La derecha se impone frente al colapso de la izquierda

El resultado tras las elecciones del domingo fija la mayor distancia entre bloques

FOTO: La Razón (Custom Credit)

La Comunidad Autónoma de Castilla y León celebró este domingo sus elecciones regionales número trece. Salvo en las primeras, del año 1983, han sido todas ganadas por las derechas, con porcentajes suficientes como para garantizar treinta y cinco años de gobiernos populares desde 1987 hasta la actualidad.

En esta etapa de autonomismo, las derechas han tenido en la región una media del 50,8% de los votos y las izquierdas, el 40,1%. Las primeras han obtenido sus mejores resultados desde 1987 en las dos últimas elecciones regionales con el 52,5% y 53,5%, respectivamente. El diferencial entre izquierdas y derechas fue el 13-F de 18,3 puntos, el mayor de todas las elecciones en la región, incluso superior al de 2011, fecha del colapso generalizado de la izquierda española en las elecciones municipales, autonómicas y generales celebradas ese año, que supuso el fin de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero y otorgó la mayoría absoluta a Mariano Rajoy.

Las izquierdas de Castilla y León sufrieron su mayor derrota en esas elecciones de 2011, con un 34,5% del voto. Se recuperaron en 2015 al llegar al 43,3%, su mejor resultado desde 1983, para caer en dos sucesivas convocatorias; 42,6% en 2019 y 35,2% en 2022. En esta última regresa a su pozo de 2011.

Hay paralelismos incontestables entre lo que ha sucedido en Castilla y León y el conjunto de España. En ambos casos el 2011 es el año de referencia del final de un ciclo político nacional dominado por el PSOE desde 2004. La izquierda registra en las elecciones autonómicas de mayo de 2011 en Castilla y León su peor resultado histórico. A nivel nacional las izquierdas reciben su mayor castigo de la democracia en las elecciones de noviembre de este mismo año, con el 35,7% de los votos, mientras que el PP obtiene la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.

Las izquierdas se recuperarán parcialmente en las elecciones generales de 2015 para seguidamente ir languideciendo a lo largo de 2016 y las dos elecciones generales de 2019, hasta caer en los sondeos de 2022 al 39,5%. En Castilla y León el voto autonómico de izquierdas también ha seguido esa tendencia. Caída histórica en 2011 con el 34,5%. Rebote en 2015 y descenso en 2019 y nuevo bajón el 13-F hasta el 35,2%.

El Gobierno de Pedro Sánchez, formado en la práctica ya por tres partidos –PSOE, Podemos e Izquierda Unida–, sigue su hoja de ruta de desgaste. En las elecciones autonómicas de julio de 2020, el PSOE quedó como tercer partido en las comunidades de Galicia y País Vasco, superado en la primera por PP y BNG y en la segunda por PNV y EH Bildu. En mayo de 2021 asistimos a las elecciones de la Comunidad de Madrid, donde el PSOE es superado por el PP y Más Madrid y queda también relegado al tercer puesto. Los socialistas madrileños perdieron el 31% de sus votos, 274.028 exactamente.

Ahora, nueve meses más tarde, el PSOE cosecha en Castilla y León su cuarta derrota electoral continuada con Sánchez como presidente de este gobierno. Aquí las pérdidas son del 24,2% del voto y 115.621 votos. Todas estas señales deberían alertar al PSOE de que precisa un cambio de rumbo, pues de lo contrario va a estrellarse irremediablemente en las elecciones andaluzas de este año y en las generales del próximo. Desde 2011, con Alfredo Pérez Rubalcaba de candidato y con el 28,8% de los votos, el PSOE no ha logrado mejorar esa marca en los últimos cuatro comicios generales. El remedio ha sido peor que la enfermedad. Se buscaba un giro a la izquierda tras el caos del 2011, y los datos confirman que la radicalización del PSOE y su acercamiento a independentistas y a EH Bildu no ha sido la respuesta correcta.

En la encuesta de NC Report para LA RAZÓN del pasado 30 de enero, el PSOE caía al 25,3% del voto. Perdía en total 975.042 votantes. En su conjunto la izquierda pasaba de sumar el 43,3% de las generales de 2019 al 39,5%. Mientras que las derechas subían del 43,1% al 47,4%. En cuanto a escaños, el bloque de la izquierda veía reducida su representación parlamentaria de 158 a 130 escaños. Por el contrario, las derechas pasaban de 153 a 181 escaños, alcanzando por primera vez desde 2011 la mayoría absoluta.

El resultado de Castilla y León, así como el de la Comunidad de Madrid, confirman el cambio de ciclo político anticipado. Zapatero aguantó dos legislaturas, pero Sánchez no dispone del mismo apoyo y se está quemando antes de lo previsto, ya que desde la formación del gobierno en enero de 2020 tan solo transcurrieron dieciséis meses hasta la cita con las urnas que tuvo lugar el 4 de mayo de 2021 en la Comunidad de Madrid.

Y ahora Castilla y León lo confirma. Tanto los datos de los sondeos nacionales como los resultados autonómicos de las últimas elecciones nos devuelven al escenario de 2011, en el que en las elecciones locales y municipales de mayo y posteriormente en las generales de noviembre, el PSOE fue barrido literalmente por el Partido Popular.