombustible Ana Oramas.

Acuerdo entre Nueva Canarias y Coalición Canaria

La repetición electoral propició un acuerdo entre Nueva Canarias y Coalición Canaria. Objetivo recuperar el escaño perdido. La caída en picado de Ciudadanos ayudó en este propósito y ambos partidos nacionalistas concurrieron en coalición. El número uno de la lista fue Pedro Quevedo y en segundo lugar figuraba la líder de Coalición Canaria, María Fernández. Quevedo mantendría el acta durante dos años y medio, y entonces sería reemplazado por Fernández. La fecha prevista: julio 2022. «Votar a Coalición Canaria es la única garantía de que se atienda a Canarias en Madrid, la única garantía de que Canarias tenga futuro», es la carta de presentación de la que será la nueva diputada en el Congreso y actual vicesecretaria Insular Coalición Canaria en Gran Canaria, si no se frustra el relevo acordado en las elecciones del 10-N.

Hasta ahora, Coalición Canaria ha cumplido con los compromisos que fijó con Nueva Canarias tras las municipales. Coalición Canaria asumió las alcaldías de Telde y Santa Lucía de Tirajana y en mayo de 2021, cumpliendo los acuerdos electorales, dio el bastón de la alcaldía a los representantes de Nueva Canarias. Ahora, Coalición Canaria espera que Pedro Quevedo cumpla con su compromiso electoral, aunque la presión del PSOE para que no lo haga va en aumento porque Quevedo es un aliado «habitual», mientras que Coalición Canaria –más a la derecha– se muestra más díscola con el Gobierno y no suele sumarse a su mayoría. De hecho, la reforma laboral ha sido la primera vez que Ana Oramas ha dado respaldo a una propuesta de Pedro Sánchez, lo que hace prever que María Fernández seguirá sus pasos.

En el PSOE se han disparado todas las alarmas por el epicentro canario. Alberto Rodríguez sigue dejando vacante su escaño y ahora Pedro Quevedo abandonará el hemiciclo. Tal y como están las cosas no son buenas noticias para Sánchez porque en la frágil aritmética parlamentaria todo se puede jugar a un diputado.