Díaz ignora a Iglesias: «Los liderazgos los decide la gente»

La vicepresidenta confirma que se someterá a primarias si decide convertirse en candidata a presidenta del Gobierno para diciembre de 2023

La vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz
La vicepresidenta segunda y Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz FOTO: Ricardo Rubio Europa Press

Que el exvicepresidente Pablo Iglesias trata de marcar los pasos de su sucesora como líder de Unidas Podemos, no es novedoso. Tampoco lo es, que la vicepresidenta hace oídos sordos de sus palabras. Desde antes incluso de salir de la política, la señaló como candidata a presidenta del Gobierno y fue mandándola mensajes con el fin de que ésta acelerará su futura plataforma y de que en ella estuviese presente Unidas Podemos de manera destacada. Es, precisamente, el deseo de la vicepresidenta de alejarse de la vida orgánica de los partidos una de las posiciones que menos agrada tanto a Iglesias como a su núcleo más cercano y de ahí se han desatado las principales diferencias en el bloque de Unidas Podemos.

De hecho, en los últimos días, el exlíder morado, ante la distancia entre la dirigente gallega y el aparato del partido morado, ha ido mandando mensajes contradictorios con su discurso inicial. Tras haberla encumbrado, ahora recula públicamente. Hace días, Iglesias planteó que quizá se había equivocado al nombrar a Díaz como sucesora y «no dejar en manos» de los partidos la decisión de conformar la candidatura.

Este mismo martes, fue más allá al recalcar que Díaz es ministra y vicepresidenta –en su palabras– «existe»– gracias al «empeño» de Podemos en formar un gobierno de coalición con el PSOE. «Si precisamente nuestro espacio político cuenta con una figura política con una proyección tan espectacular como Yolanda Díaz es porque hubo un núcleo de dirigentes de Podemos que, en un momento determinado dijeron: gobernar, gobernar, gobernar», aseguró.

Toda una declaración de intenciones que no pasó desapercibida por parte de Díaz, quien ayer quiso garantizar que, si finalmente se presenta tras concluir su «proceso de escucha», será refrendada a través de «un proceso de escrutinio democrático» interno porque «los liderazgos, afortunadamente, los decide la gente», zanjó la vicepresidenta dejando claro que ella no será una candidata elegida «a dedo», en referencia al hecho de que Iglesias la impulsara para tal fin, algo que la líder gallega sí que reconoce. «Si doy un paso adelante va a decidir la ciudadanía», repitió en una entrevista en Radio Galega, donde también quiso dejar claro que a ella no la elegía nadie. «A mí no me elige nadie, ya lo dije soy libre, agradezco todos los reconocimientos de todas las personas con las que vengo trabajando pero voy a decidir con absoluta libertad». Las formas son importantes, y la vicepresidenta apuesta por construir una plataforma desde sus inicios y contando con el aval de la ciudadanía. Es decir, alejándose de esa imagen de ser la «elegida» por una persona sin el consenso de la sociedad.

En Podemos mientras, esperan pacientemente a los pasos que de la vicepresidenta para conformar su plataforma. De momento, admiten que no conocen su calendario ni las formas que adoptará el proyecto. Pero el mensaje lanzado ayer por Díaz ofreció esperanza entre los morados, que hasta ahora se veían aislados en sus planes.

Si bien, como ya ha repetido en varias ocasiones la vicepresidenta, los partidos políticos serán secundarios –herramientas en palabras de la dirigente gallega– ahora sí reconoce que tendrán un papel, sobre todo en «la recta final» del proceso y ahí es donde tomarán un papel todas las fuerzas de izquierda, como Unidas Podemos, Compromís o Más País. «Necesitamos de todas las manos, todos los corazones y toda la inteligencia por lo que no voy a tener trabas para contar con todo el mundo», aseguró la vicepresidenta. Un guiño que fue correspondido en Podemos. Hoy acudirán a la presentación de una biografía en su nombre, la plana mayor de Podemos; Irene Montero, Alberto Garzón, Pablo Echenique, Isa Serra, entre otros.