Sandro Rosell ve “oscuros intereses” detrás de la vinculación de Villarejo con su detención

El expresidente del Barcelona, que estuvo dos años en prisión provisional antes de ser absuelto de blanqueo, estudia acciones legales y advierte de que quedan “muchos interrogantes”

Sandro Rosell sale de la cárcel de Soto del Real en febrero de 2019 tras pasar 21 meses en prisión preventiva
Sandro Rosell sale de la cárcel de Soto del Real en febrero de 2019 tras pasar 21 meses en prisión preventiva FOTO: PAOLO AGUILAR EFE

El expresidente del Fútbol Club Barcelona Sandro Rosell considera que los nuevas grabaciones de José Manuel Villarejo que han salido a la luz, que tal y como ha adelantado El Periódico de España vinculan al comisario jubilado con la investigación al exmandatario blaugrana (detenido en 2017 y que pasó casi dos años en prisión provisional antes de ser absuelto finalmente por la Audiencia Nacional), ratifican que tras “injusta” prisión preventiva “se ocultaban oscuros intereses” de naturaleza política o económica.

Así lo asegura en un comunicado su abogado, Pau Molins, en el que apunta que Rosell -que fue investigado por un supuesto blanqueo de los ingresos por derechos de imagen de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) por partidos de la selección- se felicita de que “por fin esté saliendo a la luz pública la existencia de dichos intereses y se desvirtúe la tesis de que su prisión fue debida a un desafortunado error de criterio judicial”.

No obstante, para el letrado “todavía quedan muchos interrogantes por resolver”. Entre otros, si Villarejo y la denominada “Policía patriótica” además de investigar a Rosell, recibieron también “dinero de particulares para investigarle”.

“¿Cuál era la relación que tenía Villarejo con los agentes del FBI que gestionaron las comisiones rogatorias remitidas desde USA a España?”, se pregunta Molins, para quien debe aclararse por qué “en el marco de la misma investigación anterior se paralizara la que afectaba a otro empresario español y, por el contrario, se reactivara” la del expresidente del Barça “hasta acabar con él en prisión”.

Estudia acciones legales

La defensa de Rosell se pregunta asimismo si Villarejo logró “influir en Fiscalía y en los órganos judiciales que dictaron tan prolongada, injusta e inaudita prisión preventiva por un tema que no afectaba para nada a España” (en referencia a que la supuesta perjudicada, la Federación Brasileña de Fútbol, ni siquiera se consideraba perjudicada por la actuación del empresario, a quien no acusó).

Los abogados del exmandatario azulgrana asegura que están estudiando las citadas informaciones y valorando la conveniencia de iniciar acciones judiciales “a fin de que se esclarezcan y sancionen las graves irregularidades que le llevaron a padecer injustamente dos años de prisión preventiva”.

La Audiencia Nacional absolvió en 2019 al expresidente del FC Barcelona y a los otros cinco acusados (entre ellos su esposa, Marta Pineda) de blanquear comisiones por los derechos de audiovisuales de 24 partidos de la selección brasileña y un contrato promocional con Nike.

La Fiscalía pidió para Rosell una condena de seis años de prisión por delitos de organización criminal y blanqueo de capitales.

“De verdad estoy en la cárcel”

En una entrevista con LA RAZÓN tras su calvario judicial, el empresario aseguraba que aún creía en la Justicia, aunque no pensó así “durante los dos años que estuve en la cárcel”. “Pero cuando llegó el juicio y tuve la suerte de tener un tribunal justo, y después en la apelación, ahí volví a abrir la esperanza a que la Justicia existe. De todas maneras, cuando la Justicia es tan lenta como en nuestro país es una injusticia”.

El expresidente del club azulgrana recordaba en esa entrevista su primera noche en la cárcel de Soto del Real (Madrid): ”Piensas: “Ostia, me han metido en la cárcel, de verdad estoy en la cárcel”. Porque antes estás en el calabozo con la esperanza de que es un malentendido y que al día siguiente alguien te dirá “perdone, nos hemos equivocado”, y te irás para tu casa”.

Y ya entonces Rosell tenía claro que buscaba respuestas a su experiencia personal. “La palabra no es rencor, pero sí quiero saber por qué y que haya justicia. Hay gente que lo confunde con rencor, pero no es lo mismo. Quiero que la gente que estaba detrás de mi caso asuma sus responsabilidades”.