Sánchez cede al separatismo y cambiará los mecanismos de control del CNI

El Gobierno creará una nueva ley de Secretos Oficiales y reformará la ley reguladora de control del CNI

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cede a las exigencias de sus aliados parlamentarios ante el malestar y la distancia insalvable que ha generado el caso del espionaje a los líderes independentistas y que se ha saldado con la mayor crisis política para Moncloa en esta legislatura. En una comparecencia monográfica sobre el caso Pegasus, Sánchez ha anunciado su intención de aprobar una nueva ley de Secretos oficiales que sustituirá a la actual, vigente desde el 1968 en España. Esta era una de las metas de sus socios, y en concreto del PNV que ya había registrado una iniciativa parlamentaria en este sentido la pasada semana.

También reformará la ley orgánica del control judicial del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en la línea con las recomendaciones del Defensor del Pueblo en su reciente informe.

Sánchez ha defendido como “impostergable” aprobar una nueva ley de información clasificada y ha defendido que con la reforma del control judicial del CNI habrá “aún más garantías para defender los derechos individuales de las personas”. Ante estos dos anuncios, desde el PP, su portavoz Cuca Gamarra ha tendido la mano al Gobierno para actuaciones en materia de Seguridad y Exteriores, aunque, ha lamentado que preferirá contar con sus aliados. De hecho, Gamarra ha recordado que Sánchez puede ocultar sus viajes gracias a la Ley del 1968 de Secretos Oficiales.

La secretaria general del PP ha sido muy crítica con Sánchez y ha anunciado también una solicitud de convocatoria de la comisión de secretos oficiales para que el Gobierno dé detalles sobre el espionaje. Gamarra ha reprochado a Sánchez que no tenga abierto un “cauce de diálogo” con Alberto Núñez Feijóo para estas cuestiones, lo que ha considerado una “anomalía más”, y ha formulado diversas preguntas durante su intervención para que el Gobierno arroje luz: por ejemplo, si el espionaje a los móviles de los miembros del Gobierno puede poner en riesgo la seguridad de España. Gamarra ha acabado lamentando que Sánchez no haya respondido a nada.

“Decir Pedro Sánchez y sentido de estado es un oxímoron”, ha señalado, después de criticar la “torpeza” en la gestión de Félix Bolaños por comparecer para reconocer que los miembros del Gobierno habían sido espiados, lo ha considerado una “imagen de debilidad” para España a dos meses de la cumbre de la OTAN en Madrid. Gamarra ha augurado que Sánchez todavía no ha pagado todo lo que se comprometió para la investidura y prevé más cesiones a los independentistas.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha acusado a Sánchez de ser “una mentira con patas” y, por ello, también ha lanzado una advertencia al PP por ofrecerse a pactos con el Gobierno. De hecho, ha definido a los populares como “derechita incauta” y ha asegurado que “no es aceptable” que se colabore con Moncloa.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha expresado su hartazgo y cansancio con Sánchez por hacer otra comparecencia destinada a “caer bien a los separatistas y atacando sin piedad a los constitucionalistas”. “¿Ha perdido usted el juicio? No puede respetar a un golpista condenado que dice que va a dar otro golpe de estado”, ha afirmado.

El PNV había anunciado la pasada semana una propuesta para actualizar la ley que rige el CNI con las reformas tanto de la norma que regula el centro de inteligencia como la ley Orgánica reguladora del control judicial previo del CNI. En su proposición de ley, los nacionalistas vascos piden que sea un órgano colegiado de tres jueces quien autorice por unanimidad las intervenciones del CNI con afección en derechos fundamentales y que el organismo detalle ante los jueces las características concretas de los medios que van a ser empleados para que se pueda aplicar el principio de proporcionalidad.

El presidente del Gobierno ha defendido en varias ocasiones en su comparecencia en el Congreso de los Diputados que España cuenta con una legislación “garantista” para proteger la seguridad de los ciudadanos y adelantándose a otros países. “En nuestro país se dan tres tipos de control; de naturaleza política, económica y judicial”, ha respaldado. Aun destacando este sistema de seguridad garantista, el presidente ha apelado a una “modernización y nueva regulación sistemática”. Una tarea que ya ha encomendado al nuevo equipo que lidera Esperanza Candeleiro desde la destitución por parte del Gobierno de la directora Paz Esteban, para intentar zanjar la crisis política por Pegasus.

En esta tarea de modernización, Sánchez ha presumido de compromisos presupuestarios y de que en la actualidad el CNI cuente con el mayor presupuesto en los últimos trece años.

La reforma o derogación de la actual ley de Secretos Oficiales ha sido una de las exigencias que ha llegado en los últimos días por parte de los aliados, pero también una petición que se daba en el propio Gobierno. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, había aludido a esta necesidad desde que comenzaron a conocerse detalles sobre el caso del espionaje.

Sánchez dice que no conocía el espionaje

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha negado conocer el espionaje a líderes independentistas. Según ha explicado, el Ejecutivo “no conoce y no decide sobre las decisiones operativas del CNI”. Sobre la metodología del informe de The Citizen Lab que apunta al espionaje de 65 independentistas, limitándolo a solo 18 y señalando que la gran mayoría de las intervenciones “lo han sido por actores desconocidos completamente ajenos a la administración española, como fueron igualmente infectados los teléfonos de los miembros del Gobierno”. También ha vuelto a defender su apuesta por el diálogo en Cataluña y a ofrecer a la Generalitat la continuidad de este en la Mesa de Diálogo.