Politólogo marroquí dice que la integridad territorial, en la que incluye Ceuta y Melilla, es una “línea roja” para su país

Pero subraya que los planteamientos de 2022 no son los de 2021; prima la negociación y las buenas relaciones

Banderas de Marruecos y España en un montaje de Le360
Banderas de Marruecos y España en un montaje de Le360 FOTO: jmz ban

Marruecos no renuncia a su “integridad territorial”, en la que incluye las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como las aguas territoriales con Canarias, pero con un planteamiento de negociación, ajeno a tensiones, según un artículo publica por el prestigioso digital Le360, que goza de excelentes fuentes informativas en el Gobierno del vecino país.

En el artículo, firmado por el politólogo Mustapha Sehimi, se subraya que 2021 fue un año de roces con, entre otros países, Alemania y España, pero que 2022 refleja “una normalización con Berlín y Madrid. “Así es la diplomacia. Pero más allá de estas coyunturas particulares, tal vez haya que retroceder en la dirección de poner en perspectiva las relaciones internacionales de Marruecos”, agrega.

A este respecto, se pregunta: “¿cuáles son las orientaciones estratégicas que marcan la diplomacia? (…) la de la defensa y preservación de los intereses superiores del Reino, las llamadas “líneas rojas”. La integridad territorial es la base, con la independencia y la soberanía como corolarios”, se contesta.

“Este credo es sacrosanto en la política exterior de Marruecos: ayer, con Mohammed V, luego con Hassan II y hoy con Mohammed VI. Este es el territorio nacional, pero también una tierra del Islam, consustancial a las especificaciones de Amir Al Mouminine, Comandante de los Fieles (el Rey). Pero también es sustrato histórico y cultural de la nación marroquí, como Oumma, pero también como comunidad orgánica que asume su destino”.

Y entra en materia: “dicho esto, la integridad territorial es ante todo una cuestión fronteriza. Al norte, se mantiene el estatus de Sebta y Mellila (Ceuta y Melilla), presididas por españoles, reclamadas por Marruecos. Con el vecino ibérico que, en julio de 2002, surgió el problema del islote de Leïla (Perejil), a 8 km de Sebta y a 250 metros de la costa. Finalmente prevaleció un statu quo. En otros lugares, al oeste, en la costa atlántica, muchas tensiones han polarizado la delimitación de las fronteras marroquíes”.

“Marruecos --añade-- se ha preocupado por controlar sus aguas territoriales y su zona económica exclusiva para hacer frente a los objetivos españoles en las áreas de pesca e investigación de hidrocarburos. Así, el arsenal legal se actualizó en el ámbito marítimo en abril de 2020, en base a la nueva normativa. Queda pendiente el trazado de las fronteras marítimas que debe hacerse con Madrid, en lo que a Canarias se refiere. Aquí hay un vacío legal; debía adaptarse a la plena soberanía del Reino, sobre todo su territorio y aguas territoriales. Una actualización, por tanto, de la legislación nacional que se encuadre, como declaró Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, en el marco de la diplomacia marroquí”.

“Con la misma preocupación por la paz, la estabilidad y la seguridad, Marruecos se dedicó a definir y “hacer operativa” una estrategia antiterrorista aclamada y apreciada por su eficacia por las principales potencias. Así, se ha definido e implementado una estrategia global, también multidimensional. También se basó en el desarrollo de un argumento que desmantelaba la propaganda yihadista y la instrumentalización de la religión con fines políticos”, concluye.