¿Qué provincias de España han perdido población desde el primer censo de 1857?

Nuestro país ha multiplicado por tres la población en los últimos 165 años, pero algunas demarcaciones han perdido habitantes

Reportaje en el pueblo burgalés de Jaramillo Quemado, una de las poblaciones de España con menor censo de población.
Reportaje en el pueblo burgalés de Jaramillo Quemado, una de las poblaciones de España con menor censo de población. FOTO: Alberto R. Roldán La Razón

España ha cambiado mucho en los últimos 165 años. Tanto política como económicamente y socialmente. A nivel político, se ha convertido en una democracia consolidada y ha dejado atrás la inestabilidad marcada por los cambios de régimen; ha dejado atrás una economía de base predominantemente agraria; y, a nivel social y demográfico, también se han producido grandes variaciones. De entrada, se ha multiplicado por tres la población desde que se publicara el primer censo oficial en 1857: se contabilizaron entonces 15.464.360 habitantes; ahora, hay 47.385.107, en 2021 (último dato actualizado).

Junto a este aumento de población, se han producido también grandes variaciones en la composición demográfica de determinados territorios: algunos de ellos, hace centuria y media se encontraban entre los más poblados, y ahora han pasado a estar en la cola. El caso más paradigmático de estos cambios se puede ver en la evolución de Galicia y Cataluña: en el censo de 1857, la autonomía gallega superaba a la catalana en población, algo que ha cambiado diametralmente tomando el censo de 2021.

Censo 1857.
Censo 1857. FOTO: INE

Galicia ha pasado de 1.775.000 habitantes a 2.695.000, mientras que Cataluña ha pasado de 1.649.000 a 7.761.000. El deterioro económico de Galicia frente al empuje industrial de Cataluña es la principal causa de esta diferente evolución demográfica entre ambos territorios.

De hecho, por provincias, de las nueve que han perdido población con respecto al censo de 1857, dos son gallegas: Lugo y Orense. La provincia de Lugo ha perdido 100.000 habitantes en los últimos 165 años: ha pasado de 424.186 habitantes a 326.013, mientras que Orense ha pasado de 371.818 a 305.223 habitantes. A nivel poblacional, tampoco se queda atrás Castilla y León, icono de la “Espana vaciada”: cuatro de sus nueve provincias han perdido habitantes en esta centuria y media.

Soria ha pasado de 147.468 a 88.747 habitantes; Zamora ha retrocedido de 249.162 a 168.725 habitantes; Ávila ha reculado hasta 158.421 (tenía 164.039 en el primer censo); y, Palencia se ha quedado en 159.123 tras haber llegado a 185.970 habitantes en 1857.

Aragón también es otra de las autonomías que se cuenta entre las damnificadas por la despoblación: tanto Huesca (ha pasado de 257.839 a 224.264 habitantes) como Teruel (ha perdido más de 100.000 habitantes, pasando de 238.628 a 134.545 habitantes) han perdido habitantes.

Finalmente, Cuenca es la única provincia de Castilla-La Mancha que ha perdido población, pasando de 229.959 a 195.516 habitantes. Las otras cuatro demarcaciones de la autonomía han ganado habitantes: Toledo, Ciudad Real o Albacete han duplicado su población durante este mismo periodo.

Mientras algunas ciudades pierden población, otras han ganado y mucha: Madrid lidera ahora el ranking (estaba en quinto puesto en 1857), cuando hace siglo y medio no llegaba al medio millón de habitantes y, en estos momentos, rebasa los 6,7 millones. Barcelona lideraba la tabla con 713.000 habitantes y ahora está por encima de los 5,7 millones, situada en segundo puesto.