El Gobierno “se niega” a revelar cuánto costó una fiesta para 1.500 personas en la embajada de Rabat

Compromís denuncia que el acto fue cancelado apenas 24 horas antes, pese a los gastos que eso suponía, y acusan a Sánchez de “rendir pleitesía al tirano marroquí”

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su encuentro con el rey Mohamed VI de Marruecos
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante su encuentro con el rey Mohamed VI de Marruecos FOTO: MARISCAL EFE

El pasado 1 de abril el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, tenía previsto reunirse con su homólogo marroquí, Naser Burita, en Rabat para diseñar la nueva “hoja de ruta” que marcaría la relación entre ambos países, tras el sorprendente giro del Ejecutivo español sobre el Sáhara. Un encuentro que fue cancelado apenas 24 horas antes, justo después de que el presidente español, Pedro Sánchez, anunciara públicamente que había mantenido una conversación telefónica con el rey de Marruecos, Mohamed VI.

Desde el Ejecutivo matizaron que el encuentro no se cancelaba sino que se “retrasaba”. El monarca marroquí había invitado a Sánchez a realizar un viaje oficial “en fechas muy próximas”, motivo por el que los ministros de Exteriores de ambos países acordaron que su reunión se realizara en el marco de esa visita oficial, como así ocurrió posteriormente. Lo que vino después ya es por todos sabidos, polémicas con la bandera española incluidas. Sin embargo, hay un detalle que se pasó por alto y aún no ha obtenido respuesta.

Según denuncia Compromís, en esa visita que Albares debía realizar el 1 de abril, la embajada española en Marruecos tenía prevista una recepción a la que habían sido invitadas 1500 personas. Acto que fue cancelado y que dejaba en el aire varias preguntas, a las que el Ejecutivo se ha negado a contestar:

- ¿Qué gastos en todos los conceptos (seguridad, desplazamientos, cáterin y restauración, papelería, telecomunicaciones, dietas, publicidad, etc.) ha ocasionado este evento cancelado en el cual estaban invitadas 1500 personas?

- ¿ Se habían tramitado invitaciones a medios y profesionales de la comunicación?

- ¿ Se habían sufragado desde el erario público estos desplazamientos? Y en caso afirmativo, ¿con qué coste?

Mutismo absoluto sobre la fiesta

Tres preguntas escritas formuladas por el senador de Compromís, Carlos Mulet, en la Cámara Alta el pasado 1 de abril y que no han recibido la respuesta deseada. Tanto es así que desde el Ejecutivo han esperado hasta el 19 de mayo para tomar en consideración las preguntas y se han limitado a despejar balones, contando lo que la ciudadanía ya sabía: “El viaje del Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación fue pospuesto tras la conversación entre el Presidente del Gobierno y S. M. el Rey Mohamed VI en la que se acordó la realización de un viaje a Rabat para poner en marcha la hoja de ruta que consolida la nueva relación entre ambos países. El Ministro Albares acompañó al Jefe de Gobierno en su visita del 7 de abril. Del acto en la embajada que denuncia Compromís o los gastos derivados de la cancelación del mismo, ni una palabra.

Lejos de conformarse, el senador Mulet ha reiterado sus preguntas parlamentarias, tras acusar al Ejecutivo de Sánchez de “devaluar la imagen” de nuestro país y someterse a la “humillación constante” de Marruecos. A juicio del parlamentario, el viaje del presidente español a Rabat fue “para rendirle pleitesía al tirano marroquí”.

Drones con misiles en las fronteras de Ceuta y Melilla

No es la primera vez que Compromís estalla contra el Ejecutivo por su laxitud con Marruecos. Tras salir a la luz que Marruecos iba a instalar en las fronteras de Ceuta y Melilla “unos drones con misiles capaces de alcanzar un objetivo a 14 kilómetros”, el senador Carles Mulet, requirió al Gobierno español una serie de respuestas.

El Ejecutivo, en esta ocasión, reconoció abiertamente que en pro de la “cooperación” y siempre buscando “la mejor relación y el beneficio mutuo” con Marruecos, “cada país es soberano para gestionar la vigilancia de sus fronteras con los medios que considere conveniente”. Así, evitó entrar en el fondo del asunto que planteaba Compromís y establecía como prioridad “mantener la mejor relación de vecindad posible con Marruecos, su socio estratégico”.