Feijóo «tomará» el PP con un pacto de reconstrucción

El acuerdo de coalición en el gobierno de Castilla y León puede ser firmado hoy si Vox no tensa la cuerda en el número de cargos

El precandidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, ayer en la sede de Génova
El precandidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, ayer en la sede de Génova FOTO: David Fernández EFE

Alberto Núñez Feijóo hizo ayer una exhibición de fuerza interna al formalizar su candidatura a la Presidencia Nacional del PP con el apoyo de más de 55.000 avales. Empieza una campaña protocolaria de ronda por todas las sedes territoriales, para ir a un congreso de unidad y en el que su reto está en conseguir rodearse de un equipo que dé imagen de solvencia, sobre todo en el ámbito económico, que es la «piedra» que condicionará el camino de lo que resta de Legislatura.

Del líder gallego esperan que su aterrizaje en la jefatura de la oposición se produzca con «una sólida oferta de pacto de Estado de reconstrucción económica» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que el futuro de España, en un contexto tan complicado como el que deja la guerra de Ucrania, no esté en manos de las veleidades de los socios de coalición, con Podemos a la cabeza.

Feijóo marcará como prioridad de su oposición recuperar este espíritu de reconstrucción, que él fue uno de los primeros que apoyó en los momentos más duros de la pandemia, y que ahora vuelve a tener pleno sentido ante la amenaza de que las devastadoras consecuencias de la crisis de Ucrania se lleven por delante la esperanza puesta en los fondos europeos. De hecho, en el PP, entre las voces que están señaladas por tener una relación más cercana al presidente gallego, apuntan que no hay que pasar por alto que Feijóo también ha apelado en otros momentos duros a la gran coalición, es decir, que «no hay que descartar que vuelva a hacerlo en el futuro inmediato».

Su oposición será «contundente», y ayer ya avanzó que está dispuesto a hablar con el PSOE, pero sin confundir las prioridades, y, a su juicio, para los españoles es más urgente el acuerdo económico y dar respuesta a sus problemas que el pacto para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), al que no se niega. Feijóo abrirá la negociación desde cero para desbloquear el máximo órgano de gobierno de los jueces, pero antes planteará a Sánchez la urgencia de llegar a acuerdos en políticas económicas y sociales que den garantías a los españoles ante el escenario de incertidumbre que deja la crisis de Ucrania y sobre una realidad nacional que ya estaba en el furgón de cola de la UE.

Feijóo planteará a Sánchez un plan para dar seguridad a los inversores, para garantizar la mayor eficiencia de los fondos europeos, que no tienen vigencia indefinida, y para recolocar a España en un cambio de orden internacional en el que tiene que saber aprovechar sus oportunidades, por ejemplo, en el campo energético con el proyecto de interconexión con Francia.

Estas expectativas de diálogo y de fortalecimiento del bipartidismo amenazan con chocar con una estrategia del PSOE que se centre en agitar la bandera de la coalición de gobierno entre PP y Vox en Castilla y León. La respuesta al balón que lanzará Feijóo en su aterrizaje en Génova está en manos del presidente del Gobierno. Fuentes de su entorno apuntan estos días que esa coalición con Vox no será obstáculo para negociar, e incluso para llegar a acuerdos con el principal partido de la oposición, pero es una declaración de intenciones que niega la actitud que escenifican en público los portavoces socialistas.

Si dependiese únicamente del partido de Feijóo, el acuerdo de coalición con Vox se formalizaría hoy mismo, con motivo de la constitución de las Cortes de Castilla y León. Hay consenso programático, y para Vox la discusión está en el reparto de cargos.

El partido de Santiago Abascal sabe que al PP le interesa cerrar cuanto antes esta negociación para alejarla lo más posible del congreso extraordinario y de la elección de Feijóo. Y Vox tiene en su mano forzar la dilatación del acuerdo. Su posición de partida, como ha confirmado estos días en Madrid uno de sus principales portavoces, ha sido exigir la misma cuota en el Gobierno autonómico que tuvo Ciudadanos, aunque no se correponda exactamente con su proporción de escaños. La Presidencia de las Cortes también ha entrado en el paquete de demandas.

Ayer, en la presentación de su candidatura, el presidente de la Xunta centró su mensaje en llamar la atención sobre las consecuencias de la crisis energética en la industria y en las familias. «Todas las rentas medias y bajas de España van a perder 10 puntos de poder adquisitivo. Si el problema del PSOE en estos momentos es pactar el CGPJ tendrá que explicar a los españoles por qué es su prioridad».

También aseguró que su intención es «vociferar» menos que otros partidos en la construcción de una alternativa al Gobierno de coalición.