Reapertura de fronteras en Ceuta y Melilla: más simbólica que real

La supuesta vuelta a la normalidad en los pasos deja muchas dudas. En la primera fase solo unos pocos «elegidos» podrán cruzarlas

Reabren las fronteras de Ceuta y Melilla para el regreso de españoles
Las fronteras con Marruecos reabrirán parcialmente el próximo día 17 FOTO: REDUAN EFE

Después de varias semanas de incertidumbre y mensajes confusos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, España y Marruecos pactaron esta semana la reapertura de las fronteras de Ceuta y Melilla tras más de dos años cerradas. La decisión se adopta, además, exactamente un año después del inicio de la «invasión» terrestre del paso del Tarajal, por el cual 10.000 jóvenes accedieron a suelo español aprovechando la inhibición de las fuerzas de seguridad marroquíes. Si la crisis migratoria ceutí marcó el cénit del desencuentro, la apertura del Tarajal –al igual que el de Beni-Enzar, en Melilla– sella la hoja de ruta pactada entre Rabat y Madrid el pasado 7 de abril. Una nueva normalidad que llega, con todo, llena de incógnitas, empezando por cómo funcionarán las nuevas fronteras terrestres más allá de las primeras semanas.

Y es que si simbólica ha sido la fecha elegida, no menos simbólica será, al menos en una primera fase, la apertura de los pasos de Beni-Enzar y el Tarajal a tenor de lo anunciado este jueves el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska: desde el martes 17 a las 00:00 horas sólo podrán acceder a las ciudades españolas ciudadanos de la UE y con derecho a circular por el espacio Schengen. A partir de esa fecha, martes 31 de mayo, de acuerdo siempre a lo anunciado por el titular de Interior español, podrán además entrar en suelo ceutí y melillense los trabajadores transfronterizos «legalmente reconocidos» (a día de hoy menos de 300 personas cuentan con la documentación en regla). En síntesis, previsiblemente en esta primera fase –de duración indeterminada– el tránsito de personas por las citadas fronteras será exiguo.

El anuncio de Grande-Marlaska llegó este jueves después de un largo período de incertidumbre y rumores en el que varias veces se anunció lo «inminente» de la apertura. Durante varias semanas se dio por hecho que el restablecimiento de los pasos llegaría con el final de Ramadán, y el propio Grande-Marlaska anunció el día 29 de abril lo «inminente» de la apertura para personas y mercancías. Pero el día siguiente era publicada en el BOE la prórroga del cierre durante 15 días más. Una semana después, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, se limitaba a decir que las fronteras abrirán «en verano», sin precisar fecha.

La reapertura «gradual y ordenada» no despeja en modo alguno los grandes escollos que separan a Marruecos y España en las negociaciones sobre el futuro de las citadas fronteras.

Aduanas

El principal de ellos es la voluntad del Gobierno de restablecer la aduana comercial de Melilla, que Rabat cerró de manera unilateral en agosto de 2018, y crear otra en Ceuta, donde nunca la hubo (Marruecos prohibió el contrabando de mercancías en el Tarajal en octubre de 2019). Aunque el punto tercero de la declaración del 7 de abril recogía la aspiración española al avanzar «la normalización de la circulación de personas y de mercancías (…) incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo», el Gobierno ha sido incapaz posteriormente de despejar las dudas en torno a la voluntad española de que las fronteras de Ceuta y Melilla cuenten con sendas aduanas.

Asimismo, el otro gran punto de discordia con Marruecos es el deseo de la parte española de incluir definitivamente a las dos ciudades autónomas en el espacio Schengen. La supresión de la excepción ceutí y melillense supondría tener que exigir un visado para poder entrar en las ciudades autónomas a los ciudadanos marroquíes residentes en las provincias limítrofes, una exigencia de la cual estaban hasta ahora exentos.

Por otra parte, el Gobierno de Sánchez continúa estudiando la modificación de la Ley de asilo con objeto de que las peticiones que se registren en Ceuta y Melilla se tramiten en un máximo de diez días y, de esta forma, poder devolver con celeridad a Marruecos a quienes se les deniegue esta protección.