Moncloa: «Toca apretar los dientes hasta el día 29»

El Ejecutivo reconoce días «duros» y prepara una puesta de largo del «potente» paquete de medidas para bajar la luz y los combustibles

El Ejecutivo reconoce días «duros» y prepara una puesta de largo del «potente» paquete de medidas para bajar la luz y los combustibles.
El Ejecutivo reconoce días «duros» y prepara una puesta de largo del «potente» paquete de medidas para bajar la luz y los combustibles. FOTO: Platón Ilustración

La tormenta perfecta. El Gobierno afronta los días, en lo estrictamente político, más complejos a los que se ha enfrentado desde que habita La Moncloa. Dejando a un lado la crisis sobrevenida de la Covid-19, que supuso un pico de mortandad sin precedentes en España, la gestión que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha hecho del malestar social generado por las consecuencias de la guerra amenaza, no solo con desestabilizar al Gobierno, sino también al país. Unas consecuencias que se suman y, ciertamente, cronifican las que ya había propiciado la pandemia. En el Gabinete fían toda su estrategia a la respuesta que dé la Unión Europea. Una suerte de escudo económico para paliar los daños colaterales de la política de sanciones impuesta a Rusia y que también repercute en las economías domésticas de los estados europeos, el coste que han asumido para «pararle los pies a Putin».

En el Gobierno reconocen que están viviendo «días duros». «Toca apretar los dientes hasta el 29», asumen, en referencia al Consejo de Ministros de la próxima semana, en el que el Gabinete aprobará un «decreto histórico» con un paquete de medidas «muy potente» para bajar los precios de la luz y los combustibles. La urgencia y las protestas que recorren las calles no han hecho que Sánchez altere el calendario previsto, que pasa por esperar a la respuesta económica que alumbre el Consejo Europeo de hoy y mañana, para «encajarla» en el plan nacional al que se dará luz verde el martes en Moncloa. Sin embargo, el camino se está haciendo tan cuesta arriba que el Ejecutivo sí se ha visto obligado a recalcular algunas de sus previsiones o incluir nuevos hitos. En concreto, se ha adelantado a hoy la reunión prevista con los transportistas para tratar de poner fin a los paros, con el objetivo de apaciguar parte del estallido social. Fuentes socialistas aseguran a este diario que la vocación del Ejecutivo es resolver «hoy mismo» el conflicto y cerrar así uno de los múltiples frentes que se han abierto en los últimos días.

En Moncloa confían en que el paquete de medidas que se aprobará el martes será de tanto calado que permitirá diluir el malestar generado y, con el fin de rentabilizarlo por adelantado, en Moncloa trabajan ya en un acto el lunes, 24 horas antes de que se avale por el Consejo de Ministros, como puesta de largo de las medidas. De manera que se capitalice su anuncio con carácter previo a su aprobación. De este modo, se «acorta» el largo vía crucis que el Ejecutivo está transitando por la falta de concreción en las medidas para paliar los efectos que la guerra está teniendo en los combustibles y la energía. La próxima semana se anticipa, por tanto, intensa para la actividad ejecutiva, porque a las previsiones para lunes y martes hay que sumar la comparecencia de Sánchez en el Congreso para dar cuenta del Consejo Europeo y también de cuestiones de política exterior como el acuerdo con Marruecos. A esta intervención ante la Cámara, el Gobierno llegará con el aval del paquete de medidas aprobado en el Consejo de Ministros y con la respuesta de Bruselas a la crisis energética.

En el Gobierno dotan de máxima trascendencia la cita europea que tendrá lugar hoy y mañana, y que incluso se prevé que pueda extenderse hasta el sábado. La sitúan al nivel de importancia de la que alumbró el acuerdo para los fondos de recuperación tras la pandemia, pues entienden que Europa debe dotar de «herramientas» a los estados para que superen la crisis económica derivada de la guerra en Ucrania. Fuentes gubernamentales siguen manteniendo la necesidad de llegar a un acuerdo, pero no lo plantean como el único escenario. Si todos los estados no están dispuestos a avanzar en la línea de desacoplar el precio del gas del de la electricidad, apuestan por que se dote, a los que sí quieren hacerlo, del marco jurídico para ello. De este modo, países como España y Portugal, que conforman una “isla energética” podrían aplicar topes al precio del gas. Es la fórmula que defiende el Ejecutivo para lograr una rebaja instantánea del recibo de la luz, después de que la comunicación publicada ayer por la Comisión Europea haya confirmado que los Estados miembros podrán introducir límites de precios sobre la energía, aunque dejando la decisión final en manos de los líderes europeos.