Mateu, cuyo padre y hermano fueron asesinados por ETA, pregunta el miércoles a Marlaska por los pactos con el entorno de la banda

“Pretenden convertirnos en una canica camino del hoyo del olvido y la humillación”, declara a LA RAZÓN

Jaime Mateu, cuyo padre y hermano fjueron asesinados por ETA
Jaime Mateu, cuyo padre y hermano fjueron asesinados por ETA FOTO: jmz ma

El diputado Jaime Mateu Istúriz, representante del Partido Popular por Burgos, formulará una pregunta al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, el próximo miércoles en el Congreso de los Diputados, sobre los conversaciones y acuerdos de su departamento con el entorno proetarra para conseguir beneficios y libertades para los reclusos terroristas.

Según ha informado a LA RAZÓN el propio Mateu, también requerirá al ministro información sobre la existencia de un anteproyecto para rebajar a los presos de ETA los años que hayan cumplido en cárceles de Francia.

Se muestra indignado tras conocer el contenido el informe de la Guardia Civil sobre los contactos entre el entorno de los presos terroristas e Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, con el fin de obtener beneficios penitenciarios para los reclusos terroristas, entre los que están Henri Parot, el que asesinó a su padre.

Uno de los representantes proetarras en esas conversaciones es José Antonio López, “Kubati”, señalado por el atentado en el que murió su hermano Ignacio, entonces teniente del GAR de la Guardia Civil, aunque en el juicio no se le pudo demostrar su participación, pese a existir una huella en uno de los tubos desde los que se lanzaron las granadas contra el cuartel de la Benemérita en Arechavaleta (Guipúzcoa).

José Francisco Mateu Cánovas, magistrado del Tribunal Supremo, padre de Jaime, fue asesinado 16 de noviembre de 1978, cuando cruzaba el portal de su casa, en la calle Claudio Coello de Madrid, para ir a trabajar. Los terroristas, entre los que estaban Paror y el resto del “comando Argala” o “francés”, le dispararon una decena de tiros en la cabeza.

Su hijo Ignacio, que se encontraba en el Ejército, pidió gracia especial al Rey para integrarse en la Guardia Civil y, nada más serle concedida, solicitó destino en el País Vasco y quedó encuadrado en el GAR, unidad de élite de la Benemérita.

Había concluido su tiempo de destino y, cuando se disponía a abandonar el cuartel de Inchaurrondo, donde estaba acantonada su unidad, se enteró que ETA había atentado contra varios acuartelamientos de la Benemérita. Pidió permiso al entonces teniente coronel Rodríguez Galindo, se vistió de nuevo el uniforme del GAR y acudió al cuartel de Arechavaleta en funciones de aseguramiento.

Era el 26 de julio de 1986. Mientras inspeccionaba los alrededores, para descubrir el lugar desde el que habían sido lanzadas las granadas, pisó el sedal de una bomba trampa, que acabó con su vida y otro agente del GAR, Adrián González Revilla.

El sanguinario Henri Parot fue condenado por el asesinato de José Francisco Mateu. Pero el de su hermano sigue todavía impune. Tras años de lucha, y con las pruebas de la Guardia Civil, su familia logró sentar Kubati en el banquillo de la Audiencia Nacional. Fue absuelto, pero la sentencia ha sido recurrida ante el Tribunal Supremo.

Como ha señalado Jaime Mateu a este periódico van a seguir luchando porque este Gobierno y el mundo de ETA pretenden convertirnos a las víctimas en una canica que va camino del hoyo del “gua” del olvido y la humillación.