El PP andaluz anticipará urnas si hay «efecto Feijóo»

El partido está pendiente de analizar el tirón del relevo en la dirección nacional para decidir la fecha en Andalucía

El presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno
El presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

El PP andaluz está a la espera de testar el impacto del «efecto Feijóo» en la marca nacional y en las siglas autonómicas para decidir si convoca elecciones en junio o deja la disolución de la Cámara andaluza para después del verano. Si los datos del impacto del relevo en la dirección del partido son buenos el PP andaluz convocará a finales de abril los próximos comicios para que tengan lugar antes del verano.

El principal sentido de esta convocatoria electoral, anticipada por pocos meses, sería disponer de Presupuestos para el próximo ejercicio. Este año tuvieron que prorrogar los del 21 por la negativa de Vox a darles su apoyo.

El relevo en la cúpula popular y el Congreso de Sevilla han dado de nuevo aire a la expectativa de que un anticipo electoral sea la opción más segura para afianzar la Junta en un momento de incertidumbre política y económica que complique hacer planes a medio plazo. Esta situación de incertidumbre es también un factor que tienen en cuenta en la organización popular en el debate abierto sobre la fecha de los próximos comicios.

En realidad la Legislatura andaluza está en la práctica terminada. En plazo, las elecciones deberían celebrarse en diciembre, y a la vuelta del verano no habrá actividad parlamentaria. Desde hace meses el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, viene advirtiendo que convocaría a las urnas si veía que la situación de bloqueo impedía desarrollar el programa de gobierno. El buen tiempo, la apertura del verano y del turismo, son, emocionalmente, buenos factores que aconsejan ir a votar en verano, en lugar de esperar al invierno. Pero el PP también ha testado este año en Castilla y León el coste de adelantar unas elecciones sin una justificación que convenza a la opinión pública sobre las razones de esa decisión. La imagen de utilización oportunista de las instituciones tiene un coste, y la decisión tiene que poder explicarse y tiene que ser entendida en la calle.

En estas próximas semanas el PP andaluz analizará cómo ha impactado en el votante los cambios en la cúpula nacional y sus primeras decisiones. Están convencidos de que Feijóo es un valor que suma a su estrategia, que es un valor electoral que incluso debe tener una importante presencia en la campaña electoral dentro del respeto a la autonomía del partido regional.

Las elecciones andaluzas son decisivas, de hecho, para el líder nacional. Representan su primer examen electoral después de haber cogido el testigo del partido con el compromiso implícito de que sería la salvación para evitar nuevos acuerdos de coalición con Vox, como el de Castilla y León. Esto condiciona también la decisión sobre la fecha de los próximos comicios. Moreno se juega su Gobierno; Feijóo, la necesidad de hacer de muro de contención hacia el partido de Santiago Abascal para no caer en ninguna incoherencia con respecto a su posición de siempre.

Antes de llegar a la decisión final sobre la convocatoria electoral el PP medirá también las consecuencias de la primera reunión de Feijóo con el presidente del Gobierno. Será este jueves, y ayer, en una entrevista en Onda Cero, con Carlos Alsina, el líder gallego confirmó su disposición a pactar la renovación sobre el CGPJ siempre que esto forme parte de un acuerdo global en el que tienen que entrar cuestiones de la política económica.Entre ellas, la «mejora» del Real Decreto que contiene el plan de choque para contener los efectos de la inflación. La vigencia de este plan de choque es hasta el 30 de junio, a esperas de que la guerra en Ucrania no obligue a prorrogarlo. Ayer, la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, abrió la puerta a introducir cambios en el plan anticrisis, aunque también proclamó que la política de Estado «se practica y no se predica», en un mensaje al PP.

Las elecciones andaluzas son una primera meta volante para los dos principales partidos de cara a las generales. Con la izquierda de Podemos en pleno proceso de reorganización, sin que esté definida la plataforma de Yolanda Díaz, el PSOE se presentará a estas elecciones prácticamente en solitario, sin que esto le asegure la mayoría necesaria para volver a la Junta. Al contrario, salvo un vuelco en las expectativas de voto, que hoy no entra en ninguna encuesta, la victoria del PSOE podría residir en que Juan Manuel Moreno quede tan en manos de Vox que necesite un acuerdo de coalición. Y ahí el PSOE ya tendría la herramienta necesaria para sostener el discurso de que el PP de Feijóo es el mismo que el de Casado en su dependencia del partido de Santiago Abascal.

Ayer, en la entrevista con Carlos Alsina, el presidente del PP señaló que si Sánchez quiere el apoyo del PP a sus medidas económicas «tendrá que aceptar alguna de nuestras propuestas». También confirmó que su renuncia a la Presidencia de la Xunta será cuestión de semanas para que haya una transición rápida en Galicia. Lo lógico, y con lo que contaba el PP desde el primer momento, es que se incorpore al Senado, pero, respetuoso con los procedimientos, no confirmó esta opción hasta que no siga el curso oficial.